Hoy solo se trata de eso.
Todos necesitamos hacer terapia, a veces. Y yo (loca, loca, loca) también lo necesito.
Fue hace ya dos años, y hasta ahora no me he atrevido a ponerlo en palabras. O digamos, más bien, que las palabras no me ayudaban mucho. Ahora, tal vez, consiga espantar a algún que otro fantasma.
El primer fantasma lleva gafas. El pelo rizado y escaso, de un rúbio desvaido, siempre desordenado. Tiene unos cuarenta y tres años y es directora de una escuela pública. Creo que ya os hablé de ella en otra ocasión ¿la recordáis? La vieja aquella. La que siempre lo ha sido.
Los otros fantasmas rondan por el mismo lugar: la jefa de estudios, la secretaria, alguna que otra supuesta compañera, los padres de los niños,...
Entre todos esos fantasmas consiguieron hacerme creer que yo era la persona mas mala del mundo.
Y la peor maestra. Eh, y no digo que sea muy buena. Pero hasta ese momento nunca había dado razón a nadie para quejarse de mí. Hago lo que puedo. Le pongo ganas, y entusiasmo. Como todos, me equivoco. Y como todos, hay algunas cosas que hago bien.
Creo que es mejor empezar por el principio de los tiempos, que diría mi amigo Manolito Gafotas.
El principio de los tiempos, creo yo, fue el uno de septiembre de hace ahora dos cursos. Primer día de trabajo, reencuentros, gente nueva, nuevo equipo directivo ¿Y yo? Tú no harás lo que te dijimos el año pasado, bonita. nada de seguir con tus niños, como le dijiste a los padres. Vuelves a hacer P3. Pero es que ya hace cuatro años que hago P3,y es muy cansado ¿no se puede arreglar de otra manera? Pues no, porque la jefa de estudios llora. Literalmente.
Así que a callar.
Aquí donde me véis, soy una persona muy tranquila. Callada, poco protestona (quiero decir en directo, por lo visto el anonimato hace salir partes de mi que no conocía) Vamos, que me aguanté y volví a hacer lo que me pedían. Mi gran error, por lo visto, fue hacer amistad con una determinada persona. Otra mujer de cuarenta y tres años, maestra también, pero infinitamente más joven que mi primer fantasma. Solo que ella no calló en gracia (mira tú que cosas), porque es un trozo de pan, pero con un considerable golpe de genio. Y es que, al contrario que yo, no se calla cuando le tocan las narices.
Y ya desde el primer día vimos que algo fallaba. Los refuerzos en P3 (donde más falta hacen) pasaron de escasos a inexistentes. Nos daban para quitarnos después. Y con venticinco niños de dos y tres añitos por barba, la verdad, no dabamos a basto. Para no aburriros, basta con un ejemplo: tuvimos que decidir si haríamos plástica o rincones de juego, porque las dos cosas no podía ser. Por falta de personal, claro. Lo curioso era ver la cantidad de refuerzos que entraban en el resto de aulas de la escuela. Pero claro, esos pequeñajos ¿que van a hacer? pues nada, todo el día rascandose la barriga, por lo visto.
Aunque, curiosamente, una de las tres aulas de P3, que no era la mía ni la de mi amiga, tenía tiempo y refuerzos para todo. O es que todo le parecía bien a la tutora. O que hacía milagros. Yo que se...
Creo que ese fue el problema. Cuando empezamos a pedir ayuda, a protestar.
La cosa se puso cada vez peor a medida que avanzaba el curso. Cada pequeña cosa, cualquier minúsculo incidente se magnificaba hasta un punto increible. Si un niño se caía en el patio, o si un trabajo no salía hoy, si no mañana, o si se te olvidaba repartir un papel,...
