Ha valido la pena esperar. Ella siente la lengua áspera, como la de un gato, recorriendo el camino de su cuerpo. Empieza en la piel suave del vientre. Se entretiene, juguetona, en el ombligo, y ella se ríe. Luego recorre con los dedos la cicatriz rosada que conduce a sus senos.
Las respiraciones se vuelven agitadas cuando las manos de él alcanzan los pezones oscuros. Cuando el camino le lleva a cubrir de besos el hueco de su garganta.
Ha valido la pena esperar, se dice él, esperar a la mujer grande y dorada sobre la hierba. Y aspira su aroma salvaje, como el de un animal, y siente la suavidad de su piel, y oye el sonido de su risa, y él también se ríe al comprobar el efecto que el sonido de esa risa produce en su cuerpo.
Busca su centro con la boca, para sentir el sabor dulce y salado en los labios, y la hace gemir y reír de nuevo.
Ha valido la pena esperar, y ella se desliza como el agua, acoplando cada movimiento a los de él, y siente el placer y la risa brotando como una fuente en el calor ardiente del verano, como no lo había sentido desde que era una diosa, hace ya mil años.
Ha valido la pena, porque ahora los dos son una sola criatura prodigiosa, enredados sobre la hierba, que se cubre de flores rojas al paso de la danza salvaje.
Cuando el primer rayo del sol de mayo se une a la fiesta de los cuerpos cubiertos de rocío, ambos sienten el estallido cálido, muy dentro, una explosión de vida.
Ha llegado Beltane.




Pues démosle la bienvenida al sensual Beltane, brujilla irlandesa¡¡¡
Como siempre, escribes de maravilla!!!
Me encanta el cambio de look de tu blog, lo veo ahora mucho más alegre y luminoso.
Me alegro porque en nosotr@s: los bloggers, los duendes electrónicos y las hadas cibernéticas la pantalla es el espejo del alma.
Un abrazo.