Este es Otto. Otto el pintor.
Otto, el pintamundos (que no pintamonas).
Otto, el danés.
Hace un par de años, conocí a Otto, en Copenhague. En el sotano de una casa blanca y grande, con muchas ventanas, donde exponía sus cuadros.
Otto, el pintor, apareció por una pequeña puerta trasera mientras yo miraba los mundos expuestos en su taller.
Me quedé muda, mirandolo. Mirando al pintor de pelo blanco y sonrisa amable. Mirando a mi pintor, a mi pinta mundos (que no pintamonas). A Otto, que llevaba años pintandome mundos sin él saberlo.
Bueno, sigue sin saberlo. No fuí capaz de decirle nada (maldita, estupida timidez comelenguas, tragarecuerdos, devoraoportunidades).
Así que se volvió a ir, y yo, muda, me quedé llena de sus mundos.
Sé que no es muy conocido, pero eso no quita que, para mí, sea el mejor pintor del mundo. Y si no me creéis, mirad el link. Y dadle recuerdos de mi parte a Otto, el pintamundos (que no pintamonas)