Todos tenemos un lado oscuro.
Yo también. Y hoy os lo voy a confesar (me he levantado trascendental, esta mañana)
Lo siento, pero hoy se os va a caer un mito, porque resulta que a mi, a la miss, LE GUSTAN LOS MUSICALES.
Que si. De verdad. Desde pequeñita. Me encantaban aquellas cursis peliculas de Walt Disney en las que, de repente, la princesita se ponía a cantar con aquel acento tán raro...
Ya he dicho que todos tenemos un lado oscuro...
Si lo tenía este ¿no lo voy a tener yo?

Ahora ya no me gustan las pelis Disney, por eso. Es que antes era una consumidora de musicales sin criterio alguno. Si cantaban y bailaban, a mi ya me estaba bien. Sobre todo si era en technicolor, y aunque la historia no pasara del "chico conoce a chica, bailan un rato y se casan".
Precisamente lo que más me gustaba de los musicales era eso que tánto odian sus detractores: que, sin venir al caso, de pronto alguien se ponga a cantar. Me parecía, y me parece aún, una ida de olla genial. Una huida de la realidad total y absoluta, que ya quisieran para si dragones y hobbits (que también me gustan).
Para eso veo yo una pelicula, para eso leo un libro. Para olvidarme del mundo real, para no tener que pensar en cosas cotidianas y aburridas. ¿Y que mejor huida de la realidad que un musical de los años dorados de Hollywood?
Mi favorito era Gene Kelly. Más que Fred Astaire. Supongo que era por lo que dicen Faemino y Cansado, es que el Gene Kelly era más "polvorilla". Me encantaba la alegría absurda de esas películas, que además ya son clásicos del cine: "Cantando bajo la lluvia", "Un americano en París", "Un día en Nueva York", "Los tres mosqueteros",...
Si, ya se que los tres mosqueteros no es un musical. Pero está llena de coreografías ¿no?. Por eso me deben gustar también las peliculas de Burt Lancaster, aunque no sean musicales. Porque tienen espíritu musical, con todas esas acrobacias, y la sonrisa resplandeciente y pirata del galán (eso es un galán, y no Errol Flynn)
Ahora, aunque han pasado los años, descubro, sin ninguna vergüenza, que me siguen gustando los mundos imposibles de los musicales. Pero también es verdad que me he cansado un poco de la típica historia de amor insustancial, y que mis musicales favoritos tiene algo más que eso.
De los clásicos, por ejemplo, me encanta "Lily", con Leslie Caron y Mel Ferrer y las marionetas, tan encantadoramente cursis...

Y "La leyenda de la ciudad sin nombre", que es un western musical en el que se atreven hacer cantar, ni más ni menos, que a Lee Marvin y a Clint Eastwood. Eso es valor. Y oye, encima vale la pena, aunque solo sea por oir esto:

Y ya puestos a buscar historias diferentes, West Side Story, que ni siquiera tiene demasiados colorines, ni mucho menos un final feliz ¿Como podria tener un final feliz Romeo y Julieta?
(Y que sepáis que me llamo María por culpa de esta canción ¿será por eso que me gustan los musicales?)

Y muchas más, naturalmente. La última, Moulin Rouge, que se parece a aquellas del principio, a aquellos colores, a aquellos personajes enamorados sin remedio, a aquellos decorados increibles, y a aquel París de pacotilla.

Ya os he dicho que hoy iba de mi lado oscuro. Aunque mi lado oscuro es bastante colorido, ahora que me fijo...
Y además de Hollywood, también están los teatros. Lamentablemente, aún no he podido pasarme por Broadway, pero aquí mismo tengo el Paralel, que para el caso es lo mismo.
En versión catalana, claro.
Aquí, sobre los escenarios, me gustan Dagoll Dagom.
Me gusta Historietes, y Antaviana. Me gusta Poe y Flor de Nit (con libreto de Manuel Vazquez Montalbán, ni más ni menos).
Cuando aún iba al instituto me llevaron a ver Mar i Cel, y en ese mismo momento me quedé enganchada a aquellos piratas, al barco deslizandose mágicamente por el escenario, a la historia, ahora de más actualidad que nunca, aunque parezca mentira, aunque sea triste reconocerlo. Podria pasar ahora. No tendria nada de extraño.
Bueno, a lo mejor lo del barco pirata si, pero lo otro...
Hace poco fui a ver la reposición que hicieron. Me gustó tánto como la primera vez. Creí que el paso de los años me haría ver las cosas de una manera diferente, pero la verdad es que aún soy una adolescente.
Y esta canción aún consigue ponerme los pelos de punta.
Preferiblemente, como aquí, la primera versión. Que en la segunda no salía Joan Crosses, y se echa de menos ese vozarrón, la verdad...

Pues eso.
Ahí os dejo un ratito, entretenidos con mi lado oscuro.
Y espero que sepáis perdonarlo.
Al fin y al cabo, lo que importa son las historias ¿no?