Para mis numerosos admiradores: YO.
Un autorretrato en el cristal de la puerta.
Y no os hagais ilusiones, no pienso poner ninguna foto más clara.
No vale la pena.
En serio, os lo prometo.
Yo no soy la persona que me mira desde dentro del espejo, no soy la que veis, si no la que hay dentro. Soy la que no se ve, soy la suma de muchas cosas. Mis gustos y mis ideas, las cosas que odio y las cosas que hago. Lo que pienso, lo que siento. Mis cuentos, mis dibujos.
Soy la que canta canciones tontas a los niños.
Soy la que se esconde en aquel rincón secreto del bosque.
Soy la viajera.
Soy la cuentista.
Soy la mujer, y la niña.
Soy fotografa y maestra.
Soy la que se pierde en los libros.
Soy la que se hunde en la música.
Soy la torpe que tropieza con sus pies, y la manitas que arregla los juguetes rotos.
Soy la soñadora.
Soy la buena amiga.
Soy la mala persona (a veces, y depende)
Soy la tita María de Aina, y de Sandra, tanto como de Potter.
Soy hermana, hija, seño, nieta.
Soy egoista.
Soy generosa.
Soy la que hace regalos, y la que gasta demasiado.
Soy la nerviosa y la tranquila.
Así que supongo que queda claro:
Esa no soy yo.

Tambien soy lo que no soy.
Mi sombra.
No soy madre, ni esposa, ni siquiera novia, y no se si lo seré.
No soy valiente, aunque tampoco cobarde.
No soy monarquica.
No soy fascista (ni loca).
No soy tonta, aunque haya quien lo crea así.
No soy guapa. Tampoco fea.
No soy morena, ni rubia, ni pelirroja. Creo que ni castaña, si no todo lo contrario.
No soy lógica.
No soy nacionalista. De ninguna nación.
No tengo pátria. No tengo fronteras. Mi pátria es el mundo.
No soy conformista.
No soy optimista.
No soy sumisa, nunca, jamás me conformaré con lo que venga.
No soy apática, ni fría.
No soy sufrida. No me da la gana aguantarme.
No soy práctica. Para nada. Soy la persona menos práctica que conozco.
No soy religiosa, pero respeto todas las religiones (cada uno tiene derecho a ser lo que quiera)
No soy normal. No demasiado.
No tengo los pies en el suelo.
No soy conservadora. Solo conservacionista, que no es lo mismo.
No soy tan horrible como me han querido hacer creer.
No soy muy madura, lo reconozco (me gustan las casitas de muñecas, de hecho estoy construyendo una. Creo que es por mi falta de madurez por lo que me hice maestra)
No se lo que me digo, la mayoría de las veces, pero si lo que pienso, y lo que siento.
No tengo raices, ya lo he dicho alguna vez. Nací nómada.
Soy lo que soy, y lo que no soy. No soy el reflejo en el espejo, soy mi sombra. Soy yo, no soy otra. Es lo que hay. Ya soy demasiado mayor para cambiar. Así que mejor que me acepteis así, porque esto es lo que soy (y lo que no). Y no tengo ninguna intención de cambiarlo.

(Este texto lo escribí hace casi un año. A la vista de lo que expongo más arriba me ha parecido que no estaría mal mostraros, un poco, lo que creo que soy. Que no es, necesariamente, lo que soy de verdad...)