Los sueños son pequeñas cositas extrañas.
Ya habéis leído, supongo, aquello de los peces pájaro, y el árbol guardería, y el armadillo...
Pocas veces recuerdo algo más.
Cuando acabo de despertar, suelo recordarlo todo, claramente, luminoso y brillante, como un cuadro recién pintado.
La luz del sol acaba siempre por hacerlos desaparecer. Como mucho, me quedan pedazos sueltos, retazos de colores, o trocitos desvaidos que acaban por deshacerse, y solo dejan esa mancha brillante e indefinida en el suelo.
La mancha de un sueño...
Mis hermanos recuerdan a menudo sus sueños. O eso dicen. Incluso hacen competiciones de sueños absurdos. A ver quien sueña la tontería más gorda.
Yo no. Ya lo he dicho: pocas veces recuerdo mis sueños.
Recuerdo vagamente el de los peces. Recuerdo el color. Poco más.
Recuerdo soñar, hace mucho, que era una bruja.
En otro sueño, creaba el mundo. Y nunca me he sentido más poderosa.
Hay otro sueño por ahí de dos niñas y un mundo bosque, que otro día os explicaré.
Y poco más.
Pero hay algo que no es un sueño.
Pero es.
Y quiero que lo sepáis.
Cuando yo era pequeña, debajo de mi cama había un monstruo.
Nunca lo ví, pero no cabe la menor duda: cuando yo era pequeña, debajo de mi cama había un monstruo.
Comía pies.
Era un poco tonto, y creo que tenía un aspecto parecido a una pelusa gigante, aunque no lo puedo asegurar.
Ya he dicho que era un poco tonto. Si veía unos pies calzados no sabía lo que eran. Por eso, mientras no te quitases los zapatos y los calcetines no había ningún peligro.
Así que eso era siempre lo último que me quitaba, antes de ir a dormir. Mi madre me regañaba al verme con los zapatos por encima de la cama, pero es que ella no sabía que debajo de mi cama había un monstruo.
De manera que nunca me comió un pie. Ni tan solo un dedito. Pero ahí estaba.
Supongo que allí se quedó, bajo mi cama infantil, cuando yo era solo una pequeña missdelirio. Supongo que aún está esperando que vuelva.
A veces lo echo de menos. Me hacía compañía. Me ayudaba a dormir mejor. Nunca le tuve miedo...
Era bastante tontorrón. Siempre se quedaba con hambre, y se tenía que conformar con las pelusas de debajo de la cama, y con algún pie de muñeca.
Añoro el saber de su presencia enorme y peluda.
Añoro su respiración rasposa y tranquilizadora...
Aunque juraría que la otra noche, justo cuando me deslizaba en ese lugar extraño que hay entre el sueño y la vigilia, allí donde todo se vuelve real, algo empezó a arrastrarse por debajo de mi cama.
Creo que mi oscuro Señor de los Sueños es quién me lo ha traido de vuelta.
Por si acaso dormiré con los calcetines puestos...
(Dulces sueños...)




Todos tenemos máquinas del tiempo, las que nos llevan atrás en el tiempo se llaman recuerdos, y las que nos llevan hacia adelante se llaman SUEÑOS.
Fuerza y honor.
Yo, también tuve monstruos en mi juventud. Uno era bajito y con bigote, hablaba con una voz muy rara y movía una mano como un robot. Tenía la fea costumbre de amargarnos la Navidad chupando televisión y diciendo aquello de: "Catalanes y españoles todos ...
Ahora también tengo un sueño: Qué flores tricolores inunden todos los rincones de este país y que, el hijo del monstruo, no vuelva a amargarnos las Navidades como hacía su padre.
Un beso.
Yo tenía dos uno debajo de la cama con manos muuuuy grandes que podía cogerte por los obillos y arrastrarte con él, y otro en el armario, susurraba cosas que nunca pude entender. Qué cosas tiene la infancia y los sueños. Besos
A mi me pasa a menudo lo mismo que a ti. Cuando abro los ojos recuerdos mis sueños, pero no con demasadia perfección, recuerdo la perdona a la que quiero contárselos, pero cuando llega el momento, todo rastro desaparece de mi mente...curioso...
Bueno, Jose, por suerte mi monstruo es mucho más amable que el tuyo.
No los cambiaba ni loca.
Y yo también tengo ese sueño. Algún día...
Nalía, una vez me dijeron que existe un barrendero de los sueños, que se dedica a limpiar nuestra mente de los restos de sueños rotos para que no nos entorpezcan la vida real. A lo mejor con nosotras se pasa un poco...
Tengo dos o tres veces al año un sueño muy curioso. Entro en casas extrañas, en ellas no hay nadie, pero están perfectamente amuebladas, recorro las diferentes estancias, me acerco a ver cuadros , fotografías...y me despierto.
Nunca he repetido una y todas son de estilo bien distinto. Si a alguien le ocurre algo igual que me lo diga a mí me tiene bastante impresionada, no lo paso mal al contrario me encanta.
Besos.
Hapte eres un sol. Yo mas bien lo interpreto al revés. Como tengo la cabeza hecha un lío, recorro casas donde impera el orden. Besos
Que suerte, que no recuerdes los sueños,
Yo también tenia un monstruo en la habitación, pero el mío estaba en el techo, esperando que sacase las manos de debajo de las sábanas, para apretármelas fuerte, así que no apagaba la luz, para así no tener que sacar las manos, para encenderla a media noche.
Se que lo sabes, pero eres la mejor creadora de paisajes mágicos que conozco.
yo una ves soñe con un monstruo con uññas largas q me toco con la punta de su uña y luego m dijo cuando moriria luego toco a una mujer embarazada y le dijo q hiva a ser su bb despues habian unos monstruos mas peqeños q rasgaban una malla entonces el monstru mas grande les dijo q no hicieran eso q esa malla era lo q unia la tierra con el aire y el agua con el fuego parecia el fin del mundo y todo se veia en blanco y negro por que era de noche fue algo mui raro la verdad q nunca supe q significaba