Me gustó el desafío que lanzó Marilia, y aunque hace ya un ratito, he decidido aceptarlo (lenta pero segura)
Se trata de mostrar tu actual fondo de escritorio, y explicar porqué lo tienes puesto. Se supone que eso debería decir mucho sobre nosotros, llevarnos a explorar nuestro yo más profundo y esas cosas.
Bueeeeno.
Mi yo más profundo no anda muy fino, ultimamente.
Como que mi querido yo estaba planteandose poner la pluma colorá de fondo...
Pero mientras tanto, esto es lo que hay:

¿Que os pensábais? El amor de mi vida. Como las niñas enamoradas que ponen la foto de su novio, o del actor más guapo del culebrón. No me direis que Potter tiene algo que envidiar a los guapos de los culebrones...
La verdad es que me gusta encontrarmelo cundo el ordenador se abre con un canturreo burlón. Y él, como si lo supiese, viene maullando interrogante y se planta encima del teclado, con lo que se escribe en la pantalla algo así como: jvgfegwhx,m2pmrfgb. Me mira y me dice "¿Se puede saber qué estás haciendo? Deja de mirar ahí, y fijate en mi, que soy mucho más guapo".
Y para que no se enfade, pues lo he puesto a él. Para mirarlo hasta cuando no está. Solo que ahora tengo un problema... ¿dónde meto a Vito?
Antes tenía otro fondo diferente, que creo que también dice mucho de mí. Era este:

Y podéis pensar lo que queráis.
Aunque aún antes, quien me miraba desde la pantalla cada vez que empezaba a trabajar era ella:

Mi Lola. La perra más buena del mundo.
Pero se murió, y cada vez que veía esos ojos, me daba por llorar. Por eso cambié el fondo. En un arrebato. Aunque nunca me he deshecho de la fotografía. Sería como olvidarla, y no quiero hacerlo.
No sabéis como se puede llegar a echar de menos a un perro...