Luego empezaron las reuniones. El lunes, la jefa de estudios, muy seria, nos avisaba de que "el viernes tenemos que hablar con las tutoras de P3". Con lo que, para empezar, ya te pasabas la semana entera preguntandote que había pasado. Y el día de la reunión (de las muuuuchas reuniones) un grado de subrealismo casi inexplicable. Vamos, que había que verlo. Primero "Tenemos muchas quejas de los padres". Y yo, sorprendida, pues era la primera noticia que tenía "¿De verdad? Yo no he tenido ningún problema ¿porqué no les explicais que el camino apropiado sería hablar primero con la tutora de sus hijos y luego, si no se soluciona el problema, con dirección?" La respuesta fue lo mejor: "Es que tienen miedo de que les cojas manía a los niños" (¿Que soy yo, entonces? ¿Un monstruo?) Después de dejarnos desarmadas con semejante afirmación, la jefa de estudios sacaba su libreta y empezaba el increible interrogatorio. Atención:
"¿En P3 pasáis lista cada mañana?"
"¿Explicáis cuentos?"
"¿Cantáis canciones?"
"¿Trabajáis los hábitos?"
"¿Miráis el tiempo, el día de la semana, los encargados?"
No, señora, en P3 nos pasamos todo el día tocandonos los ovarios. No te fastidia.
Por supuesto, la respuesta era siempre, a todo, si. SI, en mayúsculas.
Aunque cada vez nos preguntase lo mismo. Tanto insistió que, aunque yo no dije nada, me debió ver algo en la cara. La verdad es que soy malísima disimulando. Así que se volvió hacia mi y me dijo con muy malos modos que "no me lo tenía que tomar como algo personal".
Bueno. Soy una persona. Te estás metiendo con mi trabajo por lo que te dicen terceras personas ¿como representa que me lo tengo que tomar?
Me lo tomé con una depresión de caballo y mucha tila.
Me harté de gritos. Si, como lo oís. En una escuela pública, para dar ejemplo, el equipo directivo grita a las maestras. Claro que yo no soy funcionaria, y como (palabras textuales) "las interinas no tienen responsabilidades" se les puede gritar. Supongo.
Me cansé, ya os digo, de que se me tratase de tonta, y luego de monstruo, y luego de mala profesora, y más tarde de tonta otra vez.
No solo la dirección, aún peor. Las supuestas compañeras, como la tercera en discordia del curso, que daba la razón en todo a las jefas y, por lo visto, nunca se equivocaba en nada. Aunque su clase estaba, literalmente, asalvajada. Niños que no se sentaban, que paseaban por encima de las mesas, que eran incapaces de hacer una fila, o de ponerse la bata, o de reconocer su nombre. Ni tan solo de decir "bon día" cuando alguien entraba en el aula. Pero luego era mi clase la que, según otra "compañera" que nunca había asomado la nariz por allí: "había perdido el curso y empezarían de cero en P4".
Me harté, y escribí una nota, muy correcta, eso si, invitando a todo el que quisiera a pasar por mi aula a comprobar con sus propios ojos los "monstruitos" que estaba educando y todas esas cosas que, por lo visto, no hacíamos. Menudo escandalo se montó...
Me da igual.
Me quedé muy a gusto.
Como me quedé cuando, en las evaluaciones, descubrimos que mis "salvajes" eran los que mejor iban de todo P3. Y eso con la horrorosa maestra que les había tocado en suerte. Sería cosa de los padres, claro...
Otros que tal. No todos, por supuesto. Hubo mucha gente buena y amable. Y hubo un par de brujas que se dedicaron a decir que yo no sabía hacer mi trabajo. Ellas si, porque una era "hermana de una maestra" (supongo que se le pegó la pedagogía por proximidad) y la otra, atention please, monitora de comedor (despedida por alguna misteriosa razón, pero super pedagógica). Y, por supuesto, el equipo directivo les daba la razón.
Como no.
A los que decían que porqué no volvía al año siguiente con sus hijos ni caso (¿que sabrán esos?) A las brujas, si (¿les tendrían miedo?)
