Ya, ya. Que ya tendría que haberla escrito. Que estas no son horas. Que me lo hubiera pensado antes...
Bueno ¿no son magos? ¿Que problema hay?
El problema lo tengo yo, debatiendome como cada año entre el republicanismo y la mágia.
Y, como cada año, gana la mágia. Que, como digo siempre, estos son los únicos reyes que realmente valen la pena.
Más por lo de magos que por lo de reyes, claro.
Y como magos que son, este año he decidido pedirles cosas que solo ellos pueden conseguir.
Como por ejemplo, un poco de tolerancia para algunos señores obispos que se sienten atacados si el resto de seres humanos puede vivir la vida a su manera, como decía Sinatra.
Ahí es nada. Menudo regalito de reyes. Me parece que me he pasado un poco...
Seamos más realistas, entonces...
¿Realista?
¿Yo?
Me temo que te equivocas de persona, querida miss.
Seamos realistas.
Pidamos lo imposible.
Insisto. Tolerancia, comprensión, un poquito de humildad (que tampoco va nada mal) y respeto por TODAS las creencias, religiones, costumbres y maneras de vivir.
Que comprendan de una vez que ellos ya no son el centro. Que hay mucha gente en el mundo, y que cada uno es libre de pensar y creer lo que le plazca.
Ellos también, por supuesto. Nunca le negaré a nadie el derecho a mantener sus creencias, aunque sean diferentes a las mías. Ni le niego a nadie (antes de que salten ciertos anonimos sin acento) el derecho a manifestarse. Lo que me gustaría, mis queridos Reyes Magos, es que esa gente comprendiese de una vez que el defender sus creencias no quiere decir atacar las de los demás. Que una fé basada en la demonización de lo diferente, del que no cree lo que tu crees, no puede ser una buena fe.
Sin ser religiosa, se que hay muchos cristianos (no solo católicos) que no se sienten representados por esa gente. Y sí, reconozco que había mucha gente en Madrid este domingo. Pero me encantaría que contasen también a toda la que no quiso ir. No digo ya los no creyentes, si no la gente de su misma fe que no creen en ese radicalismo, en esos discursos apocalípticos y amenazadores, tanto como amenazantes.
Por cierto, queridos Reyes Magos, que me encantaría también saber que piensan los madrileños en general y los católicos en particular, de que los manifestantes se apropiasen de la Virgen de la Almudena y la sacasen de paseo con ellos (que culpa tendrá la pobre señora...).
Con lo pedazo de atea que soy, mis queridos Reyes, aún entiendo que no es lo mismo creer en Dios que creer en la Iglesia. Por suerte. Y me encantaría que sus representantes en la Tierra lo entendiesen también. Que hay mucha gente que no se siente representada por ellos. Que hay mucha gente que se siente traicionada...
Me gustaría que entendiesen, de una vez por todas, que su modelo de "familia cristiana" no es el único válido. Que, sin dejar de ser válido, hay otros muchos modelos que también lo son, y que pueden crear un núcleo familiar sano y alegre, en el que se respire libertad y respeto. Aunque los padres se hayan casado por el rito zulú.
O aunque no estén casados.
Aunque tengan dos papás. O dos mamás.
Lo que me lleva a pediros otra cosa. Quiero una pastilla de jabón de Marsella de las gordas, para lavarles la boca a todos los que tratan de "sodomitas" y "pervertidos" a los homosexuales. A los que insisten en que eso es "antinatural" y "perverso". Y, ya puestos, también a los que llaman a mis compañeros de la coctelera "putos rojos de mierda" y han decidido que merecemos morir por nuestras ideas (la democracia, y esas cosas).
¿Sabéis que? Traedme dos. O mejor tres...
O un saco lleno.
Acabo de releer la carta y me parece tán difícil lo que he pedido, que me parece que os voy a pedir otra vez el tren eléctrico, que no me lo trajisteis de pequeña porque era niña (a ver si nos modernizamos un poco, Sus Majestades...).
Tampoco estaría mal, puestos a recordar, que me trajeseis el mecano. Aunque mejor traedselo a mi padre, que disfrutaré más.
También me podriais traer una bola de nieve para la colección (aunque Carme ya me regaló una para navidad).
Y una marioneta de Praga, de las grandes y bonitas, las hechas a mano que no me pude comprar cuando fuí. Para ser concretos esta, que la vi en directo y era la cosa más delicada y bonita que he visto en mucho tiempo. Y, la verdad, el mundo necesita más cosas bonitas...
Y si no, mejor me traeis el dinero y ya iré yo a Praga a buscarla...
Aunque tampoco estaría mal que me enviaseis un curso para aprender a hacerlas (que bonito tiene que ser el poder hacer cosas tan hermosas...)
Y tiempo. También quiero tiempo para hacer lo que quiera. Tiempo para irme o para quedarme, tiempo para viajar, y gandulear, y escribir, y dibujar,y aprender a hacer cosas bonitas (como las marionetas de Praga).
¿Sabéis que? Si no podéis traermelo todo, por lo menos dejadme el tiempo. Y una pizca de libertad.
Y un cambio.
Necesito un cambio...