De muerte.
La peor de las penas.
Leo aquí que 16 personas han sido ejecutadas en Irán. Y ese simple hecho ya es horrible.
Los han ahorcado. Como se decía antes "condenados a ser colgados por el cuello hasta su muerte, muerte, muerte". Y esa debe de ser una forma espantosa de morir.
Pero lo que más pena causa de esta pena es la razón de esas muertes. Y de otras que se producirán pronto, si nadie hace nada por evitarlo.
Condenados a morir por mantener "relaciones inmorales".
¿Y eso que es?
Adulterio.
Homosexualidad.
¿Condenados a morir por ser diferentes?
Que pena...
Que triste, que doloroso, morir de intolerancia...
Y que triste pensar que aquí mismo, al lado nuestro, entre nuestros vecinos, entre nuestros conocidos, aún hay gente que considera la homosexualidad como una enfermedad. O como una desviación.
Como una perversión con la que hay que acabar a toda costa.
¿Aunque sea a costa de la pena?
De la pena de muerte, quiero decir.
Son los mismos que opinan que la Educación para la Ciudadanía es una asignatura que fomenta la sodomía.
Los que no quieren que la escuela enseñe valores a sus hijos.
Mirad que se consigue con esos valores que ellos mismos predican. Mirad que se consigue con la intolerancia, con el desprecio.
Lo único que se consigue es pena.
Pena de muerte.
Y de la otra. Pena de pena.
No me gusta ser cruel. No me gusta comportarme como los que nos achacan todos los males. Pero es que hoy hay demasiada pena para comportarse de otra manera.
Pena de la mala. La que no te deja pensar.
Ojalá nunca más vuelva a ver una pena como esta.
Aunque teniendo en cuenta algunas personas y algunas ideas, lo dudo mucho...