He empezado este artículo un millón de veces.
Lo he escrito una y otra vez, en mi cabeza, me he dado la réplica y luego he apretado el "delete".
Porque no es fácil.
No es fácil este artículo, ni es fácil, nada fácil, el oficio de educar.
Educamos como padres, y educamos como maestros, y educamos como personas que conforman el entorno del niño.
Yo no soy madre. Solo soy maestra, y supongo que eso hace que mi punto de vista no sea demasiado imparcial.
Pero ahora, empezando el curso, volviendo otra vez a este complicado oficio mío de educar, he sentido la necesidad de escribir.
Lo que siento, lo que pienso. Aunque no sea imparcial.
Nunca le quitaré a los padres, a las familias, el derecho a educar a sus hijos de la manera que crean más correcta. Es más, creo que es imprescindible que los padres se impliquen de una manera activa en la educación "formal" de sus hijos.
El problema, desde hace un tiempo, es que la "implicación" de muchas familias consiste en criticar todo lo que se hace en la escuela. No solo criticar. Denunciar. Ordenar.
Rabietas infantiles, como la última, en mi escuela:
"No me gusta como se ha puesto la sexta hora, aunque se haya votado en consejo escolar, aunque se haya decidido de manera democratica. Por lo tanto, llevaré a los niños a la hora que me de la gana, me quedaré mirando en la puerta todo el día, denunciaré a la escuela si un niño se cae en el patio, y, si puedo, cambiaré todo el claustro, porque los maestros, ya se sabe, no valen nada, no sirven para nada, son unos vagos y unos inútiles. Y, de paso, que dimita la directora..."
Vale, es una exageración. Se que muchas familias no piensan eso. La mayoría, en realidad. Pero las otras son las que hacen más ruido.
Y más daño.
Siempre.
Hace dos años trabajaba en otra escuela. Tenía un grupito estupendo. Niños inteligentes, cariñosos, alegres, dispuestos a aprender. Era un grupo con hambre. Hambre de escuela, de conocimientos, de experiencias nuevas. También eran muy pequeños. Y un poco trastos. Traviesos y divertidos. Para mi gusto, el grupo perfecto. Allí donde un educador puede sentirse feliz, estimulado, útil.
Acabé el curso sintiendome la persona más inútil del mundo. Los niños salieron con los objetivos de curso cumplidos, se lo pasaron bien, me cogieron hasta un poquitín de cariño. Pero yo me sentí inútil. Que mi trabajo no servía para nada. Porque un grupo de padres decidió que yo no era la persona adecuada para educar a sus hijos. ¿Que me había creido? ¿Quien era yo para enseñar a esos niños de cuatro años a decir "bon dia" cuando alguien entraba en la clase? ¿Porqué tenía yo que enseñarles a sentarse bien, a respetar a los demás, a apreciar el trabajo bien hecho?
Como me dijo no hace mucho una energúmena del blog, yo me tenía que limitar a inculcar conocimientos. De los valores y las normas ya se encargarían sus familias, si querían.
Y si no, culpa de la seño. Tuve que oir cosas como:"Es que mi hermana es maestra, y algo se de esto.." o bien:"No estoy contenta, el niño no ha aprendido a leer (con cuatro años...), y en la guardería ya estaban enseñandoles" o:"¿Porqué no lo haces como la del año pasado?" o:"Hacéis muy pocas fichas" o: "Jugáis demasiado" o:"Mi niño me dice que no hacéis nada en la escuela".
Ese es el problema. No se porqué, parece que todo el mundo se siente con derecho de decir a los educadores como debemos hacer las cosas. Todo el mundo sabe, de esto de educar. Mirad, no me creo mejor que nadie, como insinuó la energúmena de antes, por haber estudiado una carrera. Simplemente, conozco mi trabajo, no por lo que he estudiado, si no, principalmente, por los años que llevo en él. Nádie le dice a un cirujano como debe operar. Y sin embargo yo tengo que oir cosas así todos los días.
¿Sabéis que el trabajo de maestro es uno de los menos valorados de nuestra sociedad?
