Pues sí.
Ya estamos otra vez.
Empieza un nuevo curso, y ya parece que las vacaciones fueron un sueño, algo apenas recordado en los momentos de duermevela.
Y aquí estoy, liada otra vez en historias de niños y de familias, metida hasta arriba en materiales didácticos, dibujos por pintar, pegamentos y rotuladores y olor a plastilina.
Yen planes de estudios, horarios extraños y asignaturas polémicas.
Solo llevo tres días con niños (y con padres, que quieras o no, también te tocan), y ya estoy cansada. Ayer me levanté casi a las doce, y no hice nada inteligente en todo el día. Pero es normal. Los principios de curso siempre son agotadores, hasta que empiezas a acostumbrarte.
Acostumbrarte a los niños, que también se tienen que acostumbrar a tí (que raro, ese primer día en una clase llena de pequeños extraños...)
Acostumbrarte a ser tutora, y por lo tanto, responsable total de lo que durante este curso, y tal vez el siguiente, entre en las cabezas de tus pequeños extraños.
Acostumbrarte a ese espacio nuevo y vacío que es tu aula, que lo será durante todo el curso y que deberás llenar de cosas hermosas y estimulantes.
Acostumbrarte a unas familias que, muchasveces, te sienten como una intrusa en su derecho a educar a sus hijos como ellos quieran, que te creen a su completo servicio o piensan que tu no eres nadie para decidir nada sobre la educación de los niños ("¿Que sabrá la maestra?").
Y acostumbrarte, también, a las otras familias, las buenas, las que confían en tí, incluso demasiado, las que se preocupan de verdad por la educación de los pequeños extraños, las que te creen cuando hablas y te ofrecen toda su confianza, y su apoyo, e incluso, algunas veces, su amistad.
Lo peor, este curso, me temo, van a ser las asignaturas polémicas, como decía antes.
Y quiero que sepáis algo, ahora que me he puesto con el tema en cuestión. En primaria no existe la tán temida asignatura. Y en infantil, que es lo mío, aún menos. y sin embargo, aquí estamos, educando ciudadanos. Y no ahora, si no desde siempre.
Educando sin libros, y sin planes de estudios. Educando sin materiales, ni trabajos, ni fichas. Educando como se tiene que educar: con el ejemplo, con los actos, y no con la memorización de lecciones.
Educando en valores, me temo. Mal que les siga pesando a algunos. Porque, la verdad, es que no lo podemos evitar. Los niños son algo así como "máquinas de aprender" (que mal suena eso). Lo aprenden todo, lo absorven todo, lo bueno y lo malo, todo lo que les rodea cada día, a todas horas. Así que, queramos o no, todos lo estamos haciendo. Todos estamos enseñando a nuestros pequeños extraños a convertirse en ciudadanos. Buenos o malos, pero ciudadanos. Y cuanto antesseamos conscientes de ello, antes podremos corregir ciertas actitudes, ciertos comentarios que están convirtiendo a algunos de los ciudadanos del futuro en pequeños tiranos, en adolescentes racistas, en jovenes insolidarios y ególatras.
¿Ciudadanos? No hago más que repetir todo el rato esa palabra. Pero tampoco es verdad del todo. Nunca he creido estar formando "ciudadanos". Lo que yo intento, en la escasa medida de mis posibilidades, es convertir a mis pequeños extraños en buenas personas. Personas solidarias, personas tolerantes, personas trabajadoras, personas alegres, personas autónomas, personas especiales, personas con criterio, personas pacíficas, personas divertidas, personas imaginativas, personas capaces.
Personas únicas.
Y lo otro, ya vendrá después.

Ni izquierdas ni derechas. Ni religiosas ni ateas.
No se trata de imponer un modelo de pensamiento, si no de enseñar a pensar. De dar los medios para que cada uno sea capaz de decidir por si mismo lo que quiere ser, lo que quiere creer, en que se quiere convertir.
Cualquier cosa.
Así de fácil (es un decir...)
Y todo eso, sin asignaturas polémicas. Porque a mí eso no me toca. Pero no importa, porque voy a seguir haciendolo igualmente.
Creo que es importante. Y por eso, he decidido este mismo curso empezar a hacerlo de una manera, podríamos decir, más formal.
Claro que eso de la "formalidad" en educación infantil es muy relativo.
Pero sea como sea, he buscado material y libros sobre educación emocional (que es por donde se empiza a educar a las personas) y pienso convertirla en una parte más de mi quehacer diario, aunque nadie me obligue, aunque no esté incluida en el currículum oficial, aunque sea solo un "eje transversal".
En todos los centros educativos, la educación emocional debería ser prioritaria. En el mío es, simplemente, imprescindible. Cada día te encuentras con casos de malos tratos, drogas, familias desestructuradas, de padres desaparecidos o en la carcel, de abandonos, de pobreza, de simple y llana tristeza.
Así que la escuela debería ser un oasis en medio de tánto dolor. Un lugar alegre, hermoso, luminoso, un lugar donde aprender a ser felices.

Los niños tienen derecho a ser felices. No se si el derecho a la felicidad es un derecho básico, pero debería. Y si su vida cotidiana no puede darsela, se la daremos en la escuela. O lo intentaremos. O les enseñaremos a ser felices, que es la cosa más difícil del mundo.
Yo, por mi parte, estoy deseando empezar.
Y para que veáis lo mala que es esta puta roja vuestra, aquí teneis los contenidos que pretendo conseguir a lo largo de estos dos cursos con los mismos pequeños extraños, extraidos de los muchos libros rojos que editan las rojas editoriales educativas de este pais (excepto Casals, ya lo hablaremos otro día...)
En fin. Contenidos, objetivos, el punto lejano (muy lejano) al que pretendemos llegar:
-Autoconocimiento. Porque si no nos conocemos a nosotros mismos ¿como vamos a conocer a los demás?. Y es tán complicado hacerse una imagen ajustada de uno mismo...
-Autonomía. Porque es el pricipio del pensamiento libre: la ectividad libre.
-Autoestima. Porque si no nos queremos nosotros ¿quien nos va a querer? Y es más fácil quererse si los demás también te quieren (empezando por la seño).
-Comunicación. Porque es muydifícil hacerse oir. Pero aún más difícil es escuchar sin dejarse llevar por los prejuicios.
-Habilidades sociales. Porque el saber relacionarse con los demás de una manera correcta y respetuosa es el primer paso hacia la buena persona que serás en el futuro (empezando por el "gracias" y el "por favor")
-Escucha. Lo más difícil del mundo.
-Solución de conflictos. Y no como nos han enseñado en la tele. Ni como el señor Bush. Hablando y caminando hacia un mundo mejor (que cursi...)
-Pensamiento positivo. Pasito a pasito rumbo a la felicidad. Ahí es nada...
-Asertividad. O saber expresar los propios deseos y opiniones siempre de una manera respetuosa, siendo capaces de ponerse en el lugar del otro. Que buena falta nos hace a todos, no solo a los pequeñajos. Menudos somos...
Así que eso es todo.
Todo lo que pretendo conseguir durante este par de cursos que empiezo ahora.
Nada. Cuatro tonterías.
Manías de una seño roja y Mariadelirios.
Si lo que tienes que hacer tú es limitarte a enseñar matemáticas y lengua. Todo lo demás, ya lo aprenderán viendo la tele.
Que oye, vaya manía con la ciudadanía.
Si no hace falta para nada...

(Por cierto, me encanta esto, no es por nada...)