Una página de mi cuaderno nómada, dónde se quedó atrapado el mismo Moulin Rouge. En persona. Copiado del natural. Pero no como lo ví, si no como era antes de llegar yo (antes de llegar todos lo que ahora estamos aquí)
El Moulin Rouge que pintó Toulouse-Lautrec. No el de ahora. Ahora es un cabaret turístico que vive de su nombre. Pero arriba, en el molino rojo con aspas luminosas, aún esperan La Goulue, Chocolat y Jane Avril. Como una especie diferente de criaturas míticas, duermen en su cueva de luces rojas, esperando que el mundo los vuelva a necesitar.
Estoy segura.
O casi.
En Paris lo estaba, al menos.
Es difícil seguir creyendo esas cosas, en la distancia. Por eso quiero volver.
A ver si encuentro el elefante.
¿Habéis visto la película de Moulin Rouge? ¿La nueva?
¿Recordais el camerino con forma de elefante de Satine?
Naturalmente, no estaba allí cuando yo fui. Pero había estado. Lo descubrí en una vieja foto en blanco y negro, de finales del siglo XIX. Se veía el pátio interior del Moulin Rouge, unas mesas, un escenario y, detrás de todo, un inmenso elefante que parecía recién sacado de una fantasía arabe. Lo curioso es que en el pie de foto no decía nada del elefante. Solo ponía algo como "Interior del Moulin Rouge, 1898".
Me gustaría saber que era ese elefante. Y dónde estará ahora, si es que está en alguna parte. Me gustaría tánto verlo. Aunque solo fuera una vez.
Verlo como fue. El Moulin Rouge, quiero decir.