Suele pasar.
Ayer me puse a pensar (lo hago de vez en cuando).
Y pensé en el artículo que acababa de escribir.
Y en las horas felices, fuera del mundo.
En mi escapismo literario.
Y recordé al pequeño Fone Bone, que me ha hecho huír del triste mundo real tantas veces.Que desagradecida. ¿Como puedo haber olvidado a uno de mis más fieles y queridos compañeros de viaje.
Así que, como recompensa, decidí dedicarle un artículo a él solito.
Porque se lo merece.
Se merece hasta un enlace que os lleve a su casa, en Boneville.
Fone Bone es alegre, inteligente, valiente, y le gusta Moby Dick. Y Thorn, también le gusta Thorn. Esta es Thorn:
Lo que no le gusta mucho son las monstruo-ratas. No suelen ser muy simpáticas, y solo saben discutir sobre cómo cocinar a un bone como es debido: ¿estofado o en quiché?.
Además, la primera impresión tampoco fue muy buena, la verdad (estúpidas, estúpidas monstruo ratas)
(Tengo que reconocer, de todas formas, que estas dos son mis favoritas)
Y eso que hay mucho más. La abuela Ben, Lucius, el Dragón, Phoney Bone, el primo avaro, y Smiley Bone, el primo...menos inteligente...

Y lo que empieza como un tebeo cómico, divertido, con unos personajillos graciosos como protagonistas, se acaba convirtiendo en la mayor aventura que puedas imaginar. El viaje de tu vida. Mil y pico páginas de magia, de aventuras, de maravillas.
Nunca creí que me engancharía de esta manera a un comic protagonizado por divertidos personajes narizones.
Pero Bone es uno de los mejores cuentos que me he leido nunca.
Y eso es lo que importa.