Sin poder estar, estaba.
En cada una de las ciudades, de una punta a la otra del mundo que hoy pedían paz.
Malditos compromisos...
Lo único que he conseguido es un dolor de cabeza.
Pero ahí estaba yo.
Sin estar, estaba. En Washington, en Madrid, en Tokio, en Barcelona y en Tombuctú, si es que había alguien pidiendo paz en Tombuctú.
Y en Irak, en Guantanamo, en Afganistán, allí donde hay alguien muriendo o sufriendo por una guerra absurda, ahí estaba hoy, sin estar.
Solo quería que lo supierais.
Que sin paz, sin libertad, la vida no vale nada.

(Noticia aquí)