Ya está aquí.
Es un número curioso, el 2010.
No se porqué. Verlo así, escrito, me suena raro.
Supongo que es el típico y tópico momento de echar la vista atrás.
Mirar al año que ya no existe, que desde hace unas horas es solo un recuerdo. Ha sido un año extraño, este 2009. Un año de cambios, grandes cambios. Empezó con cambios y así ha seguido, casi sin darme cuenta, cambiando y cambiándome.
No se si el 2010 también traerá grandes cambios, como este. Lo que si se es que los grandes cambios se dan casi sin darte cuenta. Pero llega el 31 de diciembre, miras hacia atrás, hacia el largo camino que hay a tus espaldas, y no puedes evitar preguntarte quién es la persona que te mira desde el otro lado.
Se parece a ti. Mucho. Pero, en cierta manera, no eres tú.
Es la mariadelirios del primero de enero de 2009. Allí, a lo lejos. Un poco asustada, preguntándose quién habrá al final del camino. Y deseando caminar. Muerta de miedo, pero deseando caminar.
Que cosas...
El camino se me ha hecho corto, ahora que me fijo. Han cambiado los compañeros de viaje. Algunos. Otros siguen aquí, como siempre. Unos pocos están lejos, siguiendo su propio camino, que a veces aún se entrecruza con el mío. Por suerte. No quiero dejarlos atrás.
Y hoy toca mirar otra vez hacia adelante, y empezar otra vez a hacer camino, porque no hay nada aquí más que maleza, y algunos árboles grandes como torres verdes, y una luz dorada y suave que huele un poco a mar.
Pero no hay camino. Como cada año. El camino hay que hacerlo a la vez que vas caminándolo. El camino del 2010 sigue por hacer.
Pues nada. Que vuestro camino sea alegre. Que caminéis en buena compañía. Que la luz os acompañe, de día y de noche, luz de luna y estrellas, luz de sol y luz de lluvia. Y os deseo...
Paz.
Amor.
Aventura.
Felicidad.
Salud.
Libertad.
Alegría.
Amistad.
Creatividad.
Luz.
Sueños.
Barcos de vela.
Un faro en la noche.
Islas desiertas.
Cuentos de hadas.
Más aventura.
Diversión.
Y alguna pena, chiquitina, para darle un poco más de sabor a las alegrías.
Feliz camino nuevo a todos...




Recojo todos tus deseos y me los meto en la mochila, que bien chulos que son, y bien míos que los haría.
Me encanta estrenar. Es como si algo nuevo te diese una alegría especial. Una prenda nueva, unos zapatos, un cuaderno, un año... Sí, definitivamente, sienta bien estrenar, y eso se nos nota en la cara.
Eah, Maríadelirios, agárrate de mi manita y enfrentémonos de cara a este recién estrenadito 2010, que estoy segura de que nos traerá muchas cosas buenas. Sí, hay un poquito de miedo, pero es normal. Lo importante es tener ganas de caminar.
Un abracísimo, guapetona!
Está bien, eso de estrenar cosas. Me gusta estrenar algo siempre que comienza un año nuevo. Normalmente son cosas bastante normales, como calendarios o agendas. Este año he estrenado un mini-diario y un propósito: escribir algo nuevo cada día, por tonto o corto que sea. De momento, voy cumpliendo, aunque teniendo en cuenta que estamos a cuatro de enero, eso no tiene demasiado merito ¿verdad?
Que vaya muy bien el camino. Es estupendo compartirlo con tan buena gente...