Que bonito es nuestro ombligo.
No hay parte del cuerpo más inútil que esa, a menos que seas coleccionista de pelusillas. Perdió toda su razón de ser en cuanto dejamos atrás nuestro refugio de líquido amniotico (que bien se estaba allí dentro...)
Pero está ahí, justo en medio de nosostros. Nuestro centro. Nuestro centro inútil, pero nuestro centro.
Por eso debe ser que hay tanta gente que practica el ombliguismo.
Conozco a varias personas así. Con la cabeza vuelta hacia dentro, mirando fijamente sus panzas y ese agujerito negro, como quien intenta descubrir todos los misterios del universo. Como si, mirando su propio agujero negro, fuesen a descubrir a donde va a parar toda la luz devorada por aquella copia de su ombligo que hay allí arriba, en el espacio insondable...
Pero claro, el ombliguismo tiene sus riesgos. Uno de ellos son los accidentes de circulación (es lo que tiene el no levantar la cabeza) Y otro, más grave, es la falta de perspectiva. Y la soledad absurda de quien se cree el centro del mundo.
Dando un paseo por la coctelera se puede encontrar mucho ombliguismo. Mucho de ese "YO soy el centro del mundo. TÚ has nacido dos pasos a la izquierda del centro del mundo, así que no vales nada". Gente que odia a los andaluces, por vagos y catetos, y porque no son el ombligo del mundo. O a los catalanes insolidarios y rácanos que no son el ombligo del mundo.
O a los vascos terroristas.
O a los moros infieles y asesinos.
O a los gays destroza familias.
O a los laicos, más infieles aún que los moros, que quieren acabar con la religión y la patria.
O a los rojos con cuernos y rabo que se comen a los niños.
O a los que no piensan como ellos.
Claro, como no son el ombligo del mundo...
También darse un paseo por la prensa te hace ver el ombliguismo de muchos. Como la que están montando CiU y el PP catalán porque el PSC y IU-Verdes han propuesto otorgar el derecho al voto (en las elecciones locales) a todos aquellos inmigrantes en cuyos paises los españoles también tengan derecho al voto.
Claro, los inmigrantes tampoco son el ombligo del mundo. Que ocurrencias... como nosostros nunca hemos emigrado.
Nunca nos hemos sentido solos, lejos de todo lo que queríamos y conocíamos.
Nunca nos hemos sentido como ciudadanos de tercera.
Jamás hemos dejado de ser el ombligo del mundo...
¿O si?...