Nada, solo para daros un poco de envidia...
Mis panellets. Que ya estoy un poco harta de tánto Halloween.
Que yankis nos estamos volviendo, por favor...
Anoche vinieron a casa varios niños del vecindario disfrazados pidiendo "truco o trato", como en las películas. Igualito.
Y como tenía por casa unas gominolas, pues eso les dí. Con lo ricos que están los panellets, con su copita de moscatel...
No me importa celebrar Samhain. Es una fiesta procedente de nuestro propio pasado celta. Pero yo no recuerdo a ningún antepasado mío de yankilandia, la verdad...
Samhain también es noche de brujas. Pero también de hadas y de espíritus. Un final, y un principio. Como la própia muerte. Y el año celta, que acaba ahora. Una buena noche, dicen, para ver lo oculto.
Por eso me gusta buscar hadas, en la noche de difuntos. Aunque corra el riesgo de tropezarme con la Santa Compaña ("Camina de día, que la noche es mía", van diciendo los condenados).
Por eso me gusta escuchar cuentos de aparecidos.
Y escrutar un poco hacia adelante, hacia el futuro. Con las runas o los posos del té, con el tarot o el vuelo de las aves. O simplemente, dejandose llevar.
Y divirtiendose por el camino.
Y reconozco haber construido, alguna vez, una lámpara para los espíritus, con una calabaza tallada formando espirales y estrellas. Aunque solo escogí la calabaza porque es más fácil de tallar que el nabo que usaban nuestros antepasados, y porque huele mejor cuando se calienta.
Pero nada de Halloween. Nada de tontos disfraces, ni de "trick or treat". Que nos estamos convirtiendo en colónias voluntarias del imperio yanki, caray...
Venga, para librarnos de tanto imperialismo, os voy a explicar un secreto: la receta de mis panellets.
Apuntad:
500gr de harina de almendra (almendra molida, vamos)
400gr de azúcar
2 claras de huevo
Simplemente se mezcla todo y se amasa bien. Luego se hacen bolitas con la masa, que se pueden decorar de diferentes maneras: con piñones, con almendras picadas, con una cereza confitada... También se pueden mezclar diferentes ingredientes con la masa básica: boniato, membrillo, cacao en polvo, coco,...
Se barnizan las bolitas con yema de huevo y unos diez minutos al horno para que se doren. Y ya está. Rico, rico.
Me está dando hambre...
Bon profit!