En teoría, el futuro está en nuestras manos. Y esa es una responsabilidad inmensa. Pero no somos importantes. Se nos puede denunciar porque un niño se ha caido en el patio (los niños tienen eso, ¿sabéis? Juegan, tropiezan, se pelean, se caen,...)
Se nos puede gritar. Se nos puede insultar. Y no pasa nada, porque solo somos enseñantes.
Y, representa, que además tenemos que enseñar a ser buenas personas. Mal que le pese a la energúmena, es nuestra obligación. Por ley. Dentro del currículum de educación infantil y primaria hay un apartado de "actitudes, valores y normas" bastante extenso. Si al programar una actividad te olvidas de esa parte, no será una actividad completa. Y te meterás en líos como se entere la inspección... Además, existen los llamados "ejes transversales", que resulta que también son cosa de la escuela: educación viaria, educación ambiental, co-educación, y todo lo que se le vaya ocurriendo al consejero de turno. Cosas que antes eran responsabilidad de las familias ahora lo son de la escuela. Cuántas veces he oido "ya aprenderá cuando vaya a la escuela" ¿Sabéis a que? A no pegar a los demás niños. Que no se tiene que morder. A sentarse en una silla. A ir al baño. A atarse los zapatos. A ponerse la chaqueta. A respetar a los demás. A hablar las cosas sin pelearse. Y si no lo aprenden, la culpa es de la maestra. Y, por supuesto, lo que aprenden es gracias, exclusivamente, a que son unos hachas. Porque los profes somos todos unos inútiles.
Como dijo la energúmena:
"Y lamento mucho que la carrera de maestra sea tan fácil de conseguir, tres añitos y te crees con la capacidad de manipular a nuestros hijos a tu antojo
"Y mi trabajo consiste en educar a personas. En inculcarles unos valores. En convertirlas en buena gente. Tal vez sea una ilusa. Pero eso es lo que intento." <--- missdelirio dixit.
No guapetona: tú trabajo es enseñarles conocimientos académicos. Para lo demás, no necesitamos a Papá Estado: son los padres los que han decidir todo eso. Porque ¿sabes una cosa? Los maestros lloran mucho cuando los padres no les apoyan. Pero yo no apoyaría nunca a quien está intentando "inculcar" nada a un niño. Tú no puedes convertir a nadie en nada, ni se te paga para eso, ni es tu trabajo: trabaja en que los niños salgan con unos conocimientos del colegio que no nos dejen en ridículo a nivel europeo y nadie te pedirá que les hayas "inculcado" nada más."
Pues bueno. Supongo que será verdad que los maestros somos unos llorones. Que nos quejamos por vicio. Y, por supuesto, somos unos vendidos a los intereses del estado. Inculcamos los valores que nos dice quien paga. ¿Por ejemplo?
Tolerancia.
Respeto.
Trabajo.
Amor por la naturaleza.
No discriminación.
Libertad de pensamiento.
¿Más? Si, muchos más, cada día.
Enseñamos que todos somos iguales, aunque seamos diferentes. Enseñamos el valor de la diversidad. Enseñamos a disfrutar de la vida, de cada pequeño detalle. ¿Y sabéis cómo "inculcamos" todos esos valores, y muchos más? Con el ejemplo. Nada más y nada menos. Ahí es nada.
Y luego, claro, los contenidos académicos. A sumar y restar y leer y escribir. Enseñamos como funcionan las cosas, y porqué. Y, sobre todo, intentamos enseñar a aprender. Y a pensar. Como dice en aquella supuesta carta de Gabriel García Márquez que publicó Pepetxu el otro día "A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar". No creo que haya mejor frase que esa para definir en que consiste el oficio de educar.
Aunque, claro, que se yo. Solo soy una maestra...
