Entre Paxos y Corfú, el último día de navegación, la luna pintaba en el mar un camino de plata hacia otro sitio.

Fue entonces cuando decidí que no quería irme.

Entonces cuando me di cuenta de que no volvería a dormir bien si no era en los brazos de las olas.

Y que ya no podria volver a oir el canto de las cigarras de la misma manera.

Me pregunto hacia donde llevaría ese camino...