Llevo todo el día dandole vueltas a la cabeza.
Me dejó profundamente angustiada el discurso del señor Rajoy, el otro día, y desde entonces no hago más que preguntarme: ¿que puedo hacer yo para demostrar al mundo entero lo españolísima que soy? A pesar de ser una roja y una apátrida, se entiende... y es que el inspirado discurso de nuestro insigne opositor (porque es de la oposición y porque parece que "oposita" a jefe del estado) me dejó muy tocada. Que los rojos también tenemos nuestro corazoncito, oyes, y queremos que todo el mundo sepa que semos españoles aunque no semos del PP.
Así que nada, venga pensar en que tipo de "gesto español" estaría pensando el señor Rajoy. Que, ojo, además se tiene que hacer en familia. Ahí es nada...
Pues eso, desde entonces se me han ocurrido varias ideas, algunas bastante inspiradas, no creais.
Se me ocurrió proponerle a mi familia que hiciesemos un bonito "castell" entre todos, pero me mandaron un ratito a la mierda (con perdón) por proponerles hacer ejercicio físico en festivo. Además, añadió mi padre, Catalunya no es España. Me quedé pasmada ante el repentino arrebato separatista de mi padre, que encima es aragonés, pero enseguida me aclaró que no es que lo dijera él, es que lo decían los españoles más españolistas que hay, así que habría que creerlos, que ellos saben mucho de patrias, naciones y símbolos variados.
Así que de "castell" ni hablar. Y, desde luego, ya ni siquiera se me ocurrió proponer lo del aurresku (o como se diga).
¿Una queimada? Buena idea, ¿no? Para calentar el cuerpecillo, ahora que empieza a refrescar. Pero no, que dices. Eso es gallego. GA-LLE-GO. No español.
Luego intenté pensar algo original que hacer con la bandera. No sé, unas cortinas, o una funda para el sofá, para demostrar nuestro españolismo todo el año. O pintar la fachada de la casa de rojigualda. Pero, la verdad, ya conoceis la ligera manía que, como puta roja apátrida y zoofílica, le tengo a las banderas. Así que no.
Algo español. Muy, muy español...Vamos a ver ¿que se celebra hoy? La Hispanidad. Que consiste, básicamente, en la unión de todos los pueblos de habla hispana. Pero lo de hablar español ya lo hago todos los días, así que tampoco vale.
Y ¿como empezó todo? ¡Conquistando tierras lejanas y matando indios, claro! Pues mirad, casi me voy de conquista por ahí, a evangelizar a todo nativo que se cruce en mi camino, y a cargarme a quien no quiera ser evangelizado y luego desposeido, venga...
Solo que, en un día, no hay tiempo de mucho. Y a estas horas, apenas me da tiempo ya de llegar al puerto.
Cada vez estaba más preocupada, no creais. Se iba pasando el día y no se me ocurría nada españolisimo que hacer.
¿Hartarme de vino tinto y polvorones?
¿Irme de desfile con una cabra?
¿Pintarme la cara de rojigualda y cantar el Cara al Sol en el Valle de los Caidos?
¿Protestar contra la Ley de la Memoria Histórica?
¿Quejarme de la Educación para la Masonería y la Sodomía?
Esto era un sinvivir.
Un vivo sin vivir en mi, y tan alta vida espero que muero porque no muero.
¿Que estarán haciendo los buenos españoles en este momento, Dios suyo?
En estas estaba cuando me asomé por la ventana y me encontré a Vito de esta guisa:

Y, al darme la vuelta, me encuentro a Potter tal que así:

Así que era eso.
Por fin lo he descubierto.
Y estos dos, con sus nombres extranjeros y apátridas, con su ideología tan claramente anarquista que solo les falta pintar sus respectivos comederos de rojo y negro, son los que me han descubierto el gran gesto español por excelencia. Lo que nos hace lo que somos, todos iguales, hijos de una misma tierra y unas mismas tradiciones.
El gesto español que nos pedía el señor Rajoy en su discurso de pre-jefe de estado...
La Siesta Nacional.