(PD: Pido perdón por adelantado a quien se pueda sentir ofendido por este artículo. Sé de sobras que no todo el mundo piensa igual, que hay muchas familias estupendas, auténticos expertos en el oficio de educar. Pero, como siempre, esto no pretendía ser nada más (y nada menos) que un desahogo, ahora que me voy a tener que volver a enfrentar cada día a este tipo de cosas. Así que repito: perdón. No os lo toméis a mal. Sé que los que no hacéis ruido sois mayoría. Pero es que los otros están empezando a montar un escandalo ensordecedor)




¿Que nadie le dice a un cirujano cómo operar? Si yo te contara... (A mí me lo dicen. Bueno, no soy médico, sino enfermera, pero como la gente que se acerca a tí, hay mucho que creen saber más que tus estudios y tu experiencia, y te dicen cómo debes hacer las cosas...) En este país somos así...
Estoy muy de acuerdo contigo.
Este tema lo he pensado muchas veces para un post, pero sabía que me iba a cabrear demasiado si empezaba a hablar de la educación de los niños, y de la mala educación de los padres de paso (la que tienen y la que inculcan).
Viendo lo que ha escrito la "energúmena" ya me puedo imaginar cómo saldrán sus hijos: sin valores del colegio, pero menos de casa.
Desgraciadamente el pilar de los valores que desarrollan los niños está en casa; y digo desgraciadamente porque muchos padres dejan el regalito en el colegio para que se lo devuelvan hecho persona, sin poner nada de su parte. Los maestros son una ayuda importante, pero no se puede pretender que se encarguen de manera unilateral de la educación de los hijos. Que para eso se han parido, con todas las responsabilidades.
Así va el mundo como va...
Y no sigo porque me sulfuro. A pesar de que me deje atrás muchas cosas.
Besos
Coincido con todo lo que dices.
El hecho de que los profesores tengamos que estar dedicando gran parte de nuestras clases a enseñar a los alumnos ciertas normas mínimas de civismo y educación (que deberían traer aprendidas de casa) influye de manera notable en la adquisición de nuevos conocimientos conceptuales. Cuando los padres (no todos, por suerte) eduquen a sus hijos en sus casas, estos podrán aprovechar todas las horas de clase en aprender lengua, matemáticas y tecnología. Y, desgraciadamente, cada vez hay más padres- amigos de sus hijos, que les permiten todas las libertades y que dejan caer toda la responsabilidad de su buena educación en el profesorado. Ellos no castigan, ni riñen, ni contradicen a sus retoños...¡y que nadie se atreva a hacerlo tampoco, que entonces aparece el padre- protector que confía ciegamente en su hijo y tarda bien poco en poner una denuncia al profesor o al centro que haya cometido tal osadía!
Yo lo tengo claro y, antes que enseñarles análisis de oraciones, prefiero que sepan comportarse en público, que aprendan a estar educadamente en cualquier sitio, que respeten a sus compañeros, etc. Eso lo hará un buen ciudadano, con más o menos nociones lingüísticas, pero educado y capaz de comportarse como miembro de una sociedad civilizada.
Y repito: ojalá esto viniera aprendido de casa siempre y nosotros pudiéramos dedicar nuestras clases a enseñar (no a educar) e involucrarlos en el mundo de la cultura.
Este tema daría para muchas páginas y muchos debates. A ver cuándo desde "arriba" cogen "este toro por los cuernos" y dignifican de una vez por todas la labor del profesorado.
Un saludo.
Bona nit, soy La Energúmena.
Efectivamente, sigo sosteniendo que la educación en valores debe efectuarse en casa y la formación académica en el colegio, ya que los valores es algo muy personal que no puede dejarse en manos de funcionarios que siguen programas dictados por el Estado (si, la Generalidad es también el Estado).
La "educación en valores" es la franquista "formación del espíritu nacional". No, no nos hace falta. Lo que necesitamos es que nuestros hijos no queden siempre los últimos en conocimientos, es inconcebible que salgan del colegio con una visión tan pobre del mundo que les rodea y un conocimiento tan bajo de idioma y matemáticas. A eso es a lo que se deben dedicar los maestros, no a inculcarles algo tan etéreo (y sospechoso de ser manipulado) como "valores".
Resulta risible ver cómo missdelirio, que tras varios ataques de nervios huyó de intentar razonar su punto de vista, ha recurrido a intentar ofrecer una visión sesgada de una discusión donde no era ella la única profesora participante. Abandonó la charla, pero al parecer y por la fecha de este post, no el tema. Sigue rumiándolo, obsesionada.