Me cansé. Dos meses de baja por depresión, y tratamiento de un año. Y me reincorporé por tonta. Porque sabía que al año siguiente no volvería (ni loca volvía a pedir yo la misma escuela), y quería despedirme de mis niños (ellos fueron lo único bueno de toda esa historia, los niños siempre me dan ganas de seguir)
Pues eso también le pareció mal, aunque, por lo visto, mi substituta era aún "peor" que yo (pobrecita...) Y se dedicaron a hacernos el fin de curso insoportable: P3 salía solo al patio, no podíamos ir con los mayores porque "no había espacio" y así no nos relacionabamos con las demás maestras, claro, que si no veían lo que estaba pasando, y entonces ¿que iban a explicar ellas? Cada cosa que hacíamos estaba mal hecha, todo merecía una bronca, una mala cara, un grito.
Nunca había estado en un colegio en que el equipo directivo hiciese llorar a una compañera.
Claro que, en el momento de hacer la memoria de curso, la dirección se puso todas las medallas posibles. Y retocó lo que habíamos escrito las de P3 porque "que iban a pensar los padres" y "no quedaba bien". Exactamente escribimos que "no se habían podido realizar rincones de juego por falta de refuerzos, aunque P3 C (el mío), había aprovechado la hora de plástica para hacerlos, pasando a hacer la plástica con el grupo entero (la locura, no lo intentéis en casa)" En la memória final, para nuestra sorpresa quedó como "P3 no ha hecho rincones de juego". Y punto pelota. Y la que se queje, que le den dos piedras.
Así que no, no quise volver. Es lo bueno de ser interina, no tienes la obligación de quedarte en un sitio si no estás bien.
Escribí una carta de despedida para mis niños. Estaba bastante tontorrona, por entonces, a ellos los quería mucho, y sabía que los echaría de menos. Nada del otro mundo, no creáis. Les decía eso, que los quería mucho, que nos lo habáimos pasado muy bien y que habíamos aprendido muchas cosas juntos, ellos y yo. Y era verdad.
En las reuniones con los padres a final de curso, muchos me dijeron que se habían emocionado al leer la carta, y que porqué no volvía al año siguiente.
Otros me dijeron que era mentira. Que sus niños no habían aprendido nada en todo el curso (me dieron ganas de darles hora para el neurologo, porque eso no es muy normal) La madre monitora de comedor, que no se había presentado a ni una sola reunión, ni había recogido los informes de todo el curso, vino solo para decirme que en la guardería privada a la que llevaban a su pequeño genio ya estaban aprendiendo a leer (¡con dos años!) y que aquí no había aprendido nada. Más o menos como la hermana de maestra, que opinaba que el hermano mayor de su maravilla había hecho muchísimas más cosas en P3 que este. Para ser exactos un montón de fichas pintarrajeadas pero nada trabajadas y una canción que nosotros no habíamos aprendido. Otra más estaba enfadada porque su niña no sabía leer aún (con cuatro años) y, aunque le expliqué que todavía no era el momento y que ahora justo empezaba el proceso, no se lo creyó y se lo dijo al equipo directivo. Que, por supuesto, le dio la razón.
Que sabrá la maestra.
Bueno, pues todo eso duele. Mucho.
Os podéis imaginar como acabé el curso.
Os podéis imaginar como, siendo la escuela del pueblo donde vivo, no soporto, aún, pasar por la puerta. Y prefiero trabajar en una ciudad a media hora en coche que no aquí, a cinco minutos de mi casa.
No se si os podréis imaginar esto: vivo aquí, y tengo amigos y amigas que aún tienen relación con la escuela. Y oidos, y ojos. Así que no es raro que me entere que mis viejos fantasmas aún se acuerdan de mí. Concretamente, critican mi forma de vestir. Que no se diferencia en mucho de la de cualquier otra: para trabajar con niños lo importante es ir cómoda, y ya está. Pero eso no es lo peor. Eso a penas me hace reir. Lo peor es oir como van presumiendo de haberme "echado" de la escuela.
A fuerza de mobbing, ahora lo se, a fuerza de provocar depresiones y ansiedades. No se como alguien se puede sentir orgulloso de eso...
