Y después vino lo peor.
Se acabo el breve sueño de libertad.
Se acabó la luz de las escuelas.
Vuelta al crucifijo, vuelta al señor maestro, vuelta a los aprendizajes memorísticos y los castigos físicos.
Los niños con los niños y las niñas con las niñas.
Los domingos a misa.
El pecado mortal.
El Cara al Sol y el Caudillo de España por la Gracia de Dios (Muy chistoso, Dios)
¿Y los maestros?
¿Donde estaban los que soñaron con un futuro más luminoso?
Lejos. Tuvieron que irse.
El exilio fue lo más suave que les pudo pasar. El irse. El no volver más.
Llegó la represión, entonces.
Vamos a dejar que sean ellos mismos los que hablen. Los que reprimieron. Los que tapiaron las ventanas, los que arrancaron las flores.
Orden ministerial de la Junta de Burgos, en 1937:
"Las escuelas de la nueva España han de ser continuación ideal de las trincheras de hoy; han de recoger su espíritu exaltado y juvenil y han de prolongar en el futuro esta Guerra de ahora en la que combaten más que enemigos circunstanciales, poderes siempre vigilantes y permanentes como el Mal mismo"
(Permitidme que me estremezca...)
Para conseguir esos "sagrados objetivos" lo primero que había que hacer era limpiar las escuelas. Borrar todo rastro de República, o de libertad.
Por lo tanto, se hizo necesario "depurar" a los maestros republicanos.
La linea "blanda" de limpieza y depuración consistió en el adoctrinamiento. Se hicieron cursos de reciclaje para maestros:
"En el magisterio español y en todos los cuerpos del estado se está procediendo a una depuración que pronto será regulada de un modo definitivo (...) Espero que el montón de muertos que tenemos ante nuestra vista y la sangre derramada bastarán para que aquellos que tuviesen un resto de error pasado en el fondo de sus conciencias, se incorporen llenos de entusiasmo a los nuevos dogmas de la patria"
Eso era lo que les "enseñaban". Y también esto:
"(...) una transformación (...) de aquel lastimoso magisterio que se inspiró exclusivamente en los principios de la Revolución Francesa de la igualdad, la libertad y la fraternidad, a través de los cuales se llegó a la escuela sin Dios"
Y que:
"(Los nuevos cursos de capacitación) infiltren a los maestros hasta la médula los principios religiosos y patrioticos que informan nuestro Glorioso Alzamiento"
Pero eso no fue suficiente. No es tán fácil eliminar las semillas de libertad.
Empezó la linea dura. Ya el 28 de Agosto de 1936 aparece una ley que insta a recoger informes del personal docente. Poco después aparecen las Comisiones Depuradoras, que rezaban justo antes de empezar a "depurar":
"Serán eliminados, con serenidad pero con la máxima energía, todos aquellos maestros que, al envenenar la conciencia de nuestros niños, pretendieron formar una generación al servicio del ateismo, marxismo, materialismo y antipatria, que han sido derrotados por nuestro glorioso Ejercito, a las órdenes de nuestro Caudillo"
Y que familiar me resulta ese discurso. Que miedo...
Empezaron entonces las investigaciones, los expedientes sancionadores, las denuncias, los cesamientos y las inhabilitaciones. Se promovió incluso, la delación entre compañeros.
Por el simple hecho de haber sido maestro durante la República, podías ser llevado ante un tribunal militar, acusado de cosas como haberse casado por lo civil, tocar el piano en bailes públicos, tener un carácter irascible o escuchar emisiones "rojas" en una rádio colocada para que se oyese por todo el pueblo.
En toda Catalunya fueron expedientados uno de cada cuatro maestros. La mitad de ellos fue expulsada, otros fueron trasladados fuera de Catalunya, o inhabilitados para cargos directivos, o jubilados a la fuerza. Y de igual manera se actuó en el resto de España. Solo que los catalanes siempre hemos sido unos rojos, y había que meternos en cintura...
La linea de actuación más dura ya la predijo un cacique gallego durante la República, cuando le dijo al maestro del pueblo "Ahora la República engorda a los maestros, luego nosotros os mataremos"
Los maestros y maestras se presentaron ante los tribunales militares para ser juzgados en juicios rápidos y subrealistas, acusados de catalanistas, o de ateos, o de incompetentes. Lo mejor que te podía pasar era que te desterraran. Porque siempre es mejor el destierro a la inhabilitación...
Una maestra fue acusada por preguntar por su hijo soldado, desaparecido en la guerra, a un grupo de soldados republicanos, mientras los abrazaba llorando.
Otra se encontró ante el tribunal militar por no haber querido ceder a las presiones del cacique local, que quería casarla con su hijo. Le hicieron la vida imposible y, después de la guerra la acusaron de "negligencia en las cosas de la religión, mantener relaciones con el CENU, viajar a menudo con el coche del CENU y tener un taller en que se cosía ropa para los milicianos" Por estos graves delitos fue condenada a nueve años de inhabilitación.
A otro de ellos, católico, viudo, padre de familia numerosa, se le acusó de explicar una lección "inmoral" sobre la reproducción de los animales.
Fue condenado a muerte.
Como tántos.
Convertidos de pronto en criminales de guerra.
Acabando con el sueño...
Pero nadie, nadie puede acabar con las semillas de libertad.
Y algún día, poco a poco, brotarán.
Ya están brotando, en esta democracia asustada nuestra.
Por fin estamos perdiendo el miedo que nos dejaron los cuarenta años grises, el dictadorzuelo cruel, que se creía que lo había dejado todo atado y bien atado.
Y un día, pronto, las escuelas florecerán...




Todo horroroso, lamentable, trájico, pero la memoria humana es débil y el pueblo español no aprende; le gusra ser subdito y ser guiado por salvapatrias,
Hoy, a la vista de las elecciones me encuentro desolado; no por esperado el reultado, resulta menos desesperanzador.
Un beso.
Es mi impresión o todo eso da mucho miedo, qué estamos haciendo con nuestros niños?!!!
Fuerza y honor.
Creo que parte de culpa de mi vocación la tuvo "Historia de una maestra", de Josefina Aldecoa. Los maestros de la República... eso sí que era MAGISTERIO. Y no toda la mierda fascista que vino después.
Y la que nos queda por aguantar, viendo lo visto ayer. ¡Qué país!
Dímelo a mí. Beso al hábito de la monja a la entrada de clase. Rezo antes de cada asignatura.Si no te sabías la lección te daban en la palma de la mano con una regla de madera. Encierro en habitáculo a oscuras. Cara la pared con lo brazos en cruz y en situaciones más vergonzosas, orejas de burro y paseo por clases adyacentes.
Como para que no se me caiga la baba con la escuela Republicana.