He caído de nuevo.
Me dije a mi misma: “Mi misma, no vuelvas a caer”, pero he caído. Y es que estos responsables de la coctelera son unos puñeteros.
Siempre encuentran un nuevo tema de la semana interesante. Y eso que yo decía que no, que no pensaba escribir sobre
De nuevo esclava de los designios ajenos.
Hay que ver, que melodramática me pongo a veces…
Es broma.
Me encanta que me den temas sobre los que escribir. Es un buen ejercicio.
Esta vez,
Ya ves. Una pedazo de atea rojaza como yo, hablando de esas cosas.
Bueno, pues me gusta
¿Por qué? Pues como a todo el mundo: por las vacaciones ¿o que os pensabais?
Que a estas alturas del curso escolar, los profes ya estamos muy quemaditos…
Bromeaba. Por supuesto.
Pero si que es verdad que siempre me ha gustado la sensación de libertad de las vacaciones. Sobre todo las de verano, pero estas tampoco están mal. Cortas, pero vacaciones, al fin y al cabo.
Con la libertad de irte, si así lo deseas. Desamarrar el Alma Barca y navegar de nuevo…
Otros puertos…
La verdad es que hasta hace poco no solía ir a ningún sitio durante estos días. Demasiado cortos. Y que este año, por cuestiones que no vienen al caso, tampoco podré. Pero fue durante estos días cuando descubrí, por primera vez,
Y fue en Granada donde, hace un año, vi por primera vez una procesión.
Que remedio. No se podían andar dos pasos sin encontrarse con uno. Un paso, quiero decir. Con su consiguiente talla renacentista cargada de historia. Con sus muestras de fervor y sus saetas. Con sus aglomeraciones, sus turistas, su señor que vende globos y su bolsa de pipas (yo me compré una de patatas). Y sus pisotones, y las novias de los de la banda (“déjame pasar, que mi novio está en la banda”), y las señoras con pieles y mantilla que llegan las últimas y se ponen las primeras. Y el que se te mete en medio justo cuando vas a hacer la foto. Y la gitana de la buenaventura, que no te deja ni andar (¿me vería cara de pardilla?). Y…
Y nada, que al final me gustó bastante. El ambiente, la gente, el arte. Con lo atea que soy yo…
Ser atea no quiere decir no apreciar lo que es hermoso. Puedo entender la pasión y el fervor de los creyentes. Mi primo-guía es uno de ellos: enamorado hasta las trancas de su ciudad (no tiene mal gusto el niño) y de sus tradiciones, costumbres y, por supuesto, religión.
Pero también reconozco que demasiadas procesiones acaban por saturar. A parte de que yo quería ver Granada. Y Granada es mucho más. Lejos del folklore y los tópicos. Eso es lo que no me gusta de
Y, ya puestos, no me gusta la programación de la tele. Vale, no me gusta ningún día del año, pero ahora aún menos. Tanto romano y tanto santo, tanta procesión y tanto milagro…
A ver cuando algún valiente se atreve a programar “Jesus Christ Superstar”, con sus hippies cantando por el desierto sobre tolerancia, respeto, paz y amor.
Y ese Jesucristo con voz de cantante de heavy, protestando ante un dios injusto.
Y ese Judas negro, con los flecos, con el coro de ángeles psicodélicos diciéndole a Cristo: ¿pero tú quién te has creído que eres?
Y que voces…
O si no, mejor. A ver quién se atreve con esta: cuando Stan quiso ser Loretta.
Y el mejor final de la historia del cine:
Vamos a ver si alguien se da por enterado…




Comparto todo, y me apunto a Jesucristo Superstar y a La vida de Bryan (se escibre así, no sé, da igual ya está escrito), ... Pues eso, que muy bonito el arte, cómo molan las saetas, que calor con los capirotes, que dolor en las espaldas, que pedradas de caramelos... ande está el niño sí estaba aquí ahora mismo!!! Cosas que pasan cuando pasan los pasos... Lo normal es estas fechas. Pero yo me voy a barcelona a ver a mi nilña con Marqués y mis cuatro infantes!!! He dixo. Un beso
A mí me gusta muchísimo la Semana Santa, pero no porque sienta devoción por las imágenes que procesionan, sino por el espectáculo de música, imágenes, colores y olores que rodean a una procesión. También las rodean esos personajes "capillitas" (como los llamamos aquí en Sevilla) que, durante estas fechas son los más cofrades del mundo, se lucen bien en los recorridos de su hermandad, lloran ante una imagen de madera y luego son unos energúmenos incapaces de hacer nada por el prójimo... Pero lo mejor es obviar esto y disfrutar de todo lo demás.
