Hace ya casi cien años, dos niñas revolucionaron el mundo. Y solo con una fotografía. Esa de ahí arriba.
Parece mentira. Es algo tan ingenuo, tan infantil. La fotografía de las hadas de Cottingley es, tan claramente, un truco.
O un juego. El juego de unas niñas que revolucionó el mundo (su mundo, todo el mundo) Un mundo necesitado de magia, de ingenuidad, de sueños. Un mundo hambriento de hadas, después de una guerra.
Lo más curioso de todo esto, lo más extraño y a la vez lo más bonito, es la historia.
Elsie Wright y Frances Griffiths eran primas. Elsie tenia 14 años en 1917. Frances, 10. A las dos les gustaba ir a jugar al riachuelo que había (que hay) detrás de su casa, en el pueblecito inglés de Cottingley. He visto una fotografía de esa casa. No tiene nada de bucólico. Es una casa vieja de ladrillo con las ventanas pequeñas. Me recuerda a las casas de las colónias industriales del siglo XIX. Así que no resulta extraño que Elsie y Frances huyesen al rio cada vez que podían. Supongo que era su manera (pequeña, pequeñita) de escapar de la tristeza.
Elsie y Frances veían hadas. O eso decían. Y sus padres no las creyeron nunca. Hasta que vieron la fotografía: Frances, pensativa, entre un grupo de figuritas aladas. Y no sólo lo creyeron ellos. La gris sociedad inglesa de la época también lo hizo. Con pasión. Incluso alguien tan importante como Sir Arthur Conan Doyle, el padre de Sherlock Holmes, que llegó a escribir varios artículos, e incluso un libro sobre el tema, "The coming of the fairies".
Luego vinieron más fotografías, esta vez "supervisadas" por los adultos de la sociedad Teosófica: Elsie con un gnomo; Frances apartandose de un hada que salta hacia ella; Elsie junto a un hada con un curioso peinado "moderno" que le ofrece un ramo de flores; un grupo de hadas entre la hierba.
Y la gente siguió creyendo. Discutiendo. Soñando. Y cazando hadas en Cottingley.
Cien años no son tanto ...
¿Cómo podemos haber cambiado tanto en tan poco tiempo?
¿Cuándo perdimos la inocéncia?
¿Cuándo dejamos de ver a las hadas?
¿Cuándo dejamos de buscarlas?
Ahora ya nadie cree en las hadas de Cottingley...
O casi nadie.
En 1982 Elsie Wright, ya anciana, cansada, supongo, de la história de las hadas, declaró que las fotografías eran un fraude.
A Frances le costó un poco más admitirlo, pero al final también lo hizo. Aunque, curiosamente, siempre afirmó que la última fotografía, la de las hadas en la hierba, no estaba trucada. Y algo aún más curioso. Ambas continuaron asegurando que REALMENTE habían visto a las hadas, cuando eran niñas. Que eran reales, y que estaban allí, en el riachuelo de Cottingley. Pero sus padres no las creían, cuando les hablaban de ellas, pensaban que eran solo cosas de niñas. Y estaban tán tristes, tán serios, con aquella maldita guerra...Y ellas querían verlos contentos, querían que fuesen felices otra vez. Que también ellos pudiesen ver a las hadas. Por eso hicieron las fotos.
Para que los mayores viesen las hadas.
Y las vieron. Y creyeron en ellas. De una forma u otra, aquellas dos niñas revolucionaron su mundo en blanco y negro y lo pintaron con los colores de las hadas. O con los colores de la caja de Elsie. Vete a saber.
Con un simple truco. Muy simple. Jugando, como juegan todos los niños, abrieron los ojos de la gente, entreabrieron la puerta que separa los mundos.
Que prisa nos hemos dado en cerrarla.
Cien años no es nada...
Dicen que después de las hadas de Cottingley empezó un siglo "oculto", en el que la magia no tiene lugar, en el que ya no se pueden ver las hadas, porque se esconden de los ojos humanos. Pero una vez pasado ese siglo, ellas volverán.
Y podremos verlas de nuevo.
Pronto, ahora que lo pienso...
Cien años ya (casi, casi)
¿Conclusión de toda esta historia?
Aunque fuese un truco, creo que hay hadas en Cottingley. Creo que Elsie y Frances las vieron.
Y creo en las hadas.
Que le vamos a hacer...