De amor a una ciudad.
¿Se puede amar una ciudad?
Sí, se puede.
He viajado mucho. Con un poco de suerte, espero seguir viajando mucho tiempo. Conozco muchos lugares maravillosos. Lugares que te roban el alma, que te dejan sin aire, lugares a los que volver, lugares que no olvidar nunca...
La ciudad que yo amo está a media hora en tren de mi casa.
Barcelona.
Mi Barcelona.
La ciudad múltiple.
La ciudad multicolor.
Las Ramblas repletas de vida, de vidas. Tan diferentes, esas vidas. Tan cambiantes, tan hermosas, todas, a su manera. Como un río de gente. Como una serpiente multicolor que tiñe con su piel la piel de la ciudad.
Y ya sabemos todos que lo más profundo es la piel...
La piel de mi Barcelona, que huele a mar.
El mar...
Que siempre está, aunque no lo veas. Que sientes dentro, como un suave balanceo de madre gigante, que hueles por encima del humo de los coches. Que oyes aunque no lo oigas, porque está en tí, igual que está en todas las cosas.
Que forma parte de la ciudad.
Que es su piel.
Y su sangre.
La piel y la sangre de la Rosa de Foc...
Así se la conoció durante mucho tiempo. A principios de siglo, durante las revueltas anarquistas. La rosa de fuego... Ardiendo, hermosa, y roja, de pasión, y vida, y alegría. Y libertad. Durante un tiempo, Barcelona fue el corazón de la libertad. Durante tiempo, el alegre corazón de la libertad de Barcelona fue el Paralel, con sus cabarets, con su vida disipada, aburguesada, falsa, apasionada, decadente, liberal. Anarquistas y empresarios, comunistas y burgueses, buscando el corazón palpitante de mi pobre ciudad.
De la Rosa de Foc...
"Ciutat d'ivori
avui rosa de foc,
ciutat femella,
avui ja tens amor..."
(Ciudad de marfil,
hoy rosa de fuego,
ciudad hembra,
hoy ya tienes amor...)
Palabras de Manuel Vazquez Montalbán, que también amaba la ciudad, que le dedicó un musical entero "Flor de Nit". Por eso. Porque la amaba.
Hay muchos corazones, en Barcelona.
El corazón modernista.
El Passeig de Gràcia, Gaudí con sus casas mágicas,
els Cuatre Gats. Tan bohemios, esos gatos, tán artísticos, tan irreverentes, que tienen en la esquina al único santo que me ha llamado alguna vez la atención, un San José tierno, padre maternal, dulce, abrazando a su niño...
El corazón medieval, misterioso, esotérico, en el Barri Gótic y la judería.
Con sus misterios y sus secretos, Barcelona es también oscura.
Ahí está la muerte escondida bajo un puentecillo de encaje, mirando sin ser vista. Y esa cara extraña, partida por la mitad, en parte hombre y en parte mujer. Y los zapatos de piedra en el claustro de la catedral. Y la calle de Estruch, la de los alquimistas. Y la de Perot lo Lladre, con su verja en la entrada para que no entren los malos espíritus.
Y las gárgolas. El caballero, el unicornio y el
elefante mirando desde lo alto de la catedral. Caras de piedra, caras de santos y demonios, de ángeles y sirenas. Llamadores que ocultan la entrada a tantos jardines secretos, tantos rincones escondidos, como aquel en que se ocultan las últimas columnas del Templo de Zeus...
En mi Barcelona...
Hay que andar con los ojos abiertos.
Abrir bien los ojos del alma.
Solo con ellos se puede ver Barcelona como yo la veo.
2 comentarios
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Sobre En el cielo de mi boca
Solo soy yo.
Soy Maria.
Soy como soy.
Soy como no soy.
Soy lo que me gusta, y lo que no me gusta.
Soy lo que quiero, y lo que odio.
Soy libre. No quiero raices. No quiero fronteras.
Soy lo que soy, os guste o no. Esa soy yo.
Escribiendo desde el cielo de mi boca...
Y desde mi casa en el árbol.
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Papy
2 ene 2006 | 03:28 PM
Yo tambien adoro Barcelona, aunque yo la tengo a 45 minutos en tren!! de todas formas creo que una ciudad magica y no hay semana que no vaya por alli, el tiempo se detiene paseando por sus calles, que mas se puede pedir si tienes la suerte de tenerla cerca!! Un beso y feliz 2006!!
Nani
4 ene 2006 | 12:53 AM
Agggghhhh me quiero ir para allá ahora mismooooo!!!!!
Yo sólo he estado en Barcelona una vez, y no recuerdo absolutamente nada: sólo tenía 4 añitos.
Sin embargo, tengo muchas ganas de conocerla. Sobre todo desde que leí "La sombra del viento" de Carlos Ruiz Zafón. Y después de leer lo tuyo...ay señor, qué ganas de ir para allá!!!