Hace ya días que la tristeza otoñal me ha ido alejando del Otro Lado.
Pero la verdad es que no hay mejor día para recordar el verano que un domingo de noviembre.
Así que vamonos, de nuevo, allí. A Irlanda. Al Otro Lado.
El sexto día casi fue un día de paso.

Pasando por las colinas de Connemara.

Pasando por los pubs de Clifden.

Hasta Kylemore Abbey, sombría a la sombra de las colinas.

Rodeada de lagos como espejos.

Donde, como siempre, lo que realmente valía la pena estaba del Otro Lado...