Siempre ha habido algún animal en casa, que yo recuerde.
Desde que era pequeña, perros, gatos y peces, con esos breves intermedios tristes que van entre la muerte y la vida.
La primera fue Mora. Mora estaba antes que yo. Mora era una pastora del Pirineo, negra, peluda, inteligente, con los ojos más vivaces que he visto nunca. No puedo recordar mi infancia sin ella. Siempre estaba allí. Me acompañaba al colegio, y luego venía a buscarme a la puerta. Iba a trabajar con mi padre, en la furgoneta, sentada muy tiesa a su lado, y cuando él cantaba, Mora aullaba a coro.
Se murió cuando yo no estaba. Tardé un tiempo en darme cuenta de cómo la echaba de menos.
Años después vino Lola, una perra-chapuza, más guapa que un sol, la perra más buena que haya existido nunca. Cómo le gustaba ir a pasear por el campo, suelta, sin correas ni collares, libre. Mi sol, mi vida, mi Lola. Hace poco más de un año que se nos murió, pobrecita mía, vieja y enferma. El día de navidad (odio la navidad).
¿Y los gatos? Primero Palomo, el gato blanco al que apenas recuerdo. Luego Cascabel, el siamés (los nombres que les ponen los niños a sus gatos...), que dormía acurrucado entre las patas de Mora, que sabía que si se metía en su cajita, tarde o temprano aparecería en el campo, con aquel montón de árboles para trepar... Después vino el gato negro sin nombre (porque nunca quiso nombre, porque era un gato anarquista y libre, como todos los gatos, y no aceptaba nombres) Era un animal inmenso, con ojos como lunas amarillas en su cara de media noche, una pantera pequeña...
Ahora está Potter. Ya conoceis a Potter.
Para Primavera, cuando empiece el calor, iremos a la protectora, a buscar un perrito. Aún no se quien será. Que será. Ya veremos.
Perros y gatos.
Mi madre prefiere los gatos, por independientes.
Mi padre prefiere los perros, por fieles.
A mi me gustan los gatos por fieles, y los perros por independientes. O al revés.
Que más da.
Son mejores que muchas personas (a la vista está, si damos una vueltecita por la coctelera, o simplemente por las noticias).
Te quieren porque te quieren, sin más razón que quererte.
De pocas personas podemos decir lo mismo.
No penséis mal.
Me gustan las personas. Sé que hay muy buena gente por ahí. Pero también sé que no te puedes fiar.
La gente puede romperte el corazón.
Los animales nunca te harían daño. Tú eres su mundo. Son lo único verdaderamente fiable que nos queda.
Por eso quiero a mi gato.
O no.
Tal vez, solo lo quiero porque si. Que es la mejor razón para querer a alguien.
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Sobre En el cielo de mi boca
Solo soy yo.
Soy Maria.
Soy como soy.
Soy como no soy.
Soy lo que me gusta, y lo que no me gusta.
Soy lo que quiero, y lo que odio.
Soy libre. No quiero raices. No quiero fronteras.
Soy lo que soy, os guste o no. Esa soy yo.
Escribiendo desde el cielo de mi boca...
Y desde mi casa en el árbol.
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