Y no me refiero a las bajas temperaturas, precisamente.
Desde este més de enero, todos los maestros dependientes de la Generalitat tenemos el sueldo bajo cero.
La razón es lo mejor. Después de aplicar por narices la sexta hora en las aulas de primaria, sin consultar ni tener en cuenta a los educadores, ahora no tienen dinero para pagar a la gente que debe cubrir esas horas de más. La solución, muy divertida: que lo paguemos nosotros, los educadores y educadoras que desde un principio nos negamos a convertir la escuela en un párking de niños. Porque de eso se trata, señoras y señores. Aunque se lo hayan vendido como la panacea contra el fracaso escolar, de eso se trata. De niños que no ven a sus padres en todo el día, entre comedor, extraescolares y sextas horas. De niños con jornadas laborales más largas que las de sus padres. De niños sin tiempo para jugar, que es lo que tienen que hacer los niños como es debido.
Y no creáis, que lo de esa hora de más nos venía a los profes mucho mejor de lo que parece. Para empezar, no se amplía nuestro horário lectivo, si no que se reduce, permitiendonos incluso alguna tarde libre, si la cosa está bien montada. Además, se han creado un montón de nuevas plazas para interinos (como servidora), lo cual también es un avance.
Pero la parte negativa del asunto es que no es verdad. Que nos han vendido el remedio perfecto para todos los males educativos, y resulta que los males siguen ahí. Que lo que necesitamos es que esa gente extra sirva para reducir los grupos, para permitir la atención individualizada a los niños con o sin problemas, no para tener una hora más de aparcamiento. Que no quedan substitutos con los que cubrir las bajas porque todos están haciendo sextas horas y nos encontramos con que, o bien no podemos podernos enfermos, ni parir, ni rompernos una pierna; o bien nos envían a profesores de secundaria para llevar clases de P3.
Que esta situación me toca las narices sobremanera, vamos.
Y encima, congelada.
Ya les vale...