Vale, no son soles.

Son narcisos amarillos.

Los que he comprado esta mañana. He ido al pueblo y me he traido una barra de pan que huele a domingo por la mañana, un periodico y dos macetas de narcisos. Una es grande y plana, y los narcisos aún están por florecer. La otra es pequeña y amarilla, y los narcisos en miniatura le salen por todos lados.

Huelen bien.

A sol. A primavera.

Tienen un perfume amarillo.

Ahora, toda la casa de la veleta está impregnada de aromas amarillos.

(Mi libreta también)

Me gusta como huele el amarillo...