La Coctelera

Categoría: Viajes

21 Agosto 2008

Junto al puerto de Kioni.

Entre los olivos.

Las contraventanas tenían el color de las flores del granado.

Había un cartel que decía "on sale".

El precio era mucho más de lo que nunca podré llegar a tener.

Bueno...

Soñar es gratis.

Así que sueño con una casa de piedra junto al agua más clara del mundo.

(Había pececitos negros y plateados nadando junto al puerto)

Una casa entre los olivos.

Acunada por los cantos de las cigarras.

Una casa que huele a mar.

Con las contraventanas del color de las flores del granado...

19 Agosto 2008

Entre Paxos y Corfú, el último día de navegación, la luna pintaba en el mar un camino de plata hacia otro sitio.

Fue entonces cuando decidí que no quería irme.

Entonces cuando me di cuenta de que no volvería a dormir bien si no era en los brazos de las olas.

Y que ya no podria volver a oir el canto de las cigarras de la misma manera.

Me pregunto hacia donde llevaría ese camino...

17 Agosto 2008

En resumen...

17 ago 08 En: Viajes

Y en fotos, este ha sido mi viaje.

Cuando esté un poquito más animada (vamos despacio, pero vamos), ya os lo escribiré con pelos y señales.

Tengo todo un cuaderno viajero lleno de palabras y dibujos para compartir...

Mientras tanto, en resumen y en fotos, mi viaje por los caminos de Ulises:


Los primeros días fueron Corfú, el Jardín de los Dioses. Primero me dediqué a explorar un poco la Ciudad Vieja en busca de ventanas, farolas y pozos.

Luego fui hasta Paleokastrista, en el oeste de la isla, en expedición de búsqueda de la cueva de Nausica (que dicen que es la segunda, no se que haría la pobre Nausica ahí metida todo el día, como no fuese pescar calamares. Mira que irse a pescar calamares por un hombre...no vale la pena, por azul que sea el agua)

Mas tarde partí en busca del barco de piedra de Ulises. Lo encontré en Pontikonisi, entre las adelfas y el rugido de los aviones (le había salido un faro en el mástil)



Junto al barco de Ulises había una isla tan pequeña que solo cabía una iglesia y un ciprés.

(Esta es la barca de madera que me llevó hasta la barca de piedra. Parece que se ría...)


Y luego siete días para buscar otras islas, otros jardines, y la plata del mar.

Hay islas más bonitas, y hay islas menos bonitas, y luego está Scorpios, que es la isla privada de los Onassis. Yo también quiero una isla para mi sola. Aunque seguramente, acabaría por dejar venir a todo el mundo...

Las islas grandes, como Zante, o Kefalonia, o Lefkada, son las menos bonitas. Pero aún así, en Zante hay cuevas que no son cuevas, si no arcos, y aguas de un azul totalmente imposible.

Y estrellas de mar como flores marinas.


Las islas pequeñas, en cambio, son como jardines de bolsillo, con bosques de olivos, playitas blancas, pueblos cubiertos de flores y cantos de cigarras que llegan desde la orilla hasta el barco, como si fuesen las canciones de las sirenas atrayendonos a la orilla.

Como en Itaca. La isla de las fotos de arriba. Por fin comprendo del todo a Ulises...

O en Paxos, que olía a sal y aceite de oliva (pero mejor que una ensalada). Después de esto, la vuelta aún se hizo más difícil...

Aunque aún tuve tiempo de encontrar criaturas verdes, y al viejo Homero, y un montón de sandías...

Y en la despedida, ¡una banda de música!

A eso se le llama irse por todo lo alto...

14 Agosto 2008

Hola

14 ago 08 En: Delirios varios Viajes

Hola.

He vuelto.

Potter me sigue por toda la casa, sin dejar de mirarme, maullando suave, como si tuviese miedo de perderme de vista otra vez.

Vito me persigue por la calle e intenta lamerme la fisura que me hice en el talón, casi con desesperación. Luego se sienta a mi lado y me mira.

Yo, mientras, intento volver del todo.

Os dejo aquí un poco de azul y las cosas que se escriben cuando se está en medio del mar:

"Somos, sobre todo, agua.

Agua salada.

(¿Que sabor tienen, si no, las lágrimas?)

Debe de ser por eso que hay algo que se ensancha, que crece, que se balancea y grita de alegría cuando estás cerca del mar.

