“Oh, benvinguts, paseu, paseu,
de les tristors en farem fum
a casa meva es casa vostra,
si es que hi ha cases d’algú”
(Oh, bienvenidos, pasad, pasad,
de las tristezas haremos humo
mi casa es vuestra casa,
si es que hay casas de alguien)

Bienvenidos a mi casa.
La casa de la loca (de la loca de la casa)
Mi rinconcillo de mundo , en la esquina de este país de locos, de obreros y burgueses, de fascistas y de los que no saben de fronteras.
Ahora que mi esquina del país se ha convertido en el enemigo de la “unidad de España”, bienvenidos a mi casa.
Como se les llena la boca a algunos de Españas, de patrias, de unidades. Que pronto le dan la vuelta a la tortilla y convierten a los demás en fascistas, en separatistas, en nacionalistas radicales. No hay peor nacionalismo que el de la España “una, grande y libre” que algunos quisieran que volviera. Aunque disimulen. Aunque se pongan el disfraz de demócratas, de constitucionalistas. Aunque se enfunden la piel del cordero.
Como en aquel poema:
“Españolito que vienes al mundo,
te guarde dios,
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.”
Odio las patrias. Odio las fronteras. Odio las banderas.
Cuantas tonterías en nombre de un trapo de colores.
Cuantas muertes en nombre de una patria, de unas fronteras que no son más que líneas de puntos en un mapa.
Para lo único que sirven las fronteras es para separar.
Para lo único que sirven las banderas es para sudario de aquellos que lucharon por ellas.
Y ahora resulta que los viejos defensores de las patrias, de las fronteras, de las banderas, acusan a mi rincón del mundo de fascista y de insolidario. Por defender sus derechos. Por una cuestión de palabras y nombres. Porque, aunque lo sea desde hace siglos, Catalunya no se puede llamar “nacionalidad histórica”.
Que contrasentido...
No vamos a aislarnos del mundo. No vamos a construir un muro de la vergüenza como en Palestina. No cerraremos las puertas a nadie. Catalunya ha sido siempre una tierra de acogida, construida por los inmigrantes, antes andaluces, ahora árabes, africanos, sudamericanos, rumanos. Un rinconcillo del mundo para todo el que quiera venir y convertirlo en su rinconcillo de mundo. Aunque no haya nacido aquí. Uno no es de donde nace. Es de donde construye su vida.
Estoy enfadada. Nunca he sido nacionalista, y ahora me siento atacada, solo porque he nacido y me he criado aquí, solo porque me gusta mi esquina del país de los locos. Y mira, ahora me encuentro escribiendo cosas que suenan nacionalistas. Pero no lo son. Solo se trata de una defensa contra las mentiras (separatistas, fascistas, insolidarios, no respetáis a los demás, obligáis a todo el mundo a hablar catalán, os comen la cabeza desde pequeños)
Bien.
Al que lo crea, ajo y agua.
Aquí queda mi invitación, y mi bienvenida.
Para quien quiera ver con sus propios ojos. No con los de los demás.
“Oh, benvinguts, paseu, paseu,
Ara ja no hi falta ningú.
O potser sí, ja me’n adono
Que tan sols hi faltes tu.
També pots venir si vols,
T’esperem, hi ha lloc per tots,
El temps no importa, ni l’espai,
Qualsevol nit pot sortir el sol”
(Oh, bienvenidos, pasad, pasad,
ahora ya no falta nadie,
o tal vez sí, ahora lo veo,
que tan solo faltas tú.
También puedes venir, si quieres,
Te esperamos, hay sitio para todos,
El tiempo no importa, ni el espácio,
Cualquier noche puede salir el sol)
De Jaume Sisa

Para los lectores de mi fotolog: hoy me repito. Pero estoy enfadada, y quiero que se sepa.