¿Os acordáis de mi Loli?

Hace ya tiempo que os hablé de ella.

Loli tiene cinco años y pocas razones para ser feliz.

Pero lo es. Loli siempre ríe. Se pasa el día cantando. Es un torbellino, un terremoto, un huracán incontrolable de energía y carcajadas.

Loli es desvergonzada y alegre. Ella es el sol de mi clase, aunque a veces no me de cuenta. Cuando Loli está triste, la clase parece más oscura.

Y a mí se me encoge el alma cada vez que pienso en ella, tonta de mí.

Y no soporto oir cómo la llaman mala, algunos niños, y los padres de esos niños, y sus propios padres. ¿Cómo podemos ser tan crueles? Loli es incansable, charlatana, espontanea, sinvergüenza, impulsiva, traviesa, cantarina, gritona, cariñosa, trabajadora, inteligente.

Pero...¿mala? ¿Cómo puede ser mala una niña de cinco años? ¿Cómo puede ser mala, si es el sol que ilumina y alegra mi clase, a pesar de todo?

A pesar de los gritos, de las interrupciones, de los canturreos, de las discusiones, de las peleas, de los abrazos tan fuertes que duelen ("la Loli me ha estrujaaaaoooo"). A pesar de todo.

Mirad a mi Loli:

¿Como va a ser mala?

Los malos somos los demás...