Facetas.
Como una piedra preciosa, la joya de la India está compuesta por facetas, que atrapan la luz y la reflejan de diferente manera.
Llegamos al Taj Mahal por la tarde, en un día caluroso y nublado.
Había gente por todas partes. A muchos les pareciamos divertidos, extranjeros con ropas raras, con pintas raras. No dejaban de mirarnos.
No me gusta que me miren.
Pensé que iba a ser un mal día. Que me iban a estropear el Taj Mahal a base de miradas impertinentes, nubes grises y calor asfixiante.
Pero la joya de la India está compuesta por facetas. facetas malas y facetas buenas, que la convierten en algo único.
Una vez dentro, la gente solo tenía ojos para la joya de marmol blanco.
Y junto al río, corría una brisa suave y refrescante.
Y salió el sol.
Por primera vez desde que llegamos a la India, el sol, que reflejó su luz dorada en las facetas del Taj Mahal.
Y la joya de la India se volvió de oro.
Y luego verde, blanca, rojiza. Cada vez que mirabas, una nueva joya, un nuevo tesoro. Igual por todas partes, pero diferente cada vez.
El lugar más hermoso del mundo.
Sin necesidad de que te expliquen cuentos de amor
2 comentarios
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Debe ser verdaderamente una maravilla, envidiable.
Ya podría construir el hombre más tesoros, como hizo en este caso, y no ir destruyéndolos.
Un besote
Niña... qué envidia!