Ya lo dije el año pasado.
Y me reafirmo...
Me gustan más los panellets que el trick or treat.
Prefiero las castañas asadas a los disfraces horteras.
Pero si que es verdad que me gustan los cuentos de miedo. De miedo de verdad. No de susto, no de sangre y visceras. Miedo del que da gustito, del de leer en la noche con una linterna debajo de las mantas, del de escuchar a la luz del fuego, susurrado más que narrado...
Y también es verdad que me gusta celebrar Samhain. Aunque solo sea por dentro, de una manera íntima, yo sola, con mis runas y mi vela y mi fuego de leña aromática... Una brujilla sola.
Bueno. Ya estoy acostumbrada a estar sola. Es la historia de mi vida...
Y no pasa nada por estar sola en una noche extraña como esa. En una noche que es un portal entre los mundos. En un intermedio, en un lugar de paso. Porque, en realidad, nunca estas sola en un lugar intermedio.
Y el año que viene, tal vez, Mexico...

(Quiero una calavera de azucar)

Feliz año nuevo...
Feliz Día de los Muertos...
Feliz castanyada...
Feliz Samhain...
¿Halloween?
Bueno...
Si queréis...
Pero cuidadito con la Santa Compaña.

Tú pasea de día...
Que la noche es mía.