(No hay nada más frustrante que pasarte una hora escribiendo y que el artículo desaparezca por obra y gracia de doña coctelera. Así que no sé si este artículo se parecerá en algo al que acabo de perder, pero voy a intentarlo)
Me piden argumentos. Me piden razones para pensar lo que pienso. Porque si no les doy la razón, soy "agresiva". Porque debo "rectificar" mis ideas para no serlo.
Supongo, entonces, que debo ser muy agresiva. No pienso rectificar. Pero aquí están mis argumentos.
Argumentos educativos, claro. Ya los dí antes, pero por lo visto esos no valen. Aquí y aquí.
Y he hablado sobre mi idea de la educación en muchos otros artículos.
Aquí. Y aquí. Y aquí. Y también aquí. Y aquí. Y aquí, sobre la educación que no quiero.
A pesar de todo, no ha quedado claro.
Y como, al fin y al cabo, este es mi trabajo, ahí van otra vez. Porque creo que la educación es la base de la sociedad. y si lo que queremos es una sociedad igualitaria, pacífica y libre, deberemos empezar por una escuela igualitaria, pacífica y libre.
Bien. Mi idea sobre educación. Aquí está.
Primero, escuela pública y de calidad. Que no tiene porqué estar reñido. Porque todos tenemos derecho a la educación, independientemente de nuestro origen, nivel económico o estructura familiar.
Segundo, escuela laica. Porque la religión es un hecho personal muy respetable, y, por lo tanto, no debería convertirse en adoctrinamiento. No se puede obligar a nadie a creer en un determinado dios. Y, en el caso de las escuelas españolas, además, esa "religión" es exclusivamente la católica, sin tener en cuenta en absoluto todos los hechos diferenciales que se dan en la sociedad.
Tercero, coeducación. Parece increible que deba defenderla a estas alturas, pero así es. Los defensores de la educación diferenciada aducen que los niños y las niñas son diferentes, que tienen ritmos y capacidades distintas. No digo que no sea cierto (se ha demostrado que las niñas maduran antes que los niños), pero no creo que separarlos desde la infancia sea una idea acertada. Porque la separación solo consigue que nos convirtamos en extraños. Y ya bastante diferentes somos entre nosotros como para diferenciarnos aún más. Si queremos igualdad, seamos iguales desde el principio del camino.
Cuarto, enseñar a aprender. No creo que debamos bombardear las mentes de los niños con millones de conocimientos (¡vaya seño!) Quiero decir que los aprendizajes memorísticos nunca han dado buen resultado. No asimilamos un conocimiento, no lo hacemos nuestro, si no es de una forma comprensiva. Es decir ¿de que sirve saberse la lista de los Reyes Godos si no sabemos quién eran los Reyes Godos? Memorizaremos poemas, canciones, cuentos para ejercitar la memoria, perolos niños serán los constructores de su propio aprendizaje. A partir de sus propios intereses, investigar, buscar, crear hipotesis, equivocarse, volver a probar. De esta manera, los conocimientos adquiridos seran suyos. Nadie podrá quitarselos. Y, al dejar la escuela, si no sabes la lista de los Reyes Godos, sabrás donde buscarla.
Quinto, educar en valores. Valores universales, se entiende. Es triste que, a estas alturas, haya tenido que aparecer una asignatura para enseñarnos esas cosas. Esos valores deberían estar en todas partes. En la familia, en la calle, en el aire. En una sociedad sana, ese tipo de valores se adquiere de una forma natural. Aquí, de nuevo, le ha tocado a la escuela arreglar los problemas. Pero, por otra parte, sigo sin ver dónde está la "aberración" ni el "adoctrinamiento" en una asigantura que pretende enseñar el respeto, principalmente. Respeto por las diferentes razas, nacionalidades, sexos u orientaciones sexuales, creencias e ideas. Sigo sin entender a que tienen tánto miedo los que se oponen a ella, los de la "masonería y la sodomía". No se va a obligar a nadie a volverse homosexual. Simplemente, se va a enseñar a respetar a quien lo es, a dejar de considerarlo un enfermo o un desviado. Los contenidos de la nueva asignatura hablan de respeto, prevención del racismo, interculturalidad, educación del ocio, responsabilidad, paz, emigración, tolerancia, esfuerzo. Se habla de la igualdad de derechos para todos, y me temo que esa es una de las cosas que tanto miedo les da a algunos. Porque el que todos seamos iguales es algo que cuesta aceptar, si tienes unas determinadas ideas.Los que la rechazan dicen que "obvia a Dios". Pero es que el respeto incluye también a las religiones y creencias. A todas. Y no se puede imponer a nadie un Dios. Pero lo que más teme la iglesia, me temo, es que se les haya arrebatado la "formación moral" de los jovenes. Porque, por lo visto, solo existe la moral cristiana. Todos los demás somos unos inmorales.
Y reconozco una cosa: no tengo ni idea de lo que hablan cuando se refieren a la "masonería". Agradecería que alguien me lo aclarase, por favor (y que me explicase que tiene de malo la masonería, también)
En definitiva, es triste que tenga que existir una asignatura así, es cierto. Pero mientras haya gente que te considere inferior por el color de tu piel, mientras haya quién piense que los inmigrantes solo traen enfermedades, o que los homosexuales son unos enfermos y unos desviados, mientras haya quien te trate de agresiva (o de puta roja) por no darle la razón, va a hacer falta la Educación para la Ciudadanía, me temo.
Tengo mucha más ideas sobre educación(al fin y al cabo, es lo mío). Algunas bastante utópicas, es cierto. Quiero construir una escuela en un seto, como los antiguos bardos celtas. O a la sombra de un árbol, como decía Rosseau. Una escuela pequeña y libre en plena naturaleza.
Una escuela llena de luz, un lugar donde aprender a vivir, donde convertirnos en mejores personas. Una escuela en la que aprender sea un placer, no una obligación.
Una escuela para todos.
Sobre todo eso.
Libre, y luminosa, y alegre.
Soy consciente que aún falta mucho para llegar a conseguirlo. Sé que aún vamos a encontrar muchas piedras en el camino, pero aquí estamos los profes dispuestos a remangarnos y eliminar los pedruscos.
Sé que algún día lo conseguiremos. A pesar de todo.
Porque si no, no valdría la pena seguir...