Los niños también tienen problemas.
A veces creemos que, por el simple hecho de ser pequeños, sus problemas también lo son. Pero no es verdad. A veces, sus problemas son tan grandes que no les caben dentro. Y no saben que hacer con ellos.
Después de vacaciones, Araya, de cuatro años, ha vuelto muy rara. Siempre ha sido una niña alegre, se la veía feliz de ir a la escuela, con ganas de hacer cosas. Ahora dice que ya no quiere venir más. Que no le gusta la escuela, ni el comedor, ni jugar con sus amigos. Que quiere ir a casa, con su madre, pero ella, separada, tiene que trabajar muchas horas para poder salir adelante. Y Araya la echa de menos.
No quiere hacer nada. Ella, que siempre era tan activa, tan juguetona, tan gritona y risueña. Ahora no quiere jugar. Ni mirar cuentos. Ni pintar.
Solo llora. Llora de verdad, sin hacer ruido, con la boca apretada y los ojos rojos.
A la hora del patio la veo jugar sola, sin entusiansmo, con un cubo y una pala de color rojo. Coge una palada de arena, la echa en el cubo, la mira. Al cabo de un rato, se me acerca, me coge de la mano y me dice:
-María, ¿como se hace para parar de llorar y llorar y llorar?
Y yo no se que decir, porque tampoco se como se ahce.
Hablamos mucho rato. Es una niña inteligente, y sabe perfectamente lo que siente, lo que le pasa. Me explica cuanto echa de menos a su madre, y que no puede parar de llorar. Que ayer soñó que dormía con ella. Que no quiere venir a la escuela. Le digo que, si ella no viniese a la escuela, sería yo la que lloraría. Se apoya en mi pecho. Pero diga lo que diga yo, no soy capaz de quitarle la pena.
Y me doy cuenta de que hay tantas cosas importantes que aún no se hacer...
7 comentarios
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Aunque haya cosas que no sepas hacer, por la pequeña Araya, creo yo, haces muchisimo :)
Un besazo unorme
A veces nos gustaria tener la varita magica...pero que mas magia que escuchar y acoger como hiciste en este caso
besos
Me ha puesto los pelos de punta la pregunta de Araya...!
Sé que tu respuesta no le quitará la pena, pero ha sido una buena respuesta.
Aunque no encontremos una solución, le habrá ayudado demostrarle que te importa, que estás ahí para escucharla cuando lo necesite. Seguro que te lo agradece.
Hay tantas cosas importantes que nos quedarán siempre por aprender...
Un beso
Yo soy pésimo en eso de dar ánimos, y en tu caso mucho más. Por lo que cuentas parece algo muy grave, un niño no suele permanecer mucho tiempo sumido en llanto, sólo lo hace cuando su dolor es intenso y continuo, como el que produce una dura enfermedad. Los horarios laborales son lamentables, nos obligan a vivir para trabajar; no vivimos, trabajamos. Es una de las cosas que deberían ir cambiando desde ya. Por otro lado -y aunque no soy un experto, ni mucho menos-, ¿un psicólogo no sería recomendable?
Saludos
Sólo para que no os preocupéis: Araya está mucho mejor. De vez en cuando aún hace pucheritos, pero se le pasa rápido, y el otro día me dijo "María, ahora si que quiero venir al cole".
Dos semanas intentando postear y por fin me deja!!!
Enhorabuena, big teacher, eres regrosa, que dicen los argentinos!!!
Fuerza y honor.
Me alegro de que Araya esté mejor, aunque no escribí nada cuando vi el post, me dejó mucha tristeza,....hoy he vuelto a leerlo y me encuentro tu mensaje de que está mejor.... espero que siga así y que siga teniendo a una profe-amiga como tu para poder contarlo.