Me gusta pensar en mi blog como en una casa. O algo más que eso. Una casa es más que cuatro paredes, una puerta y algunas ventanas. Una casa es un hogar. Una casa es un refúgio.
Me gusta pensar en mi blog como un refúgio, entonces. La casita en el arbol, el escondite secreto que todos deberíamos haber tenido cuando eramos pequeños.
Cuando yo era una pequeña missdelirio, tenía mi escondite secreto, en el bosquecillo que hay delante de casa. Apenas era un agujero al pie de una encina, pero me gustaba pensar que allí nadie me podría encontrar, nunca. Me montaba mis propios mundos, mis historias, mis cuentos de hadas. Hablaba con mis amigos imaginarios, soñaba un futuro perfecto. Luego llegó mi hermana y, para que nos vamos a engañar, yo la quiero mucho, pero me fastidió el secreto. Siempre quería venir a jugar conmigo, me seguía a todas partes, así que tuve que compartir mi escondrijo con ella.
Bueno, vale.
Lo reconozco.
Era divertido, ser dos. Además yo era la mayor, y ella se creía todos mis cuentos como si fuesen palabra de dios. Lo que yo decía era verdad, porque yo era la mayor (es divertido, ser la mayor).
Bueno, pues no fue tan malo.
Pero yo no estaba hablando de eso (cómo se me va la olla...)
Hablaba del refúgio de mi blog.
¿Os cuento un secreto?
En mi familia nadie conoce a missdelirio. Nunca han entrado en mi blog. No saben ni que lo tengo. Por ahí tengo otro, un fotolog, en realidad, que si que conocen. Mi hermano y mi hermana también lo tienen. No es un secreto. Es un medio de comunicación con ellos, y de expresión, por supuesto. Pero mi refugio, mi casita subterranea, mi cabaña en el arbol, está aquí.
Aquí deliro mis delirios.
Aquí sueño mis sueños.
Aquí hablo con mis amigos invisibles.
(¿Que sois vosotros, si no?)
Aquí me siento protegida del dolor de fuera.
Como cuando era una pequeña missdelirio...