(Me gusta abril, cuando se vuelve de oro...)
Ayer me fui a pasear por el bosque, en busca de un hombre con las cejas juntas.
Pero era domingo, y había mucha gente, así que supongo que todos los lobos debían de estar escondidos en el Mundo de Abajo.
Cerca de casa no es un lugar demasiado apropiado para ellos. Pocos árboles, mucha luz, gente y coches. Tampoco les gusta demasiado el bosque de aquí al lado, aunque sea un precioso bosque mediterraneo, con altos pinos perfumados y tomillo, y romero, y brezos que parecen cubiertos de ceniza, de tantas flores como tienen. Es un lugar tranquilo y soleado, un lugar limpio ue huele a polvo y resina caliente, a verano y a infancia.
Pero a los hombres con las cejas juntas les gusta más el otro bosque, el que encuentras si sigues caminando un rato más (pero no dejes nunca el sendero, o ya nadie podrá ayudarte). Ese bosque es muy diferente. Más sombrío, más húmedo, más extraño. Hay grandes helechos cubriendo el suelo, y robles retorcidos, y regueros de violetas pálidas y aromáticas, y círculos de setas para que bailen las hadas.
Es el bosque sombrío el que les gusta a los lobos. Así que allí es donde hay que ir a buscar un hombre con las cejas juntas.
Menos el domingo.
Demasiada gente.
A ver si entre semana...
(Y quien sepa de que estoy hablando, tendrá un premio. Un bebé de barro encontrado en un nido de cigüeña...)




Amiga,
Ya ves, aquí se acerca hasta tu casa un lobo solitario, pero con buenos fines...
Tan solo para felicitarte por este mes de abril. Principalmente, por el día 14.
Un beso, amiga. Y no perdamos nunca la esperanza...
Feliz República, Jose. A por la tercera...