Me parece bien que elijas ese texto, que me deja estupendamente, para ilustrar la conversación que tuvimos. Pero a quien quiera saber cómo fue el tema de verdad, le invito a ver la discusión en mi blog, cuya dirección dejo (ella no tuvo la delicadeza de enlazar su nick a su blog) y disfrutar con las palabrotas con que missdelirio regó sus post, así como sus demagógicos y delirantes intentos de torcer el tema: llegó a decir que no estar de acuerdo con ella era un ataque a Cataluña y a los catalanes. Supongo que su nick es algo más que su nick, más bien es una declaración de intenciones.
Un saludo a todos.
Si me fui de tu blog fue para no tener que seguir discutiendo contigo.
Si seguí sin escribir fue porque tú lo acabaste llevando todo al terreno personal.
Llegaste a decir que no sabía hacer mi trabajo. Y tú no me conoces de nada. Y, por lo que veo, sigues sin comprender de que va eso de educar.
Yo también invito a todo el que quiera a leer las lindezas que se soltaron por allí.
Y la razón de tú ataque Personal. Porque fue personal. Nada de Cataluña y los catalanes ¿de donde sacas eso, monina?
Veo que sigues con tus problemas de comprensión lectora. Comparas los valores que se dan hoy en día con la "formación del espiritu nacional" de Franco. Leete bien el artículo. ¿Cuando he hablado yo de nacionalismo? A ver quien es la que lleva las cosas a su propio terreno aquí...
Por cierto, en una cosa estoy de acuerdo: el comentario que he copiado te deja retratada.
Y, si leiste mi último comentario allí, pedí perdón por las salidas de tono. A lo que tú contestaste con otro ataque que ya no mereció mi respuesta.
Y otra cosa más. Escribo sobre educación, básicamente, porque me apetece. Hace mucho que estoy escribiendo este artículo. Tú, querida energúmena, has sido un añadido posterior, provocado por tus amables comentarios sobre algo sobre lo que tanto sabes, como es educar.
Cada cual es libre de escribir sobre los temas que quiera.
Efectivamente, Anandryne se quedó con ganas de polémica y vuelve a buscarte, cuando tú en ningún momento has dado ni su nombre ni la dirección de su blog.
¿Quién compromete, entonces, a quién?
La mejor opción ya, dado el alcance que ha tomado esto, es hacer caso al refranero: "A palabras necias, oídos sordos".
Un saludo.
Hola miss! te prometo que tanta enanez mental es digna de un estudio. Quizás no soy maestra, si soy aprendiz, pero ante todo soy un ser humano.
Creo que me conoces, y es más añadiría que en algún momento, dije que mi familia paterna era catalana, de toda la vida. En casa de mi yaya se hablaba el catalán y el español. ¿Si? con lo cual mi "oreja", está acostumbrada a entender tanto el catalán como otros cuantos idiomas más.
Si de algo puedo presumir, es de intentar ser conciliadora y no dejarme llevar por parcialismos.
A tí directamente te atacaron, ya ni como maestra, si no simplemente como un ser humano, que ha vivido en Cataluña, las dos versiones, "la charnega", y "la catalana".
La "dama" que virtió semejantes acusaciones, me parece que es algo débil mental, por no añadir más adjetivos. La experiencia de una persona, en un sitio determinado no hace que todos los habitantes sean iguales. Hay catalanes correctísimos, y madrileños que son la reoca, y viceversa.
El motivo de escribirte es simplista, soy madre de dos jovencitas, a las que inculqué desde pequeñas, que el colegio es la continuación de lo que hacían y se les enseñaba en casa.. el resultado es ocioso, jamás hicieron una pintada, jamás se opusieron a tener fobia a un emigrante (quizás por que su madre es hija de ellos), es más son niñas (17 y 15 años), que saben que pueden ver y escribir, que nadie las va a coartar a la hora de aprender chino, catalán, mallorquín, o castizo.
