
Vale, no son soles.
Son narcisos amarillos.
Los que he comprado esta mañana. He ido al pueblo y me he traido una barra de pan que huele a domingo por la mañana, un periodico y dos macetas de narcisos. Una es grande y plana, y los narcisos aún están por florecer. La otra es pequeña y amarilla, y los narcisos en miniatura le salen por todos lados.
Huelen bien.
A sol. A primavera.
Tienen un perfume amarillo.
Ahora, toda la casa de la veleta está impregnada de aromas amarillos.
(Mi libreta también)
Me gusta como huele el amarillo...


Solo soy yo.
Soy Maria.
Soy como soy.
Soy como no soy.
Soy lo que me gusta, y lo que no me gusta.
Soy lo que quiero, y lo que odio.
Soy libre. No quiero raices. No quiero fronteras.
Soy lo que soy, os guste o no. Esa soy yo.
Escribiendo desde el cielo de mi boca...
Y desde mi casa en el árbol.




interinaforever
30 mar 2009 | 05:19 PM
Si llega el olor hasta aquí...