La Coctelera

Categoría: Potter el gato

12 Abril 2007


Potter ha decidido dedicarse a la informática.
Aunque aún no tiene muy claro como se hace eso de mover el ratón.
(¿O había que comerselo?)

2 Febrero 2007

Me gustó el desafío que lanzó Marilia, y aunque hace ya un ratito, he decidido aceptarlo (lenta pero segura)
Se trata de mostrar tu actual fondo de escritorio, y explicar porqué lo tienes puesto. Se supone que eso debería decir mucho sobre nosotros, llevarnos a explorar nuestro yo más profundo y esas cosas.
Bueeeeno.
Mi yo más profundo no anda muy fino, ultimamente.
Como que mi querido yo estaba planteandose poner la pluma colorá de fondo...
Pero mientras tanto, esto es lo que hay:

¿Que os pensábais? El amor de mi vida. Como las niñas enamoradas que ponen la foto de su novio, o del actor más guapo del culebrón. No me direis que Potter tiene algo que envidiar a los guapos de los culebrones...
La verdad es que me gusta encontrarmelo cundo el ordenador se abre con un canturreo burlón. Y él, como si lo supiese, viene maullando interrogante y se planta encima del teclado, con lo que se escribe en la pantalla algo así como: jvgfegwhx,m2pmrfgb. Me mira y me dice "¿Se puede saber qué estás haciendo? Deja de mirar ahí, y fijate en mi, que soy mucho más guapo".
Y para que no se enfade, pues lo he puesto a él. Para mirarlo hasta cuando no está. Solo que ahora tengo un problema... ¿dónde meto a Vito?
Antes tenía otro fondo diferente, que creo que también dice mucho de mí. Era este:

Y podéis pensar lo que queráis.
Aunque aún antes, quien me miraba desde la pantalla cada vez que empezaba a trabajar era ella:

Mi Lola. La perra más buena del mundo.
Pero se murió, y cada vez que veía esos ojos, me daba por llorar. Por eso cambié el fondo. En un arrebato. Aunque nunca me he deshecho de la fotografía. Sería como olvidarla, y no quiero hacerlo.
No sabéis como se puede llegar a echar de menos a un perro...

28 Diciembre 2006

Reportaje gráfico, que hoy no tengo ganas de escribir.
Empieza con un poco de nieve (aunque sea artificial)

Luego viene la preparación de la cena.

Y de los postres, claro.

Y a poner la mesa.




Y Potter, que quiere ayudar. O comerse las gambas. Más o menos...

¡Batalla de Papa noeles en la repisa de la chimenea!

El tió también tiene algo que decir en el asunto.

Pero Potter no está de acuerdo, así que a callar.

Después de la pelea, se han puesto de acuerdo: ¡regalos para todos! Potter busca el suyo ¿cual será?

¡Este! ¡Es este! ¡Lo encontré!

Me encannnnnta mi regalo. Mrrrrrrrrrrrr.

Después de tantas emociones, un ratito contando historias junto al fuego, donde arde el tió de nadal (hasta el año que viene, al menos)

Y un buen descanso en el mejor sitio de la casa.

Así que felices fiestas de la luz, gente. El que no se conforma es por que no quiere...

24 Diciembre 2006

Si es que no puedo evitarlo.
Al final siempre caigo...


La culpa ha sido de ellos.
Les encanta ir de protagonistas.
Es lo que tiene el ser los reyes de la casa...
Nada, pues eso.
Felices fiestas, si os apetece ser felices.
Si no, no os apureis.
Que no es obligatorio.

23 Diciembre 2006

Vale, venga, lo reconozco. En el fondo (muy muy fondo), me gusta la navidad.
Lo que no me gusta es que se me obligue a ser feliz. A veces prefiero la tristeza. Aunque sea navidad.
No me gusta tampoco el consumismo compulsivo, pero siempre acabo cayendo. Porque me gusta jugar a ser Mama Noela, y comprar regalitos inútiles y divertidos a la gente que quiero, y ver la cara que ponen cuando abren el paquete. Me gusta que estos días mi habitación parezca una extensión del taller de Papa Noel, con papeles de regalo, lazos y paquetes por todas partes. Me gusta que los regalos tengan un aspecto agradable. Me gusta verlos amontonados debajo del árbol, y a Potter tumbado en medio de ellos. Es que a Potter le encanta la navidad, con su parafernalia de cositas brillantes colgadas de hilos para que él pueda jugar...

Y me gustan los adornos de navidad. Sin ser creyente, de pequeña me encantaba el nacimiento, porque era un mundo en miniatura, con ríos de papel de plata, y montañas de periodico y musgo, y una estrella muy grande en medio. Me gustaba esconder al caganer, aunque luego mi hermano lo ponía encima del tejado del portal, para que se le viera bien. Y adoraba nevarlo todo: los pastores y el río, las palmeras y el angel, con polvos de talco de los que usaba mi abuela.
La navidad siempre me ha olido a musgo y polvos de talco.
Me gusta la navidad por su carga de recuerdos. Aunque te hagan poner triste. Aunque recuerdes a los que ya no están, y lamentes que las cosas no sean como antes. También había tantas cosas buenas...
Las cenas de nochebuena en casa, con toda la familia, los regalos, el árbol y los dulces. Los mayores parecían diferentes, más alegres. Ahora ya no es así (circustancias familiares, no quiero aburriros). Pero seguimos intentando que, por lo menos esa noche, sea especial.