Vale, esta es mi versión de la historia.
No se cual debe ser la del otro lado.
Ni me importa.
Solo tenía ganas de soltarlo, ya está. Ni el texto es muy bueno, ni muy interesante, pero no me importa. Tenía que hacerlo, y lo he hecho. He vomitado todo lo malo que llevaba dentro desde hace dos años, todo lo que, ahora lo se, era un montón de mentiras.
Ahora trabajo en una escuela marginal, en un barrio humilde, con muchísima inmigración y problemas familiares que no os imaginariáis. Ahora me gusta otra vez mi trabajo, con todos sus sinsabores. Ahora he descubierto que ni soy un monstruo, ni una mala persona, ni siquiera una mala maestra.
Ahora ya me siento bien.
Porque, además, ahora he visto el lado bueno de todo lo que pasó. Ya os he dicho antes que los niñso fueron uno de esos lados buenos. Aún se alegran cuando me ven, la mayoría. El otro lado bueno fueron las amigas. Ver que ahy mucha gente buena en el mundo, gente que te apoya y te quiere. Hice muy buenas amigas, aquel curso. Y estoy segura que durarán muchos años.
Ya os digo, algo bueno tenía que traer toda esta historia.
Y ya está.
Necesitaba hacerlo, y hecho está. Largo, un poco inconexo, mal redactado. Pero ya está.
Ahora siento que otra vez puedo respirar...
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Sobre En el cielo de mi boca
Solo soy yo.
Soy Maria.
Soy como soy.
Soy como no soy.
Soy lo que me gusta, y lo que no me gusta.
Soy lo que quiero, y lo que odio.
Soy libre. No quiero raices. No quiero fronteras.
Soy lo que soy, os guste o no. Esa soy yo.
Escribiendo desde el cielo de mi boca...
Y desde mi casa en el árbol.
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Señora Nostalgia
17 feb 2007 | 03:00 PM
Hola Missdelirio: Pasaba por aquí y me pegué a tu blog, porque tengo mucha admiración por la profesión de maestra. Muchos de mis profesores fueron claves en mi vida. Veo que tú, a pesar de todos los sinsabores por los que has pasado, has sacado lecciones positivas y también satisfacciones. Yo sí pienso, por los comentarios que has hecho, que eres una buena maestra. Tendrás tus fallas como las tenemos todos, pero también grandes cualidades que las minimizan. Por ejemplo, le das importancia a los niños, a tus alumnos, de los que afirmas que no sólo les has enseñado, pero también APRENDIDO. Sigue con la frente en alto, en una labor que NO es nada fácil. En la sonrisa y el reconocimiento de los que formas, tienes gran parte de la recompensa. Me encantó tu post. Un saludo. Madeleine
solounpoco
17 feb 2007 | 03:02 PM
Enhorabuena por volver a respirar. La verdad es que lo del tema de la educación tiene cojones ya. Y el asunto de los padres... son como el perro de San Roque: ni educan, ni dejan educar. Yo pretendo formar parte de este mundo pero con cosas así es que a uno le dan ganas de mandarlo todo al carajo.
Un beso.
edt
17 feb 2007 | 03:26 PM
Los directivos y algunos compañeros se creen que por humillar a los empleados o compañeros estaran impunes siempre, hay un refran muy bueno que dice "arrieritos somos y en el camino nos encontraremos". Y la vida te enseña que este refran es realmente efectivo. Me alegro que lo hayas podido sacar de tus entrañas. saludos
lamazmorradelandroide
17 feb 2007 | 03:47 PM
Cada vez me doy más cuenta de los grandes héroes que estoy conociendo. Tú eres uno de ellos. Y me jode que la vida sea tan injusta, y que la gente sea una amargada y prepotente, pero sobre todo mem olestan los gilipollas.
Estúpidos, descarados, con una cultura de mierda que hace que se crean superior a cualquiera... Hay gente en el campo que es mucho más inteligente que todo ese claustro junto.
