Pues aquí estamos.

Esperando el monzón...

Y mientras llega, tres cuervos pasan rozando mi tejado.

(Luminosas criaturas negras, portadores de luz y de agua)

Y una brisa extraña, una especie de ráfaga excéntrica, pasa entre las habas, moviendo solo una hoja por mata.

Un golpe de viento de los que solo se pueden ver por el rabillo del ojo.

Como a los seres invisibles que pueblan el mundo.

Y a mi me da por recordar Irlanda y su lluvia luminosa.

Y debería estar abajo, recortando ollas, sartenes y cazos pintados con ceras de colores.

Pero en cambio estoy aquí, muerta de frío.

Esperando que llegue el monzón...