En medio del invierno, Cuervo trajo el sol.
Por eso sus plumas son negras como la noche.
Y por eso ya no le tengo miedo.
Cuervo trajo la luz de vuelta al mundo.
Y solo él es capaz de viajar al corazón de los misterios.
No veo ninguna razón para temerlo. Ni para odiarlo.
Me gustan demasiado los misterios.
(Que curioso como nuestra educación cristiana nos ha enseñado a temer lo que no entendemos. Que curioso como lo que a nosotros nos asusta, para otros es un símbolo de luz, o de vida, o de sabiduría. Que curioso como cerramos la mente, y el alma, a todo lo que es hermoso de alguna manera...)