Y no me importaría verles convertidos en moco. Porque te entiendo, y sé que luchas y te esfuerzas, y no te dejan. Y eso es el peor dolor del mundo, no físico, sino por dentro.
Pere eres grande, y estás luchando otra vez.
Eres un gran soldado, un soldado de la vida.
Fuerza y honor, estoy orgulloso de ti.
Basilio Pozo Durán
17 feb 2007 | 04:31 PM
cámbiate de psicóloga o haz una terapia distinta porque la que hiciste no te funcionó para nada por:
- utilizas a "tus niños" para sentirte realizada y querida
- pierdes tu tiempo emitiendo odio y victimismo sobre una situación injusta que ya terminó hace dos años
- sigues atenta a lo que opinan sobre ti en ese centro, con lo cual en cierta manera tienes "dependencia", necesitas mantenerte informada de qué dicen de ti
- te sientes la mejor maestra y héroe por haber superado el problema
- haces un blog y te rodeas de seguidores que te escriben comentarios aplaudiéndote por lo que cuentas
en serio, creo que aún sigues teniendo un gran problema... lo que acabo de leer es un texto más propio de una adolescente enrabietada con el mundo, víctima de todo lo que le rodea, que de una mujer madura y con experiencia como tú...
así que otra vez si no quieres parecer patética guárdate tus vómitos y sé más justa con los demás que no tenemos culpa de nada y no tenemos por qué soportar tus enfermedades psicológicas...
ve a otra psicóloga y que te haga una terapia en condiciones, es mi consejo, saludos!
missdelirio
17 feb 2007 | 07:02 PM
Gracias a todos por los ánimos. Nick, hijo, te has pasado un poco con lo de los heroes, pero se que la intención es buena.
Aunque la mayor parte de esta respuesta es para Basilio:
¿Sabes que pasa? Que un blog, para mí, es algo muy personal. Algo así como un "diario público", o un refugio, o, como dije otra vez, mi cabaña en el árbol. Es decir, un lugar donde expresarme, tanto mis alegrías como mis frustraciones. Un lugar MIO, no de mis supuestos "seguidores". Yo no me he rodeado de nadie, el que viene aquí es porque quiere. Y, por lo tanto, tú también vienes porque quieres. Y si no te interesa lo que escribo, no tienes más que pasar de largo. No creo que deba darle a nadie explicaciones de lo que pongo aquí, en mi página. Y si quiero utilizarla para desahogarme, lo seguiré haciendo.
Ahora, una respuesta punto por punto:
-No se de donde sacas que utilizo a los niños para nada. Además de ser maestra, tengo otra vida a parte. Lo que no quiere decir que no pueda querer a esos niños. Solo faltaría que también tuviese que justificar a quien quiero y dejo de querer.
-La situación terminó hace dos años, pero todo lo que nos pasa, sea bueno o malo, pasa a ser parte de nosotros. Y a mí, particularmente, esta parte de mi vida me hizo mucho daño. Por eso me ha costado tanto tiempo verbalizarla, y ahora me resulta tan útil hacerlo.
-No sigo "atenta" a lo que dicen de mi. Vivo en un pueblo pequeño, conozco a gente que sigue trabajando allí, y, quieras o no quieras, esta situación hace que oigas cosas que no quisieras oir.
-Ni me siento la mejor en nada, ni soportaría ser una heroina. Que, por suerte, no lo soy. Y si hubieses leido bien mi texto, creo que lo habrías entendido mejor.
-Como te he dicho, no me rodeo de nadie. Aquí viene quien quiere, y comenta quien le apetece, a favor o en contra. Y, por supuesto, yo contesto. Y escribo lo que quiero, por que para eso, digo yo, este es mi blog personal. Y, por cierto, es la primera vez que trato este tema. Enrabietada o no.
