En realidad, la Tierra de Cuervo es un jardín.

El Jardín de Cuervo.

A Cuervo le gustan los colores. Al principio, el mundo era blanco. Y era muy hermoso, como cuando te levantas una mañana de diciembre para descubrir que la nieve lo ha cubierto todo con su manto luminoso. Pero aún más que eso, porque todo era blanco: los árboles, los ríos, los lagos, el mar, las montañas. Incluso los primeros habitantes de la Tierra de Cuervo eran blancos.

Sí, era precioso. Y aburrido. Mortalmente aburrido. Después de un tiempo, Cuervo se cansó de tanto blanco, de la uniformidad y la monotonía. A Cuervo nunca le ha gustado la uniformidad. Prefiere la variedad, la diferencia.

Y Cuervo pintó el mundo de colores...

Un jardín salvaje donde crecen los digitales de las hadas, y los nomeolvides azules, y racimos de frutos rojos como gotas de sangre...

...y flores misteriosas cubiertas de perlas de lluvia que aún las hacen brillar más (en el Jardín también hay hongos y setas: es el Jardín Salvaje de Cuervo)

Incluso junto a las cabañas de madera de las Primeras Naciones, al lado de los ríos, en el borde de los caminos, en el corazón del Gran Bosque.

Toda la Tierra de Cuervo es un jardín de flores y frutos.

El Jardín Salvaje de Cuervo...