
El Jardín de Cuervo es tan grande que no cabe en un solo artículo. En realidad es tan grande que no cabe en una sola idea. La idea del Jardín de Cuervo es inabarcable. Por eso los humanos que lo habitan (pequeñas y frágiles criaturas a las que él deja quedarse allí) han querido civilizarlo un poco, hacerlo más cercano, menos enorme.
Y han llenado las calles de flores. Los parques. Los jardines, Las farolas y los paseos.


Lirios y rosas para perfumar los rincones de las ciudades, los lugares en los que Cuervo les deja quedarse.

Aunque realmente, no se si lo han conseguido...

Civilizar el Jardín de Cuervo, quiero decir.

Disminuirlo, detenerlo, encerrarlo.

Me temo que es demasiado grande...


Inabarcable...


Solo soy yo.
Soy Maria.
Soy como soy.
Soy como no soy.
Soy lo que me gusta, y lo que no me gusta.
Soy lo que quiero, y lo que odio.
Soy libre. No quiero raices. No quiero fronteras.
Soy lo que soy, os guste o no. Esa soy yo.
Escribiendo desde el cielo de mi boca...
Y desde mi casa en el árbol.




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