Solo faltaría que ni tan solo nos quedase el derecho al pataleo. No sabes, no puedes imaginar, lo mal que se pasa en una situación así. Pero, por lo menos, me queda esto. Escribir y vomitar. Sin tener que justificarme ante nadie. Lo dicho: no obligo a nadie a leer lo que escribo. Si te molestan mis rabietas, mis desahogos, mis terapias o mis problemas mentales, la solución más facil es no leerlos. Y así no tendrás que preocuparte por nadie.
nalia
17 feb 2007 | 07:05 PM
Hola, yo soy maestra de infantil también y quiero mostrarte todo mi apoyo en esta historia. Yo hace cuatro años que trabajo en el mismo colegio y, con el paso de los años, las cosas se han puesto peor. Cada vez estamos más restringidos y en numerosas ocasiones sólo falta darles la programación a los padres/madres para que ellos mismos se encarguen de instruir a sus hijos/as. Es cierto
nalia
17 feb 2007 | 07:08 PM
Con la no obligatoriedad de la Educación Infantil estamos abandonadas en una etapa en la cual la dedicación y la individualidad para cada niño/a es fundamental en su aprendizaje. Es donde se siembran las bases más importantes, y sin embargo, por contrariedades de la educación y sus leyes es la etapa más desamparada con una elevada ratio en las aulas y muchas veces donde el apoyo lo usan para otro tipo de funciones. Está claro que muchos que trabajan en primaria no entienden la poca autonomía de los niños de infantil y la falta de un apoyo constante y de menos alumnos en el aula para una mayor dedicación individual. Mucho ánimo con todo esto, porque creo que muchas maestras pensamos igual.
Pere
17 feb 2007 | 10:52 PM
Me encantan los blogs. Me gusta la pasión, hija del anonimato, con que la gente que los escribimos decimos cosas que en otros lugares o momentos jamás diríamos; o quizá sí, pero de otra forma, y con otras palabras.
El anonimato del autor se ve complementado con el anonimato del visitante. Del visitante que suele olvidar que esa entrada que para él no deja de ser una anécdota, más o menos simpática; para el autor es una parte fundamental de su vida. Nos olvidamos que la persona que la ha escrito nos está mostrando sus sentimientos, sus frustraciones y sus alegrías. Quizás es por ello que suelo comentar poco en los blogs personales que visito. No puedo evitar sentir una cierta sensación de pudor, de entrar a escondidas y sin permiso en la vida de otra persona.
Hoy, evidentemente, hago una excepción. Esta entrada, como otras de tu espacio, me ha parecido espléndida. Me parece muy valiente que te atrevas a mostrarnos una parte de tu vida y de tus sentimientos, una parte que evidentemente fue dolorosa.
Quizá seas imprudente al mostrar tus sentimientos, o incluso insensata, pero prefiero cien veces a los imprudentes y a los insensatos antes que a los insensibles y cobardes.
Guillermo
18 feb 2007 | 10:04 AM
Hay experiencias duras en la vida. Las personas que se dedican a convivir con niños se enfrentan a varias realidades discordantes. Algunas son maravillosas, otras una auténtica pesadilla.
La relación con los niños trae grandes satisfacciones y grandes agobios, aunque casi siempre perdura el lado bueno, el positivo y uno recuerda los más entrañable. Son una esperanza aunque muchas veces son un infierno. La relación con los padres de los niños y con los compañeros es otro mundo. Un mundo cargado de todo un poco: solidaridad, insolidaridad, afecto, envidia, endiosamientos, humildad...
Todo se junta en una coctelera y lo que sale muchas veces no es un buen cóctel.
En referencia a los padres, me gustaría comentar que los padres en conjunto son un claro reflejo de lo que es nuestra sociedad, es decir, un gran amasijo de egoísmo. Y lo digo también como padre.
Presidí durante nueve años una asociación de padres de alumnos (o como es necesario escribir hoy, de padres y madres de alumnos y alumnas). Conocí a gente maravillosa. Tuve que tratar con gente mezquina. Por suerte, con poca frecuencia. Comprendí que para cada padre su hijo es una esperanza y la proyección de muchas de sus frustraciones. Me di cuenta que es imposible que una padre vea lo que no quiere ver en su hijo y que es poco práctico intentarlo. Somos esencia divina, ¡en pequeña dosis, gracias a los dioses!
