Aprovechando que no me voy a ninguna parte, de momento, he decidido seguir escribiendo. Todo lo que se me ocurra, todo lo que se me pase por la cabeza. Y hoy es esto lo que escribo...

Cuando era pequeña, quería ser titiritera.

En realidad, creo que aún quiero.

El simple sonido de esa palabra (tan rítmico y anticuado) me hace recordar cosas. Cosas que, tal vez, nunca existieron...

Recuerdo los titriteros que venían a la escuela, con su cargamento de personitas de trapo y cartón. El lobo feroz, el príncipe, el dragón, la bruja mala y la doncella en apuros. Recuerdo como conseguían hacerme creer que aquel mundo de madera pintada era verdad...

Una vez incluso vi a Punch y Judy. O eso creo recordar. Había un policia con cachiporra, y un tipo desagradable que pegaba a su mujer, y un cocodrilo, y hasta salía el mismísimo Diablo. Punch lo mataba al final, y gritaba: "¡Hurra! ¡Hurra! ¡He matado al Diablo! ¡Ahora todo el mundo es libre de hacer lo que quiera!"

Muy poco pedagógico, la verdad. Irreverente, anárquico, politicamente incorrecto. Pero los niños siempre han sido niños, y como tales, irreverentes, anárquicos y politicamente incorrectos. Así que nos encantaban esas historias de titiriteros.

Aunque, quien sabe. A lo mejor solo se trataba del viejo Polichinela...

Los recuerdos son raros. Nunca podemos saber cuanto tienen de real y cuanto de soñado. Casi como si fuesen una vieja colcha de retales, compuesta por pedazos de realidad, trocitos de cuentos, fragmentos de ideas y fantasías.

Yo estaba hablando de titiriteros.

Quería ser titiritera.

Quería crear personas de madera e hilos, irme con ellas a recorrer el mundo, de pueblo en pueblo, de feria en feria.

Vivir una vida de titiritera.

Y dar vida, también, a Punch, y a Judy, y al Diablo. Y a Juan sin Miedo, al Ogro, a la Princesa...

Siempre me ha gustado la palabra títere. más que marioneta, o que titella, incluso mas que marota...

Un títere es algo diferente. Más antiguo, más misterioso. Un títere tiene vida, una vida que viene de muy lejso, atrás en el tiempo. Un títere tiene algo mágico, místico, casi sagrado.. Es el loco divino, el tramposo celeste, aquel que se atreve a poner el mundo patas arriba. El que cambia las cosas.

Luego descubrí que un titiritero no es solo el que da vida a los títeres. Cuando mi abuela me oía cantar como un canario desafinado pero entusiasta por toda la casa, siempre me decía lo mismo: "Te vamos a mandar con los titiriteros".

Así me di cuenta de que los titiriteros pueden hacer mucho más. Cosas tan divertidas como cantar, o hacer teatro, o pasear por la cuerda floja con un bonito vestido de lentejuelas, o sacar conejos blancos de chisteras negras.

Quería ser titiritera

(Aún quiero)

No me importaba de que tipo. me daba igual columpiarme en el trapecio bajo una carpa pintads de estrellas que hacer bailar media docena de naranjas en el aire. Lo mismo me daba predecir el futuro vestida de mora que tocar en una orquesta de Fiesta Mayor.

Aunque, la verdad, siempre sentí predilección por los títeres...

Pero yo lo único que quería era ser titiritera.

Y ahora, muchos años después, me encuentro aquí, enfadandome con todos los que han decidido, como hacían nuestros bisabuelos, que ser titiritero es malo por definición.

¿Que a que viene eso ahora?

A que quiero ser titiritera, y no soporto que, como de costumbre, aquellos que se empeñan en volver la vida un poco más gris se empeñen en quitarme también eso.

Y viena al oir como desde la derecha se utiliza constantemente la palabra titiritero de forma despectiva, solo para referirse, eso si, a los artistas que desean expresar su opinión, y sus ideas de forma libre, como deseamos hacerlo todos. Y, casualmente, resulta que todos esos "titiriteros" tienen ideas de izquierdas, ideas que se oponen al oscurantismo, a todo lo rancio y triste que tiene la vida. Como Punch, anárquicos, irreverentes, tramposos sagrados.

