A veces hago listas.
Listas de cosas por hacer.
Listas de sitios a los que ir.
La lista de la compra.
Las cosas que no me gustan.
La gente a la que he conocido a lo largo de mi vida.
Los cuentos por contar.
Temas de qué escribir.
Me gustan las listas de cosas.
Listas de cosas que me gustan.
Y me gusta...
Me gustan los faros, porque huelen a mar y aventura.
Me gustan las islas, porque son mundos pequeños fuera del mundo.
Me gustan los laberintos, porque cuando quieres perderte en ellos, acabas por encontrarte.
Me gustan las cerezas en mayo y las granadas es octubre.
Me gusta el color verde vida, y el rojo revolucionario, y el negro libertario.
Me gustan los gatos que pueden ver lo invisible.
Me gustan los perros que te quieren sin condiciones.
Me gustan las casas de muñecas, porque aún soy un poco niña.
Me gusta dormir hasta tarde para sentir el sábado entre semana.
Me gusta acostarme tarde para ver las cosas que los otros no ven.
Me gustan los globos aerostáticos, la forma menos práctica y más romántica de viajar.
Me gustan los barcos que te mecen como cunas inmensas en la noche azul oscuro del mar.
Me gustan las libélulas, el brillo rápido de su vuelo que deja siempre un rastro de magia.
Me gustan los caminos, polvorientos, verdes, estrechos, ámplios, caminos de montaña, caminos invisibles a ninguna parte y a todas.
Me gusta el sol en los ojos, la luna en la piel, el aire suave del anochecer.
Me gusta la música de los grillos, el croar de las ranas del barranco y los ruiseñores ocultos en el bosque en las noches de verano.
Y los eclipses.
Y las libretas negras.
Y los caramelos de limón.
Y las nubes alargadas.
Y el cus cus.
Y planificar los viajes.
Y escribir a mano.
Y llevar la contraria.
Y hundirme en el agua hasta la nariz.
Y mirar los nombres de las ciudades lejanas en el Atlas.
Y...
¿Y que os gusta a vosotros?