Obedeciendo, como siempre, a las ordenes de la coctelera, he aquí cómo llegar a mi casa:

Si, ya se que está torcido. Pero es que si no, no se entendía nada. Listos.
No tenéis más que torcer la pantalla del ordenador. Fácil.
Bueno, va, comodones. La versión recta y reducida. Aunque no se si os váis a enterar de algo...

Ea.
Mira que somos chismosos, señores y señoras de la coctelera.
Hasta pretendemos hacer visitas a domicilio y todo.
Coordenadas, decían que pusieramos. Imágenes del Google Earth.
Ya.
Como que a vosotros os voy a decir dónde vivo...
De todas maneras, hay algunas pistas.
La ciudad grandota es dónde nací, y dónde vivía hasta hace un par de años.
El pueblecitito es dónde trabajé durante un tiempo y salí huyendo (en la escuela de la vieja de cuarenta y tres años).
Se me ha olvidado la vaca risueña. Pues os la imaginais, debajo de la cola del monstruo.
Ahora hay menos árboles, porque el señor ex-alcalde se acordó de "limpiar" el bosque justo antes de elecciones. Suerte que se ha formado un tripartito de pueblo y lo han echado...
La masía está aún más destartalá.
Si que hay niños en el parque, pero pocos.
Las sirenas no existen, pero por si acaso más vale tener cuidado.
Aún no he encontrado el tesoro. Estoy en ello.
Y sí, se ven luces.