Otro lugar al que volver.
Ayer alguien me lo recordó, y he pasado la noche soñando con Tenerife, a lo lejos, como aquel día desde la Gomera.
Cuando quiero pensar en veranos perfectos, pienso en Tenerife. Fueron la clase de vacaciones que les gustan a los niños. Vacaciones de verdad. Vacaciones de mar y playa, de sol y bosques. Un tiempo perfecto, un lugar en que las playas tienen arenas negras, una tierra calmada sobre un corazón de fuego.
Fueron unas vacaciones de descubrir cosas, pueblecitos blancos y amarillos con balcones de olivo, volcanes dormidos, alfombras de flores, bosques primarios, árboles milenarios de sangre roja.
Mañana hablaré de los dragos. No hay suficiente con una foto para explicar una isla (por eso pongo dos).
Y aún menos dos islas.
Otro día, la minúscula isla redonda de la Gomera.
Días dedicados a Marina, la argentina.
(Que habla como Mafalda)