"Antes de que nuestros hermanos blancos viniesen a civilizarnos, no teníamos cárceles. Por lo tanto, no teníamos criminales. No puedes tener criminales sin una prisión. No teníamos cerrojos, o llaves, así que no había ladrones. Si una persona era tán pobre que no tenía caballo, o tipi, o manta, alguien le daba esas cosas. Eramos demasiado incivilizados como para dar mucho valor a nuestras pertenencias. Si queríamos poseer algo, era solo para poder darlo. No teníamos dinero, de manera que la valía de un hombre no podía ser medida por su posesión. No teníamos una ley escrita, ni abogados, ni politicos, así que no sabíamos engañar. Pero ahora el progreso es visible en todas partes. Hay prisiones allí donde mires, y sabemos que esas prisiones son para nosotros, los indios ¡Lástima que haya tantos de nosotros que no sepan apreciarlo!"
Lame Deer. Buscador de visiones.
Hacia finales del siglo XIX poco quedaba ya de ellos. Los orgullosos pueblos de las praderas, los habitantes de la Isla de la Gran Tortuga, estaban desapareciendo. Empequeñecidos, oprimidos, encarcelados. Ya no quedaban búfalos que cazar. Ya no quedaban praderas salvajes, bosques interminables. Ya no quedaba libertad.
Los primeros hijos de América se consumían, lentamente, encerrados en reservas, dependiendo de los mal llamados "agentes indios" para su supervivencia.
Expulsados de las sagradas tierras de sus ancestros. Convertidos en tristes sombras de lo que fueron.
Un pueblo condenado a desaparecer.
No es extraño, entonces, que hacia 1888 se extendiese entre los nativos americanos un nuevo modo de ver las cosas.
Fue un chamán Paiute llamado Wovoka quien comenzó a hablar de la Danza de los Espíritus como una nueva esperanza, como la posibilidad de recuperar el paraiso perdido. Decía Wovoka que pronto el mundo desaparecería en un gran cataclismo. Una ola de barro sepultaría todo lo que conocemos, incluyendo al hombre blanco que tanto daño había hecho a la Madre Tierra. Y de las cenizas, contra toda esperanza, renacería ese lugar que tanto tiempo atrás perdió el pueblo original. Un paraiso natural, perfecto, inmutable, donde los hijos del sol podrían residir en paz junto a todos los que amaban, incluso aquellos que habían muerto a manos de los crueles hombres pálidos.
Y para conseguir que este sueño fuese real, el pueblo indio solo debía llevar una vida pacífica y armoniosa, alejada de las costumbres de los blancos, sobre todo del alcohol, al que llamaban "el destructor".
Y danzar. Sobre todo debían danzar.
La Danza de los Espíritus era la expresión de su dolor, y del deseo de volver a la vida libre se sus antepasados.
Bailando la Danza de los Espíritus se podía acceder a una "pequeña muerte" que abría los ojos del danzante, durante unos instantes, al paraiso que estaba por venir.
Muchos de los participantes usaban "camisas de los espíritus" de brillantes colores, decoradas con figuras de águilas o búfalos y que creían que les protegerían de las balas de los Casacas Azules.
La creencia en la Danza de los Espíritus se extendió como un río imparable por las grandes praderas.
Y el miedo. Los hombres blancos tenían miedo.
Los indios danzaban sin temor ante sus ojos, de una manera salvaje y extraña. No parecían tener miedo a nada, ni a la propia muerte. Y eso, a ojos de los conquistadores, era aterrador. Porque quien no teme morir, no teme matar. Y porque, sin el arma del miedo, los hombres blancos perderían su hegemonía en el "nuevo mundo", que se descubría ante ellos mucho más viejo, misterioso e inabarcable de lo que podían imaginar, o soportar.
Se les estaban escapando de las manos. Allí a donde iban, nadie podría seguirlos.
Así que prohibieron la Danza de los Espíritus.
Así somos los hombres blancos. Cuando tememos algo, cuando no lo comprendemso, nos limitamos a negarlo. A prohibirlo.
Las prohibiciones fueron desoidas. Los hijos del sol no temían a nada. El Gran Espíritu les protegía. Y la muerte no sería más que una liberación.
No tenían nada que perder.
El gobierno estadounidense envió sus tropas a las reservas indias de Pine Ridge y Rosebud, en las llamadas Bad Lands de Dakota del Sur.
Se preparaban para una guerra.
Un agente indio avisó al gobierno de que los indigenas parecían incontrolables. Bailaban sobre la nieve sin hacer caso de los soldados, como si nada les importase.
"This is a good day to die..."
El agente afirmaba que "los líderes deben de ser arrestados y confinados en algún puesto militar hasta que todo se calme, y debe ser hecho ya."
Así que el General Miles ordenó el arresto inmediato, entre otros, de los jefes Sitting Bull, Big Foot o Crazy Horse.
La orden de arrestar a un ya anciano Sitting Bull llegó justo cuando este, con otros compañeros, abandonaba la reserva de Standing Rock para unirse a sus hermanos de Pine Ridge en la Danza de los Espíritus, en un lugar conocido como La Fortaleza.
El 15 de Diciembre de 1890 Sitting Bull y siete de sus hombres fueron interceptados y asesinados por el ejercito de los Estados Unidos y sus mal llamados "agentes indios".


Solo soy yo.
Soy Maria.
Soy como soy.
Soy como no soy.
Soy lo que me gusta, y lo que no me gusta.
Soy lo que quiero, y lo que odio.
Soy libre. No quiero raices. No quiero fronteras.
Soy lo que soy, os guste o no. Esa soy yo.
Escribiendo desde el cielo de mi boca...
Y desde mi casa en el árbol.




En el cielo de mi boca
4 oct 2006 | 08:38 PM
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Artículo anterior
Otro de los jefes indios que ordenó Miles que se arrestase fue Big Foot...
En el cielo de mi boca
6 oct 2006 | 09:23 PM
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Artículos <a href="http://www.lacoctelera.com/missdelirio/post/2006/10/04/wounded-knee...
eduardo
3 ene 2007 | 09:27 PM
muy interesante el trabajo que en esta pagina presentan sobre esta cultura que fue pisoteada y barrida por la codicia,maldad y la ignorancia del hombre blanco hojala hubiera mas espacios donde den ha conocer mas sobre esta noble raza "GRACIAS"
Nick Furia
13 ene 2007 | 05:25 PM
Wa-Kan-Kan Yan-Wa-On we Wan-Kan-Kan-Yan Wa-
On We Ma-npi-ya ta Wa-Ki-Ta ye Wa-kan-
Kan yan Wa-On we Mi-Ta, Sun-Ke O-Ta Ye-Lo he...
Sagrada es mi manera de vivr.
He mirado a los cielos.
Sagrada es mi manera de vivir.
Numerosos, mis caballos...
Te he agregado como amiga, espero que no te importe.
Fuerza y honor.
missdelirio
13 ene 2007 | 06:11 PM
¿Importarme? Estoy encantada. Gracias.