También he sido capaz de ver que la labor que hace un profesor (aunque debería decir profesora porque es la realidad hoy en día) es vital en el desarrollo de los niños en su visión del mundo y del futuro. Labor que muchas veces o casi siempre está poco reconocida. También he visto que muchos profesores están quemados con su trabajo, se sienten poco considerados, poco valorados. Muchos no se rebelan de ninguna forma contra lo que hay por encima. Algunos se adaptan a lo que hay y hacen su labor lo mejor que pueden. Otros se dedican a torpedear lo que hacen otros, solos o lo que es más común formando mafias que habitualmente ocupan cargos de dirección y son serviles con los que mandan.
Pero la escuela, el colegio, no es ni más ni menos que un reflejo de lo que somos la sociedad. Esos mismos clanes, ese mismo servilismo, esa misma sumisión al poderoso y esa enemistad y aprovechamiento del que consideramos que es más débil o lo es realmente, lo reproducimos a diario en el resto de nuestra vida social.
Y es difícil cambiar de golpe las cosas. Y es una labor titánica cambiarlas poco a poco aunque creo que es importante intentarlo.
missdelirio
18 feb 2007 | 01:02 PM
Gracias, Pere.
Totalmente de acuerdo, Guillermo.
Realmente, he conocido a padres y compañeros estupendos en todo el tiempo que llevo trabajando, pero también es verdad que, a veces, te encuentras a gente que hará todo lo posible por entorpecer tu trabajo. Voluntaria o involuntariamente, pero lo harán. Y aunque, en definitiva, sean menos que los otros, suelen ser los que más daño hacen.
Basilio Pozo Durán
19 feb 2007 | 02:20 PM
con la gran respuesta a mi humilde y para nada combativo comentario demuestras que te importa demasiado la opinión de ti y eso es señal de una persona psicológicamente insana
missdelirio
19 feb 2007 | 10:26 PM
Mira, basilio, decidí contestarte, como ahora, para aclarar varias cosas que afirmas sobre mí y que no son ciertas. Pero no me digas que tu mensaje era "humilde y nada combativo", cuando, literalmente, me comparaste con una adolescente enrrabietada, me dijiste que te parecía patética y afirmaste que los demás teníais que soportar mis "enfermedades psicológicas". Ahora, para rematar, y sin conocer de mí nada más que este blog, has decidido que soy una persona "psicológicamente insana".
¿Sería más sano, pues, dejar que digas lo que quieras sin dar mi opinion?
¿Sería más sano guardarme mis ideas para mí?
¿Obedecer a un completo desconocido y no escribir lo que me apetece?
¿Eso es sano?
Entonces lo reconozco: estoy como un cencerro.
Para que me encierren.
Simplemente, porque no me gusta que me digan lo que tengo que hacer, o que decir.
Y lo que más duele es que semejante comentario venga de una persona que se autocalifica de "solidaria" en su propio blog.
No dudo que lo seas, pero aquí no lo has demsotrado. He hablado de un caso claro de mobbing, y lo único que me dices es que estoy enferma y enrrabietada, y que molesto. ¿Si hubiese dicho que le pasó a otra persona, también pensarias lo mismo? ¿Si lo hubiese escrito como un cuento, que era mi primera intención?
Pero si digo que me pasó a mí, soy una adolescente enrrabietada.
Actitudes como esta son las que permiten que se sigan dando esos casos.
Ahora puedes seguir opinando que soy una desequilibrada. Si no tener la boca cerrada, ni callarse las injusticias es ser una loca, pues eso es lo que soy.
He pasado demasiado tiempo callada.
Hablar de lo que pasó es para mi una ayuda para desdramatizarlo. Si sigues pensando que por eso estoy enferma, tú verás...
