Peter Pan.
De pequeña, yo quería ser como Peter Pan.
Cuando he leido el tema coctelero de la semana, ha sido en él en quien he pensado primero.
A menudo imaginaba que la ventana de mi habitación se abría y no era otro quien entraba si no el niño que nunca creció. Y me enseñaba a volar y nos ibamos juntos a Nunca Jamás, a pelearnos con los indios y los piratas.
Nunca quise ser Wendy. No quería ser una "madrecita" como ella, no quería quedarme en casa zurciendo calcetines mientras los demás vivían grandes aventuras. Lo que yo quería ser era un niño perdido (o una niña, en todo caso). Pero no Wendy. Siempre me pareció una cursi.
Ni tan solo me habria importado ser una de los malos. Una grumete en el barco pirata del Capitán Garfio. O el mismísimo capitán. Siempre he creido que Peter no sería nada sin el Capitán Garfio. Ni el mundo tampoco.
O Campanilla. La del libro, no la de Disney, por supuesto. Porque tampoco me puedo imaginar el mundo sin hadas...
No se si se nota, pero siempre he leido muchísimo. Aprendí con cuatro años, de la misma forma natural en que aprendí a hablar, igual que aprendí a caminar. Así que los personajes de los libros han sido, desde siempre, buenos compañeros de viaje.
Peter Pan fue de los primeros.
También estaba Alicia, con el Sombrerero Loco, y la Liebre de Marzo, con la Reina de Corazones y el Gato de Cheshire. Alicia también era bastante cursi, pero de una manera tán descarada e impertinente que no me importaba lo más mínimo. Los demás siempre me dieron un poco de miedo, pero ¿que es una aventura sin un poco de miedo?
Luego estaban las Mil y Una Noches. No me las he leido todas, porque dicen que da mala suerte, pero casi. Llenaron mis fantasías adolescentes de djinns y hadas, de ifrits y genios. descubrí que Aladino, en realidad, era chino, y que solo me cambiaría por Simbad el Marino, porque el también tenía un alma barca.
He estado siempre rodeada de personajes, así que me cuesta elegir. Estoy pensando, ahora mismo, en toda la familia Buendía, desde el primer Aureliano al último, desde el principio hasta el final de Macondo.
Recuerdo también a cada uno de los habitantes de Fantasía, desde la Emperatriz Infantil hasta el más diminuto de los Diminutenses. Y los muchos viajeros y caminantes de la Tierra Media. Y todas aquellas extravagantes familias de Isabel Allende.
Así que comprendereis que me cueste elegir.
Cada vez que leo un libro, son esos personajes a los que quiero. A los buenos y a los malos. Ahora mismo, se trata de Caris de Éfeso, la protagonista de "El Faro de Alejandría". Antes fue Marley, un labrador retriever tan loco como Vito, de "Marley y yo". No me olvido nunca de Puerta y el Marqués de Carabás, de "Neverwhere".
Aunque tal vez, si tuviese que elegir, me quedaría con Eva Luna.
Porque tiene el don de explicar cuentos.
Y yo quiero ser como ella. No se si lo conseguiré, pero de momento lo estoy intentando.
Ah, y no, no me he olvidado de él.
Mi amor, mi viaje. El marino maltés...