He ido de rebajas.
Y parece que hasta las calles estén rebajadas hoy. Las luces de navidad apagadas dan un aire desaliñado y triste al centro de la ciudad.
Todo tiene un aire gris y viejo de tienda de ocasión.
La tienda misma tenía ese aire. Cuando no hay rebajas, la ropa está cuidadosamente ordenada por colores, y cuando traspasas la puerta es como si entrases en un pequeño arco iris de telas y texturas.
Hoy todo estaba mezcaldo de una forma descuidada, como sin ganas. Además, la ropa de rebajas era negra, y gris, y marrón, lo que le daba un aire más deprimente todavía.
Me he comprado un jersey, aunque lo que necesitaba era un pijama. Y he visto una camiseta verde esperanza, la única nota de color entre tanto gris, pero no he podido comprarla, porque no había tallas. Es que yo soy una big woman, por si no lo sabiais, y la ropita en miniatura de las tiendas modernillas la uso principalmente como sombrero de diseño...
Y luego salgo a la calle a la luz indecisa de la media tarde, y me encuentro las rebajas de belleza. Que pocas cosas bonitas tiene la ciudad...
Entonces ¿porqué se llama este artículo "Cositas Bellas"?
Porque también las hay en las rebajas.
En un callejón oscuro que solo sirve para atravesar de un lado a otro, había una floristería. también parecía de rebajas, con todas esas plantas desaliñadas de invierno, medio dormidas aún, sin hojas ni ganas de tenerlas.
Sobre una mesa, cerca del escaparate, entre plantitas insulsas, una maceta azul (de un azul griego). Y en la maceta, narcisos amarillos.

Solo por ese pedacito de sol, ha valido la pena el paseo....