Pero ojo esa es la labor de un padre, y el maestro tiene que tener continuidad. Como bien dices hay muchos padres que utilizan un colegio como "aparcaniños", es más creo recordar una estadística donde se hablaba de los niños que hacían jornadas escolares que ni los adultos aguantamos, y llegaban a ser fracasados. Y los hay, y muchos, más de los que cualquiera pueda imaginar.
Jamás puedo estar en contra de un maestro sea de donde sea, y jamás le daré lecciones magistrales, él sabe su trabajo y yo el mío, con lo cual en la unión de ámbos está el resultado de un niño maduro, adulto, y con ideas propias y que lucha por las injusticias.
Como me parece injusto a todas luces, el demonizar a un maestro, o a un médico o a un voluntario (las tres profesiones tienen un nexo en común, hay que nacer para ejercerlas, con estudiar no es suficiente), tienen todos ellos mi respeto.
En lo único que alguno de ellos no lo tienen, es desde el momento, que presten más atención a un alumno "inteligente", a otro que no lo es, y no hablo de etapas de preescolar, hablo de etapas mucho más altas.
Y si tengo que dar las gracias, a muchos Maestros Nacionales, por enseñarme, a ser como soy, a mis padres sin lugar a dudas, pero esos "valores" que la gente entiende como si estuviera uno "cantando el cara al sol", son los valores que uno tiene que tener en esta vida, son los principios, para evitar el vandalismo, el botellón, la droga y otras lacras más.
Con lo cual la "dama" Anandryne, por favor piense un poco, si tiene hijos en que valores le inculca Ud. y a lo mejor dará con la respuesta de como serán sus hijos mañana.
Pido disculpas por el discursito, pero maleducad@s las hay en todos los lados.. y digo lo que ha dicho "Selma", dado el cariz de estupidez manifiesta que está tomando esto , lo mejor es recurrir al Refranero Español
"A palabras necias, oídos sordos".. vaya por los sordos funcionales que existe en este Piel de Toro..
¡NO A TODA CLASE DE VIOLENCIA!
¡NO A LA XENOFOBIA!
¡CERRÉMOS GUANTÁNAMO!
¡INVESTIGAR CRÍMENES DE GUERRA!
¡APOYO A LAS PERSONAS MIGRANTES!
Vale. Sorda del todo. Y sin sonotone...
Por cierto, Selma, he leido tu comentario en el blog de Anandryne. Muchas gracias, de verdad, pero no te esfuerces. Mejor pasar de esa gente. Les encanta provocar, molestar, dejar en ridículo a TODO el que pasa por allí que no les de la razón al cien por cien. No sé si te has dado cuenta que, en un principio, les decía que tenían razón (pero razón en parte, claro) No sé si habrás visto que pedía perdón por mis errores y, al final, por el enfado. Y, aún así, siguieron, aún siguen, atacandome. Ni a Carles, el radical separatista, ni a Español, el radical españolista. Solo a la seño catalana. Oye, que a lo mejor no es por eso, ¿eh? Pero mosquea bastante que en eso se basen sus críticas. En ser maestra y enseñar en Cataluña.
Lo dicho. Pasa de ellos. Yo lo he hecho. Aunque Anandryne no se lo crea, como maestra que soy, hace mucho que estoy planeando escribir sobre educación. Y ella es solo un añadido. O un ejemplo.
A lo mejor, un ejemplo mal escogido. Pero me he encontrado a gente como ella en persona. Existen. Te hablan así en tu cara. Se creen que todo lo saben, que te pueden decir como hacer tu trabajo o que "te replantees tu profesión". Bueno, ya está replanteada. Y he decidido que está bien como está.
Digan lo que digan, aún hay días en que me siento orgullosa de mi trabajo.
Y útil.
Como deciáis "a palabras necias oidos sordos". Y sin sonotone.
Descuida, que ya paso de ellos...
Me quedo con algunas cosillas que contestarles acerca de lo que me dicen en la respuesta (empezando por que rozan el insulto hacia mí), pero mejor me callo y los ignoro para no contribuir con mis comentarios a la polémica que ellos buscan. No conocerán otra forma de mantener un blog abierto: sin críticas sin sentido, ni insultos, etc.