Debe de ser por eso que encuentro con más facilidad la calma al mirar la plata del mar que no cuando me vuelvo hacia las islas.

Me gustan las islas.

Pero es sólo porque en ellas, el mar siempre está cerca."

29 Julio 2008

Irse

29 jul 08 En: Delirios varios Viajes

Mañana me voy.
Volveré cuando vuelva.
Si vuelvo.
Si no, ya sabéis...

(Nos vemos)

15 Julio 2008

Empezar un viaje siempre da miedo.

Partir, dejar atrás lo conocido, moverse, irse a otro sitio.

Por más que tengas espíritu de gitana, alma barca de nómada, sueños recurrentes de vajera decimonónica...

Estoy deseando partir y, sin embargo, hay algo que me estruja el pecho, que me tiene hecha un guiñapo desde hace unos días.

En realidad, llevo todo el año hecha un guiñapo. Así que mejor no echarle las culpas al viaje que está por venir.

Se que una vez esté allí, no querré volver. Se que lo pasaré bien, que durante catorce días seré feliz y me olvidaré de los problemas, y seré un poco menos guiñapo que ahora...

Pero mientras tanto, lo sigo siendo.

Me entusiasmo y me angustio a partes iguales. Tan pronto estoy revisando las guías y haciendo planes, como me siento en el sofá incapaz de hacer nada más, de pensar nada más.

Y eso que este año me voy en busca de la luz griega...

Repito Grecia, pero no repito viaje.

Empezaré en Corfú, en el Jardín de los Dioses, en la Isla Inesperada. Me supo tan a poco el único día en el que estuve allí que he reservado hotel para seis noches, tres antes del crucero y otras tres después. Y en medio, a recorrer el azul, a poner rumbo a Itaca por entre calas blancas y playas secretas, en las minúsculas Islas Jónicas.

Tenía ganas de un viaje así. Un viaje tranquilo y luminoso. Un viaje que me haga olvidar problemas, penas y guiñapos.

Quería ir a America ¿lo recordáis? Pero no se apuntó suficiente gente.

La alternativa no está mal.

La que está mal soy yo, no el viaje. No puedo evitar la angustia repentina. No puedo evitar sentirme un guiñapo.

Espero que el mar griego me ayude a alisar las arrugas del alma guiñapo en que se ha convertido esta vez el alma barca. Espero que le de una buena capa de azul luminoso al casco, y un lavado de blanco resplandeciente a las velas.

Espero encontrar un poco de paz, y un poco de olvido, y un poco de felicidad...

Dicen que no es tán complicado encontrarla, en Corfú. Eso opinaba la familia Durrell.

Y Spiro, y Teodoro, que no querían ser otra cosa más que corfiotas.

Se debe vivir de una manera muy especial, en una isla griega. A veces me gustaría probarlo. Vivir junto al mar, en medio del azul, y de la luz...

Me gusta mi casa blanca al lado del bosque. Me gusta ver la montaña mágica cada vez que me asomo a la ventana, y estar rodeada de colinas verdes, y dormirme arrullada por la canción de cuna de los grillos y las ranas del barranco. Me gusta sorprender a las luciernagas entre las piedras que hay al pie de los rosales, y a la ardilla que vive en el pino delante de la cocina, y a los pájaros que anidan en los aleros...

Pero echo de menos el mar. Lo único que le falta a mi casa es un mar azul nomeolvides, un mar pirata, un mar griego.

Iré a buscarlo, entonces.

Robaré un pedacito de Grecia para colgarlo en mi ventana. Un pedacito de Corfú para alisar mis guiñapos durante el largo invierno...

25 Mayo 2008

Hace ya mucho que me quedé a medias en aquel camino al Otro Lado.

Pasan cosas, y gentes, y cuentos, y vas y te olvidas de la isla, tú que decías que no la olvidarías nunca.

Casi me olvido de escribir, también.

Pero aquí están de nuevo la isla y las palabras.

Porque pensaba en el Fin del Mundo, y de pronto recordé dónde estaba...

El Fin del Mundo está al Oeste.

En todos los oestes hay un Finisterre.

El de Galicia, que es el final secreto del Camino de Santiago, que es el final del Camino de las Estrellas. Y después, ya solo queda el mar inmenso, y más allá, la Terra Incógnita de los mapas viejos.

