Durante la Guerra Civil aún hubo escuela.
Porque no quisieron que nadie les quitara lo que habían conseguido, la luz en las aulas, la alegría de aprender, los maestros siguieron enseñando. A pesar de todo. Entre las bombas, sin medios, luchando, a su manera, por un futuro más luminoso.
Donde no había libretas, ponían imaginación.
En medio de las bombas fascistas, ponían ilusión.
Y ganas.
Construyendo algo nuevo, algo bueno, en medio de la destrucción de una guerra.
Entonces comprendieron, realmente, lo importante que es nuestro trabajo. Y decidieron luchar por él. Y por el derecho de todos a saber, a pensar por si mismos.
El 28 de Júlio de 1936, justo diez dias después del alzamiento, se crea el CENU (Comité de la Escuela Nueva Unificada), que pretende substituir la escuela confesional por una "nueva escuela inspirada en los principios racionalistas del trabajo y la fraternidad humana". Se buscaba una escuela unificada, que no fomentase las diferencias de clase. Debía ser "laica, gratuita coeducativa y catalana". El centro del sistema educativo seguía siendo el niño y afirma que "no aspira a dominarlo ni a utilizarlo al servicio de una idea, de un partido, de un hombre o de un régimen"¡Que diferencia con lo que vino después!
En plena Guerra Civil, el lema del CENU fue "L'ú d'octubre, cap nen sense escola". Y a pesar de las circunstancias se inició un gran trabajo de rehabilitación y construccion de nuevos complejos escolares. Se amplian las aulas, antes minúsculas y tenebrosas, se abren ventanales para inundarlas de luz, se plantan flores, se compra material nuevo.
Y en octubre, en Catalunya al menos, no hubo ningún niño sin escuela.
El CENU basó su ideario en tres pilares básicos: la coeducación ( de sexos, clases sociales y económicas), el aprendizaje desde el nacimiento y el basar cualquier posible selección posterior, sobre todo en la inteligencia y particularmente en la voluntad.
El 12 de Septiembre de 1938, con casi todo el país ocupado ya por los nacionales, el CENU publicó sus normas generales sobre educación, de una modernidad sorprendente, teniendo en cuenta lo que vino después.
Son muy largas, esas normas, para copiarlas aquí enteras, pero dicen cosas tán "terribles" como que los niños de edades tempranas deben aprender a expresarse hablando espontaniamente de lo que les rodea, que es lo que interesa, o que la lectura se debe iniciar por el procedimiento global, o que "el mestre tindrà exquisida cura en la narració dels contes". También se habla de la expresión mediante el dibujo libre (¿libre? ¿como se les ocurre?), de los trabajos manuales, del jardín de la escuela, de la observación del entorno, del juego libre ("fins amb la intervenció del mestre"), de las excursiones, de la manipulación de materiales didácticos, de las redacciones libres,...
Demasiadas veces aparece esa palabra aterradora: LIBRE.
Nada temen más las mentes cerradas que la libertad.
Y las escuelas libres se convirtieron en objetivos militares.
Lleida, 2 de Noviembre de 1937. La Legión Condor bombardea el Liceo Escolar y mata a 48 niños y varios maestros.
Barcelona, 7 de enero de 1938. L'Escola del Mar es consumida en un incendio provocado por las bombas fascistas.
También en Barcelona, en el Grupo Escolar Milà i Fontanals, cae una bomba en el patio cuando al escuela estaba llena de niñso. Afortunadamente, no hubo víctimas. Físicas...
Y más. Muchas más. Pero siguieron luchando, soldados de sus propias trincheras de libros y palabras.
Y luego vino lo peor. Aún peor que los bombardeos.
Llegó la escuela que yo NO quiero...