Mucho ojito, que este también anda suelto por Barcelona. Y que no os engañe su aliento perfumado, tiene bastante mala idea...
Le gusta asustar a los niños.
Y perseguir a las viejas beatas al salir de la iglesia.
Le encanta soltar chispas por las narices mientras baila en círculos.
Y que la gente grite cuando le ve.
Aunque él no sabe que son gritos de alegría...

Este es mucho más bueno, aunque no lo parezca.
Aunque realmente no se porqué.
Escupe fuego, como el otro, y persigue a los niños y a los señores trajeados con maletín negro.
Los niños se ríen.
Los señores trajeados, como de costumbre, se ponen de mal humor, le echan la culpa a sus subalternos y dicen cosas como "con Franco se vivía mejor".
Suerte de dragones, si no, no sé como los ibamos a mantener a raya...
(Hoy estoy con lo que se conoce por el nombre científico de "una buena galipandria", y no sé porqué, desde que me ha subido la fiebre -que debe de ser ese bichito rojo que baila delante de mis ojos- me ha dado por ver dragones. Que cosas...)