El de Bretaña, de donde parten los barcos que llevan las almas de los muertos al Otro Lado.

Y el de aún más al oeste, el de la isla. El de la isla pequeña junto a la gran isla verde.

En Inishmore, en Aran.

También hay islas, al oeste. Desde las costas del oeste de Irlanda, se adivinan a veces los bordes de las islas que se ocultan en la niebla.

Algunas islas son verdad. Tierra y piedra, carne y huesos, como las Islas de Aran. Otras no lo son. O no del todo. Son Islas Ocasionales que flotan al filo del Otro Lado, que a veces están aquí y a veces no. Islas que van y vienen, y se pierden entre las brumas del Fin del Mundo.

Pero el Fin del Mundo está en Inishmore.

Y en el Fin del Mundo hay un fuerte de piedra seca.

En la orilla oeste de la isla del oeste. Un fuerte prehistórico.

Las paredes grises forman dos perfectos semicírculos que se acaban, abruptamente, al borde de los acantilados.

En el centro, una piedra de aspecto extraño, un gran rectángulo plano de roca que se asoma al mar de plata.

Y luego, solo el mar infinito.

De vez en cuando, Islas Ocasionales.

(Allí, al fondo, justo al final del camino, que es el Fin del Mundo)

Siempre me ha parecido que Dún Aengus es solo media construcción. Los demás fuertes de la isla son circulos completos, sonre colinas cerca del mar.

Dún Aengus se acaba al borde de los acantilados. Y cuando estás allí, y solo se oye el silbido del viento y el murmullo de las olas, sientes que falta algo.Y de pronto te preguntas dónde estará la otra mitad.

Me gusta pensar que la otra mitad está más allá del Fin del Mundo. En la Terra Incognita.

O en el fondo del mar.

Al volver a bajar del fuerte, alguién me explicó una historia sobra la Atlántida celta.

Me dijeron que los misteriosos fuertes de las islas eran criaturas mitológicas y desconocidas para los que llegaron después, así que decidieron que eran obra de una mítica raza de gigantes que desapareció tirmpo atrás, en un cataclismo aterrador que sellevó parte de la isla.

Así que no andaba tán equivocada.

La otra mitad del fuerte está en la Atlántida. O en el fondo del mar, hechizada por peces y sirenas. O en una Isla Ocasional, donde habrá alguien preguntandose dónde habrá ido a parar la otra mitad del fuerte...

Y si este es el Fin del Mundo...¿Porqué construir justo aquí un fuerte? ¿Porqué las piedras inmensas, y los muros impenetrables?

Si más allá no hay nada, ¿que hay que temer?

Muy a menudo me pregunto que esperaban los constructores de fuertes que viniese del oeste, de más allá del Fin del Mundo.

A qué debían temer.

Qué sabían ellos que nosotros hemos olvidado...

Por suerte, siempre hay una posada en la que descansar el alma, en el Fin del Mundo.

Y aún ahora, tan lejos de la isla, y del fuerte, y del mar del oeste, me gusta sentarme a tomar "good food and refreshments" en la posada del Fin del Mundo.

Junto al faro. Cerca del puerto donde está amarrada mi Alma Barca, mi barco pirata.

Donde iré cuando todo se acabe.

(Y cuando sea mayor seré farera, y pirata, y posadera en el fin del mundo)

15 Diciembre 2007

La torre del reloj era exactamente así.
No os creais a los que digan otra cosa.
Así y punto.
Con aire anticuado.
Con pinta de cuento de hadas.
Con nieve de purpurina y lucecitas de colores.
Así es como es Praga.
No os creais otra cosa...

Sobre En el cielo de mi boca

Solo soy yo. Soy Maria. Soy como soy. Soy como no soy. Soy lo que me gusta, y lo que no me gusta. Soy lo que quiero, y lo que odio. Soy libre. No quiero raices. No quiero fronteras. Soy lo que soy, os guste o no. Esa soy yo. Escribiendo desde el cielo de mi boca... Y desde mi casa en el árbol. MySpace Layouts

MySpace Layouts


Web Site Counters MySpace Layouts

MySpace Layouts


Cursors

CURRENT MOON
LOREENA MCKENNIT lyrics
(Obra de Selina Fenech, en www.selinafenech.com) Banniere J-B. Monge My Flower


Estadisticas