Por allí no vuelvo a pasar, no merece la pena perder el tiempo de esa forma...
Un saludo.
Bien, veamos.
En primer lugar, y sólo para que vuelva a constar en acta: ya te dije, missdelirio, que lo ocurrido en el blog de mandarache me pareció más una cadena de malos entendidos y de comentarios mal expresados (por tu parte y por la suya) que una discusión orientada desde el comienzo a hacer daño. Esto va por ti, Selma, a todo esto: en un blog se vierten las opiniones personales. Así que no sé a qué viene la frase "Cada cual es libre de opinar lo que quiera y este desglose pormenorizado de comentarios para interpretar lo que a cada cual le interesa es de lo más absurdo. Aburre." que tú misma escribiste allí, porque es una contradicción en sí misma: si cada cual es libre de opinar lo que quiera, cada cual es libre para interpretar lo que crea de cada cosa. Que yo sepa, todo el mundo es libre de interpretar, y eso puede desembocar en llegar a una conclusión cierta o a una conclusión errónea, pero eso es otro asunto.
En segundo lugar, creo que no estáis entendiendo lo que se quería decir allí. Que un profesor quiera enseñar valores a sus alumnos está bien cuando el profesor es una persona coherente, pero por experiencia propia os digo que no es bueno que lo hagan por sistema. He tenido profesores fascistas, del Opus Dei y afiliados a Falange, que han intentado 'inculcarme' sus valores. He tenido profesores comunistas que han intentado lo mismo. He tenido profesores coherentes que también han intentado lo mismo. No todo el mundo es el adecuado para inculcar valores a nadie. Y una cosa es pedir, como hicieron en ese blog, que se deje a los padres la responsabilidad de inculcar valores a sus hijos, y otra muy distinta (que no se ha dicho allí, digáis lo que digáis) que los padres no los inculquen, que no quieran que los profesores lo hagan tampoco, y que luego se quejen de lo mal educados que están sus hijos. Pues la educación, el comportamiento, es ante todo un trabajo familiar, aunque sea bueno tener un apoyo en la escuela (que eso también es bueno).
Ya te dije en su día que admiro que quieras que tus alumnos sean educados en el respeto. Pero esos valores son tuyos, y no necesariamente del colectivo de todos los profesores del país. Y ese es el miedo, que un profesor es un ser humano, y sus valores no tienen por qué ser los que un padre en particular quiera para sus hijos. Creo que es fácil de entender.
En cuanto a los insultos, allí todo el mundo ha insultado, missdelirio, tú incluida. Anandryne ya te explicó que si no ha ido a por los dos energúmenos (el catalanista y el españolista, ambos) es porque pasa de darle cancha a los trolls. Y reconoce que no es muy educado decirle a mandarache que no escriba su opinión porque atrae a energúmenos ultra-españolistas, porque es su blog y se lo f*lla cuando quiere (perdón por la expresión, a todo esto). Por mi parte, dejé bien claro que ambos energúmenos me parecen eso, unos energúmenos con los que no merece la pena discutir, más que nada porque lo malo de los energúmenos es que cuanto más caso les haces, más veces vuelven al ataque y a ensuciar con sus opiniones. Opiniones que, ojo, también son libres de expresar, aunque a algunos nos repugnen.
En fin. Lo siento por la parrafada, pero acabo de leer tanto tu blog como el de mandarache, y no me hubiera sentido a gusto sin decir lo que pienso.
Un besote
Ya te dije que creo que tienes razón, agente_naranja. Que hubo malentendidos y malas interpretaciones por todas partes. Por eso pedí perdón e intenté volver a empezar de nuevo. Y la respuesta no fue, precisamente, muy amable. "Planteate tu trabajo" fue lo que se me dijo. Si eso no es personal, no sé lo que es.
Por cierto, nada más lejos de mi intención el decirle a alguien lo que debe o no debe escribir. Supongo que no me experesé bien, pero mi comentario era más una réplica a "español" (y, cuando lo leí, a "carles") que no un ataque al autor del artículo. Es más, en muchas ocasiones yo misma me he encontrado con comentarios parecidos por aquí. Incluso amenazas, que me he limitado a borrar.