En fin, que me gusta la Semana Santa por lo que es y también por las vacaciones, aunque yo en estas descanso poco... Es lo que tiene vivir en Sevilla y que me guste todo este jaleíllo, que no paro en toda la semana...
Un abrazo.
se imaginan que fuéramos realmente libres y ninguna imposición religiosa nos mandara cuándo debemos tener vacaciones (navidades, semanasanta)?
y que la calle fuera de todos y los fanáticos pues a sus romerías y a sus templos?
se imaginan que llegáramos a ser libres del todo y destruyéramos la idea de dios, descubriendo que no hacen falta dioses para ser mejores personas, para hacer el bien, para amar, para considerarnos todos iguales, para ser felices?
se imaginan cuánto dinero dejaría de ganar mucha gente? sí, muchísimo dinero, por eso mismo que eso por ahora es muy remoto que suceda
Eso sería estupendo, pero mientras tanto, santa paciencia...
Hola,
Seguro que no es por designio divino, pero el caso es que he caido por aquí, jeje, y me sumo al bla bla, con tu permiso, ¡claro!
De la semana llamada santa solo me gusta "La saeta" de A. Machado, las vacaciones ya no porque, como no curro, pues ...eso, para mí no tienen fin.
Estando en Granada preferiría perderme por la Alhambra, antes que "perderme" en una procesión, por aquello de que: "no hay mayor pena, que ser ciego en Granada" y la edificación Nazarí puede abrirnos los ojos a muchas cosas.
Tampoco me apunto a la de romanos pero sí a la de Superstar que, por haberla visto recientemente una vez más, puedo decirte que el color y el sonido necesitan una revisión urgente aunque el mensaje sigue siendo válido.
Un saludo.
Tienes un blog precioso, felicidades, ah, y otra cosa, ... lo mismo, por tu corazón rojo.
Llama de amor viva
¡Oh llama de amor viva
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
Pues ya no eres esquiva
acaba ya si quieres,
¡rompe la tela de este dulce encuentro!
¡Oh cauterio süave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado
que a vida eterna sabe
y toda deuda paga!
Matando, muerte en vida has trocado.
¡Oh lámparas de fuego
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba oscuro y ciego,
con estraños primores
color y luz dan junto a su querido!
¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno
donde secretamente solo moras,
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno,
cuán delicadamente me enamoras!
Escrita en Granada del 1585 al 1587
Hola, Jose, bienvenido a mi casa.
De acuerdo con lo que dices de Granada. Por supuesto, lo hice. Lástima que, con las vacaciones de Semana Santa, fuese imposible conseguir entradas para la Alhambra. Mi familia materna es de allí, por eso, y ya la he visto un millón de veces, más o menos. Pero me sigue encantando, y me dio mucha pena no poder ir... De todas formas pasee por los bosques de los alrededores, me perdí por los cármenes y los jardines, por las callejuelas del Sacromonte y el Albaicín, y ví salir la luna llena sobre los palacios y jardines del Generalife. Y cuando vuelva (que volveré) no pienso volver a perdermela. Y menos por una procesión (que remedio me quedó, no podías andar ni un poquito sin darte de morros con un paso)
La película de romanos es bastante poco de romanos. Es La Vida de Brian, de los Monty Python, una parodia divertidisima de la vida de Cristo. Un Cristo paralelo, vamos. Por eso digo que no se atreverán a ponerla... como así ha sido. Pero es igual, ya me la he puesto yo...
Saludos, y vuelve cuando quieras..
Paseaste también por la terraza de la Mezquita árabe, desde donde se ve majestuosa la Alhambra... Cubriste tu rostro con un pañuelo para sólo entrever tus ojos marrones con halos grises y así escenificar una bruma mediterránea a este entorno bucólico y sensual…
Ya está Don Pe probando con todo lo que se ponga por delante. Y yo que creía que era especial.... Ajajaja *;P
Lo que más me gustaba de pequeña era hacer redacciones. Así que este ejercicio de la coctelera me hubiese venido genial en mis años de cole. Anda que no hubiese disfrutado...