Parece que este año lo vamos a conseguir. Los pequeños o grandes problemas se han ido solucionando (o relativizando) poco a poco. Aunque mi abuelo insista en no venir a casa a celebrar la navidad con nosotros (es la persona más cabezota que conozco). Aunque sigo afónica y no podré cantar villancicos (yo que me había preparado una sesión multicultural que incluía "Santa Claus is coming to town", "La marimorena" y "El dimoni escuat", junto a aquella de los tres barcos bogando al pasar que cantaban en Eduardo Manostijeras). Tampoco se me ha curado la "pansa" del lábio, que tiene un aspecto bastante desagradable y sangra cuando como (bonita postal navideña).
Y sigo siendo una pedazo de atea.
Pero al final, caigo en las tradiciones y costumbres de toda la vida. Con arbolito y colgajillos y todo. Sin espumillón, por eso. Ni bolas de colores. ¿Sabéis esos árbolitos tan monos que salen en las revistas? ¿Esos monocolores y monotemáticos? Pues no se parecen en nada al mío.
Mi arbolito está adornado de recuerdos. Algunos bastante horterones, otros menos. Todos con su historia, con su cuento. Tal vez mi árbol no sea muy bonito. Pero es un árbol de historias, y un árbol del solsticio, como los del principio (me gusta celebrar el solsticio de invierno en navidad).
No, ahora que me fijo, no es muy bonito. Está un poco torcido. Las puntas están mordisqueadas, como los lazos de las nueces. Algunos adornos están despintados, de puro viejos. Otros están rotos: los cristales de nieve cubiertos de purpurina, y mi ciervo blanco, al que le falta una pata desde antes de lo que puedo recordar.
Me sigue gustando.
Aunque me ponga triste.
Aunque no sea creyente.
Porque es una época para los recuerdos, y mi arbol está formado por ellos.
Y, además, a Potter también le gusta. Tán malo no puede ser...

Así que felices recuerdos a todos. Si queréis.
No pienso obligar a nadie a ser feliz.

20 Noviembre 2006

Siesta

20 nov 06 En: Potter el gato


Y ahora van y dicen que las siestas de más de veinte minutos no son buenas para la salud.
Que me lo digan a mi...
Mrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr

24 Octubre 2006

Antes no me gustaba el gris.
Apenas hace un año, el gris era el color de la pena. De los días nublados y tristes, el color de la nada y el vacío.

Ahora el gris se ha vuelto Potter. Sedoso. Peludo y suave, blando y dulce, con andares de cazador y largos bigotes blancos.
Ahora el gris es Potter, que me alegra el día cuando estoy triste, que me espanta la tristeza de un zarpazo cariñoso, o con un lametón de su lengua áspera y rosa.
Tampoco me gustaba el beige. Me parecía un color soso, aburrido, sin ninguna grácia. Un color que casi no era un color. Ni marrón, ni amarillo, ni blanco, ni crema.
El color más impersonal de todos. La impersonalidad hecha color.

Ahora me gusta el beige. Hace ya, más o menos, cinco meses. El beige se ha vuelto Vito. Se ha vuelto alegre, disparatado, loco. Con una personalidad tán arrolladora que como no te apartes se te lleva por delante. Un beige grandote, torpe, infantil. Un beige feliz con ojazos enamorados y una lengua larga y húmeda.
Me pasan unas cosas más raras...

10 Octubre 2006

No tengo trono ni reina
ni nadie que me comprenda
pero sigo siendo el reeeeyyyy.

Aunque Vito no opina lo mismo. ÉL es el rey de la casa, de puertas afuera. Así que cuando Potter sale, tiene que dejarse olisquear el trasero como un buen perro. Solo que Potter no es un buen perro. Es un gato estupendo, pero de buen perro nada. Y eso que quiere mucho a Vito. Cuando mi perrazo está tranquilo (prácticamente nunca) a Potter le gusta restregarse por sus patas y olisquearle el morro. Y luego irse por su cuenta a explorar. Pero Vito se lo toma todo como una invitación al juego, las carreras y los revolcones, así que la paz solo dura unos segundos. Luego, a correr. Potter se cuela en el huerto, que es el único sitio seguro, porque Vito no puede pasar, y se dedica a reinar en su cachito de tierra.
Básicamente, su reinado consiste en cazar saltamontes, perseguir mariposas, maullarle lastimeramente a la gata de la vecina, esconderse entre los tréboles y las hierbas altas, y, sobre todo, mirar a Vito a través de la verja con su felina mirada de total indiferencia.

Y luego a dormir en SU rincón de sofá (ni se te ocurra sentarte, te mirará con odio y rencor hata que te levantes) hasta que le apetezca salir de nuevo, cuando tú deberás dejar inmediatamente todo lo que esté haciendo para salirte con él, porque si no, ¿que grácia tiene ser el rey?

Sobre En el cielo de mi boca

Solo soy yo. Soy Maria. Soy como soy. Soy como no soy. Soy lo que me gusta, y lo que no me gusta. Soy lo que quiero, y lo que odio. Soy libre. No quiero raices. No quiero fronteras. Soy lo que soy, os guste o no. Esa soy yo. Escribiendo desde el cielo de mi boca... Y desde mi casa en el árbol. MySpace Layouts

MySpace Layouts


Web Site Counters MySpace Layouts

MySpace Layouts


Cursors

CURRENT MOON
LOREENA MCKENNIT lyrics
(Obra de Selina Fenech, en www.selinafenech.com) Banniere J-B. Monge My Flower


Estadisticas