Repito, dí la razón, en parte, al autor. Pero ese "en parte", creo, fue la razón de los ataques de Anandryne (y de nadie más que Anandryne, puesto que las réplicas de los demás fueron en todo momento muy correctas)
Pero ya sabes de lo que me trató ella. Aunque diga que yo "me autocalifiqué". Se pueden decir las cosas de muchas maneras. Y ella lo dijo con palabras bonitas, pero lo dijo.
En cuanto a la educación en valores, estoy, en parte, de acuerdo contigo. Pero lo que yo intenté explicar allí fue que esos "valores" no me los invento yo, ni cada profesor de manera individual, si no que son parte del currículum de educación infantil y primaria. Y que debemos darlos por obligación, no "por gusto". No creo haber dicho nunca que los padres no deban inculcar valores a sus hijos. Lo que si creo es que la educación es un acto global. Se educa a la persona, no a su cerebro. Y todos educamos. Padres, maestros, televisión, todos influenciamos, queriendo o no, sobre los niños. Con cada acto, con cada gesto, con cada palabra. Dando ejemplo. Bueno o malo, claro ¿O crees que a un niño no le afecta oir decir a su padre "que sabrá la maestra"? Eso también son valores. Correctos o incorrectos, pero lo son. Y se de sobras, ya lo he dicho, que no todas las familias son así. Pero las hay. Y familias desestructuradas, cuyos niños necesitan un poco de orden en su vida. Y eso también debe ofrecerlo la escuela.
Demasiadas cosas para tan pocos medios, me temo. Y para tán poca valoración social. Y no es victimismo. Simples datos...
¡Chapó!
Creo que tienes la suerte de hecer algo útil con tu vida, no lo olvides cuando los padres energúmenos te den tralla.
Quiero decir que hay un montón de gente trabajando en oficinas cuyo único resultado vital es el esclavismo y el sometimiento a sus jefes y a los beneficios de la empresa. Vidas inútiles. Yo lo dejé a tiempo.
Tu trabajo es hacer que los demás sean mejores personas, y a pocas cosas tan importantes como esta se puede dedicar una vida.
Si los alumnos te quieren es normal que los padres incultos se sientan celosos. La inseguridad típica del ser humano pequeñito. Qué le vamos a hacer.
No estoy diciendo que no debas quejarte y desahogarte, faltaria más. Pero en momentos malos piensa lo importante que eres y el bien que haces. No importa que los demás no lo reconozcan. Porque seguro que tus alumnos sí lo harán, a su manera, siendo en Junio mejores que cuando llegaron en Septiembre.
Un saludo.
Totalmente de acuerdo con lo que cuenta Agente_naranja en su segundo párrafo, especialmente con las últimas frases de éste. La educación comienza en casa, pero ¿y si no comienza...?
Ese es el problema, Marilia. Y mucho más extendido de lo que se cree. Nunca he dicho, y nunca diré, que los padres no inculquen valores a los niños. Por el simple hecho de estar, de hacer, ya estamos enseñando. Pero a veces esos "valores" son racistas, o violentos, o pasivos, o...
Por supuesto, no pretendo que la escuela sea la panacea para estos problemas. Los maestros también somos seres humanos, con nuestros errores y nuestras virtudes. Y nuestros límites. Intentamos ir construyendo, poco a poco, un mundo más habitable (por lo menos algunos de nosostros), de la única manera que podemos, que es enseñando.
No inculcando. Sin palabreráis vacías. Sin lavados de cerebro. Simplemente con el ejemplo. Y no es nada fácil. Simplemente por lo que he dicho antes: solo somos seres humanos.
Y lo único que queremos es ayudar.
No imponer. Nunca he impuesto nada. Tampoco podría ¿O creéis que lo que dice o hace un maestro tiene más valor para el niño que lo que ve en su casa?
La familia es el primer y el último "centro educativo". Que el plan de estudios sea adecuado o no, ya es otra cosa. La escuela siempre está detrás. Hacemos lo que podemos. Ni más, ni menos. Y con toda la buena voluntad del mundo. Sin imponer nada.