Que triste tiene que ser pensar así.

Que gris y aburrida debe ser una vida sin titiriteros.

Sin poesía.

La poesía de Serrat (el rancio, le llaman por ahí), que le dice a su Helena:

"I és que quan passa pel meu carrer
fins el geranis li cluquen l'ull.
L'aire es fa tebi amb el seu alè
i les llambordes miren amunt
sa pell morena.

Quan passa Helena.

Quan ella mira saps que la font
quan ella vol, la dóna.
Quan ella plora, saps què és el dol.
Quan ella calla, tot jo tremolo.
Quan ella estima, l'amor pren vol...

I entre teulades es gronxa el sol
i els passarells dels fils de la llum
miren gelosos com riu i es mou.
Color d'espera llarga i perfum
de lluna plena
la meva Helena."

O que pide que:

"Si un dia para mi mal

viene a buscarme la parca

empujad al mar mi barca

con un levante otoñal,

y dejad que el temporal

desguace sus alas blancas"

Y el otro titiritero, el comunista borracho del Atletico, el Sabina ese:


"Que el maquillaje no apague tu risa,
que el equipaje no lastre tus alas,
que el calendario no venga con prisas,
que el diccionario detenga las balas,
Que las persianas corrijan la aurora,
que gane el quiero la guerra del puedo,
que los que esperan no cuenten las horas,
que los que matan se mueran de miedo.
Que el fin del mundo te pille bailando,
que el escenario me tiña las canas,
que nunca sepas ni cómo, ni cuándo,
ni ciento volando, ni ayer ni mañana
Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel. "

O esa otra tan bonita que dice:

"Esta es la canción de las noches perdidas
que se canta al filo de la madrugada
con el aguardiente de la despedida,
por eso suena tan desesperada.
ven a la canción de las noches perdidas
si sabes que todo sabe a casi nada,
a carrera en los leotardos de la vida,
a bola de alcanfor dormida en la almohada...
y tiene nombre de mujer
como la soledad como el consuelo,
los fugitivos del deber
no encuentran taxi libre para el cielo.
esta es la canción de las noches perdidas,
lleva un crisantemo ajado en la solapa,
se sube a la cabeza como ciertas bebidas,
miente como mienten todos los boleros.
y tiene nombre de mujer
como mi corazón, como tu olvido,
los fugitivos del deber
no tienen más amor que el que han perdido.
esta es la canción de las noches perdidas
si quieres te la cambio por un rato en tu cama,
hierve como el ruedo en tardes de corrida,
va como los besos en los telegramas.
y tiene nombre de mujer
como la libertad, como la nieve,
los fugitivos del deber
cogen su maldición y se la beben"

También eran titiriteros los que ellos cantan ese poeta que se tuvo que morir lejos de casa, en Colliure, y que decía:

"Caminante son tus huellas

el camino y nada más

Caminante no hay camino

Se hace camino al andar"

Y el otro, que ni irse pudo, que se murió en la carcel, por decir cosas tan malas como estas:
"La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar
cebolla y hambre.
Una mujer morena
resuelta en luna
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete niño
que te traigo la luna
cuando es preciso.
Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.
Desperté de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
Siempre en la cuna
defendiendo la risa
pluma por pluma.
Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.
Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.
Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.
Vuela niño el la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre. "

O esta otra:
"Para la libertad, sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado que retoño
porque aún tengo la vida."

Solo por eso son malos. Malos, los titiriteros.
Que triste debe ser su vida, si eso les parece malo.
Que triste una vida sin poesía, sin belleza, sin titiriteros...
Y ahora, encima, va un titiritero y se lleva el Oscar...
(¿Dónde se habrá quedado su orgullo pátrio?)
Pues a él y a todos los titiriteros va dedicado este artículo.

Besos, narizotas (me gustan las narices grandes...)

Pues a él, y a todos los titiriteros, va dedic
ado este articulo.

Besos, narizotas (me gustan las narices grandes).