Pues muy de acuerdo contigo, con la última parte del texto especialmente. Pero lo que no me gusta tampoco de la Semana Santa es la fastuosidad y el alarde del que peca. Me da una pena tremenda que se gasten ese dineral en oro para dorar el paso, en mantos que cuestan fortunas, en joyas que luce una imagen... El buen cristiano más bien repartiría eso que dona entre gente que lo necesita de verdad y no una imagen a la que no le va a servir de nada. Un poquito más de humildad, por favor. Y lo digo yo, que soy de Sevilla, donde la Semana Santa mueve hasta calendarios de cuenta atrás.
Un besito
Gracias por tu rápida respuesta y por tu invitación que, como puedes ver, hago uso de ella.
¡Qué envidia me produce la lectura de tu caminar - que imagino pausado, abierto los ojos a la admiración de la belleza y el alma a los sentidos - por callejuelas, plazas y barriadas de tan hermosa ciudad! Una medina que, junto a Córdoba, me evoca recuerdos de un pasado del que, como ciudadano del Mediterráneo y del Sur, no solo no reniego – como hacen demasiados . sino del que me siento orgulloso.
No me gustan las procesiones porque, aparte de ser un peñazo ya que te complican mucho más de lo habitual la movilidad urbana, es una mezcla de, culto a la muerte, exhibición de una riqueza mal empleada, espectáculo multitudinario, reminiscencia de una religiosidad próxima al fanatismo y a la superstición y, en definitiva, un viaje al pasado del que no nos deberíamos sentir muy satisfechos aunque, claro está, en estos tiempos de mercadería no dejan de tener su importancia en este sentido.
Vi, en su momento la Vida de Brian y desde luego que es más divertida que cualquiera de esas otras películas sobre la vida de un Jesús tan alejado del que nos propone el Vaticano.
Te dejo con mi saludo y, permíteme, que te incluya un poema escrito sobre los muros de la Alhambra:
«Bendito sea Aquél que otorgó al imán Mohamed
las bellas ideas para engalanar sus mansiones.
Pues, ¿acaso no hay en este jardín maravillas
que Dios ha hecho incomparables en su hermosura,
y una escultura de perlas de transparente claridad,
cuyos bordes se decoran con orla de aljófar?
Plata fundida corre entre las perlas,
a las que semeja belleza alba y pura.
En apariencia, agua y mármol parecen confundirse,
sin que sepamos cuál de ambos se desliza.
¿No ves cómo el agua se derrama en la taza,
pero sus caños la esconden enseguida?
Es un amante cuyos párpados rebosan de lágrimas,
lágrimas que esconde por miedo a un delator.
¿No es, en realidad, cual blanca nube
que vierte en los leones sus acequias
y parece la mano del califa, que, de mañana,
prodiga a los leones de la guerra sus favores?
Quien contempla los leones en actitud amenazante,
(sabe que) sólo el respeto (al Emir) contiene su enojo.
¡Oh descendiente de los Ansares, y no por línea indirecta,
herencia de nobleza, que a los fatuos desestima:
Que la paz de Dios sea contigo y pervivas incólume
renovando tus festines y afligiendo a tus enemigos!»
Es preciosa. Gracias Jose.
Don Pelayo, sí que pasee por la mezquita nueva. Fue desde allí desde donde ví ponerse el sol y salir la luna llena por encima de los jardines del Generalife, y aunque no pude hacer una fotografia (con lo que me gusta a mí), es algo que no podré olvidar jamás.
Hola Marilia. Tienes más razón que una santa (nunca mejor dicho). Solo tienes que ver lo que está pasando ahora mismo en Vallecas, y comparar la iglesia de San Carlos Borromeo con los fastos de la Semana Santa recién acabada, con las riquezas del Vaticano. Tán lejos del verdadero mensaje que, se supone, quiso dejar Cristo. Y que tenga que decirlo una atea como yo....
Que puede ser más romántico: Una puesta de sol de franjas rosadas, naranjas y celestes.
O ver a la luna de plata caracoleando sobre las aguas bravías del mar.
Cuando el corazón deja de latir y no responde a las técnicas... que puede hacer el enfermo, si no es mirar al cielo y rezar.
Esto es vulgar... Bien.