Basilio Pozo Durán
20 feb 2007 | 09:16 AM
tu entrada se titula "terapia"...
sólo di mi opinión crítica y si no vas a encajar de igual forma las críticas que los aplausos entonces mejor que te lo pienses dos veces antes de publicar nada...
decía que tu entrada se titula "terapia" y sólo di mi opinión diciendo que creo que no ha sido muy buena esa terapia, pues el resentimiento ya te dura dos años y sigues perdiendo tiempo hablando del tema (es algo del pasado que no va a cambiar ni vas a solucionar "desahogándote"..., cuando ese tiempo y esa energía la podías emplear en proyectos y en pensar en el futuro)...
sólo es mi opinión y no voy a puntualizar sobre lo que he dicho o no he dicho en mi primer comentario... yo sé lo que está escrito y lo que eso significa y sé de tu rencor hacia un mundo del que te sientes víctima y por eso que todo lo que no concuerde con tu forma de ver las cosas lo sientas como un ataque...
te recomiendo que contactes con algún colectivo de víctimas (víctimas de lo que sea) que hay muchos y seguro que tienen buen asesoramiento de profesionales en psicología para los procesos de victimización que son tan dífíciles de curar (yo también he pasado por ellos)
saludos y lamento que te hayas sentido atacada por mi comentario... sólo buscaba dar mi opinión y poner luz sobre algunas cosas de las que contabas por si te servía para reaccionar y buscar nuevas vías... pero bueno sólo tú puedes decidir curarte :-)
missdelirio
20 feb 2007 | 06:40 PM
A ver, Basilio, ¿no se te ha ocurrido pensar que, tal vez, no son las críticas lo que me molesta, si no el tono?
Acepta tú una crítica ahora: las cosas se pueden decir de muchas maneras. Y más vale que otra vez, antes de escribir un comentario, te pienses muy bien no lo que vas a decir si no como.
Tal vez si, desde un principio, hubieses dicho algo como "creo que no lo has superado, podrías buscar ayuda profesional", yo te hubiese dado la razón. O te habría explicado que, aunque no lo he superado del todo, estoy en camino. Que no es tan fácil como parece, que requiere su tiempo, y el escribirlo y hablarlo me ayuda, porque siempre he pensado que todo lo que te guardas dentro acaba por pudrirse, y no tengo ganas de tener un alma con mal aliento. Te habría dicho que aquel año pasaron otras muchas cosas en mi vida, también difíciles y poco agradables, y que probablemente eso contribuyó a que todo fuese aún peor, más complicado de superar.
Pero el problema es que, para decir algo tán simple como eso, en tu primer comentario utilizas expresiones como "adolescente enrrabietada" (lo que, para mí, es quitarle importancia a algo que fue muy duro, reducirlo a una simple rabieta de la que, por lo visto, yo soy la única culpable), o una frase como: "así que otra vez si no quieres parecer patética guárdate tus vómitos y sé más justa con los demás que no tenemos culpa de nada y no tenemos por qué soportar tus enfermedades psicológicas...", en la que, en tres lineas, me llamas patética, me dices que molesto y me tratas de enferma mental.
Y eso es lo que me ha hecho contestarte, no el hecho de que me llevases la contraria. No es lo mismo decirle a alguien "te has equivocado" que decirle "eres tonto". Te lo digo por experiencia: no ayuda en nada. Al contrario, hace que el otro se cierre en banda y no quiera aceptar explicaciones ni matices de ningún tipo.
Así que ten en cuenta lo que te decía antes: las cosas se pueden decir de muchas maneras. Bien dichas o mal dichas. A gritos o razonando. Ahí está la diferencia, no en los puntos de vista.
Basilio Pozo Durán
21 feb 2007 | 07:58 AM
ok, llevas razón, así que mejor seguimos haciéndonos terapia para irnos curando mutuamente ;-)
missdelirio
21 feb 2007 | 09:04 PM
Vale
lamazmorradelandroide
25 feb 2007 | 04:58 PM
Qué puedes esperar de alguien que se llame Basilio?, si el mismo nomber es de coña!!!
Al final vamos a ncesitar todos terapia, ya verás xD
Fuerza y amor.